La Carta de Lorena (Vacide) Buenos Aires, Junio, 2011

La Carta de Lorena (Vacide) Buenos Aires, Junio, 2011

Buenos Aires, Junio, 2011

Para mis queridos hermanos y hermanas en Islam,
As salamu alaikum, (la paz sea con ustedes)

No puedo expresar con simples palabras los que estoy viviendo mientras traduzco Risale-i Nur al español. Primero comencé como un pasatiempo para ayudar a mis hermanos y de pronto me encontré tan involucrada que realmente sentí la necesidad de dedicarle más tiempo.

Como le dije a muchos de mis hermanos, esta es una tarea enorme y no estoy segura de merecer semejante honor. Traducir las palabras de Bediuzzaman es algo grande. No sólo por las barreras idiomáticas, sino también porque estamos leyendo hoy, en tiempos modernos, los escritos de un hombre que vivió tantos años atrás y aún así fue un adelantado para su época.

La gente debería leer su trabajo teniendo en cuenta las condiciones en las que él trató de difundir el Islam y las circunstancias duras a las que fue forzado a vivir. Toda la colección, entonces, toma otro significado. Es tan fácil hoy en día difundir información con un “clic” del “mouse”, y sin embargo para él, para sus seguidores y fieles estudiantes, esto fue tan difícil.

Estoy muy conmocionada por ser parte de un trabajo tan honorable. Es una responsabilidad demasiado grande porque se que los hablantes nativos del español estarán leyendo Risale-i Nur a través de mis ojos y de mis palabras. Espero que Allah me ilumine para hacerlo correctamente.

Ya he traducido algunos libros, pero en uno en particular – “El Destello 21” – algo realmente extraño me sucedió. Estaba leyendo las palabras en inglés mientras mis manos iban tipeando en español. Ya que no necesito ver el teclado mientras tipeo, sólo iba leyendo el texto en inglés. Mi sorpresa vino cuando noté que estaba tipeando más rápido de lo normal y me di cuenta de que era como si alguien me estuviera dictando esas palabras. Ya no estaba siguiendo el proceso de “leer-traducir-escribir-corregir”. Sólo estaba tipeando e incluso por un instante me pareció escuchar al Maestro dictándome esas palabras. Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, dejé de escribir, totalmente sorprendida y en estado de shock. Miré el teclado, miré la pantalla, miré a mi alrededor… Simplemente no comprendía qué fue lo que pasó. Sólo se lo que sentí.

Estoy haciendo esto con mi corazón y mis mejores intenciones son que la gente comprenda y ame estas palabras al mismo tiempo que yo también estoy aprendiendo de ellas. Que Allah bendiga a cada persona que está en este camino, en especial a aquellos que han traído el Islam de regreso a mi corazón con tanto amor como la primera vez que dije: “La ilaha ila-llah, Muhammadan rasul Allah”, hace ya casi 11 años.

Que Allah nos guíe a todos siempre por el camino correcto.
Lorena (Vacide)