CARTA DIECISÉIS

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La Carta Dieciséis

بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ

اَلَّذِينَ قَالَ لَهُمُ النَّاسُ اِنَّ النَّاسَ قَدْ جَمَعُوا لَكُمْ فَاخْشَوْهُمْ فَزَادَهُمْ اِيمَانًا وَ قَالُوا حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَكِيلُ

Esta carta manifestó el significado de la aleya: فَقُولاَلَهُ قَوْلاًلَيِّنًا y no se escribió con vehemencia.

[Es la respuesta a una pregunta que me hicieron tanto explícita como implícitamente por muchas personas. Responder  no me agrada y no quiero hacerlo, porque he atado todo a la confianza en Allah. Pero ya que no me han dejado en paz en mi propio mundo y ya que han dirigido mi atención hacia el mundo, estoy obligado a postular cinco ‘Puntos’ en el idioma del Viejo Said para explicar la realidad de la situación tanto a mis amigos como a ‘los mundanales’, y a las autoridades, no para salvarme a mí mismo, sino a mis amigos y a mis Palabras, de las sospechas y el maltrato de ‘los mundanales’.]

PRIMER PUNTO

Preguntan: “¿Por qué te has retirado de la política y ahora no tienes nada que ver con ella?”

La Respuesta: El Viejo Said de hace nueve o diez años (ahora más que treinta años) se involucró en política en cierto grado; por cierto, pensando que serviría a la religión y a aprender los medios de la política, no se cansaba por nada. Vio que es un camino peligroso que es dudoso y está lleno de dificultades y para mí es superfluo, así como también forma un obstáculo para los deberes más necesarios.

Son mayormente mentiras y existe la posibilidad de ser una herramienta en manos de Europa sin saberlo. Además, quien entra en la política es soportador o bien se opone. En cuanto a ser soportador, ya que no soy un oficial ni un diputado, trabajar en política no es necesario y es un sinsentido para mí. La política no necesita de mí para que yo interfiera en nada. Si me uniera a la oposición, lo haría con ideas o bien a la fuerza. Si fuera con ideas no me necesitan, porque las preguntas son todas claras, y todos las conocen tanto como yo. Menear la barbilla inútilmente no tiene sentido. Si me uniera a la oposición utilizando la fuerza a la vista y para provocar un incidente, existiría la posibilidad de cometer miles de pecados para alcanzar un objetivo dudoso. A mucha gente le afectarían los desastres por uno solo. Entonces diciendo que en la conciencia él no podría aceptar cometer pecados y provocar que los inocentes cometan pecados debido a una o dos de diez posibilidades, el Viejo Said renunció a los cigarrillos junto con los periódicos, la política y las conversaciones mundanales sobre política. La evidencia decisiva de esto es el hecho de que durante los últimos ocho años no he leído ni un solo periódico ni escuchado que leyeran alguno. Permitan que alguien se presente y diga que he leído o escuchado alguno. Mientras que hace ocho años el Viejo Said solía leer tal vez ocho periódicos al día. Además, durante los últimos cinco años he estado bajo investigación y vigilancia minuciosas. Cualquiera que haya observado el más mínimo indicio de actividad política debería decirlo. Pero para alguien como yo que está nervioso,اِنَّمَا الْحِيلَةُ فِى تَرْكِ الْحِيَلِ no le teme ni está apegado a nada, que considera que la mejor estratagema no tiene estratagema, sus ideas no permanecen en secreto por ocho días, mucho menos por ocho años. Si hubiera tenido el apetito y el deseo de política, no hubiera habido ninguna necesidad de investigación ni examen, le hubiera dado una voz como el disparo de un cañón.

SEGUNDO PUNTO

¿Por qué el Nuevo Said evita la política con tanta vehemencia?

La Respuesta: La evita con tanta vehemencia para servir a la fe y al Corán, que es de mucha importancia, muy necesario y es lo más puro y lo más correcto, para no sacrificar innecesaria ni oficiosamente por uno o dos años dudosos de vida mundanal el trabajo y las ganancias de más de millones de años de vida eterna. Porque él dice: Estoy envejeciendo y no se cuántos años más viviré, entonces la cuestión más importante para mí debe ser trabajar para la vida eterna. El medio principal para ganar la vida eterna y la llave hacia la felicidad eterna es la fe, entonces uno tiene que trabajar para eso. Pero ya que estoy obligado por la Sharía a servir a la gente con respecto al aprendizaje para que ellos también se beneficien, quiero realizar esa tarea. Sin embargo, ese servicio tendrá que ver con la vida social y mundanal, que no puedo hacer, ni tampoco en las épocas tormentosas será posible realizar ese servicio sanamente. Entonces, dejé de lado ese aspecto y elegí el aspecto de servicio de la fe, que es lo más importante, lo más necesario y lo más sano. Dejo esa puerta abierta para que las verdades de la fe que he obtenido para mí mismo y los remedios espirituales que yo mismo he experimentado se puedan adquirir por los demás. Tal vez Allah Todopoderoso acepte este servicio y lo haga la expiación de mis pecados pasados. Aparte de Satanás el Maldito, nadie, ya sea creyente o incrédulo, uno de los veraces o un ateo, tiene derecho a oponerse a este trabajo. Porque la incredulidad no se parece a nada más. Al tiranizar, en los vicios y en los pecados dolorosos puede haber un placer satánico desfavorable, pero en la incredulidad no hay ningún tipo de placer. Es dolor sobre dolor, oscuridad sobre oscuridad, tormento sobre tormento.

¡Qué tan contrario a la razón sería que alguien como yo que está desapegado, solo y obligado a expiar sus pecados pasados dejara de lado el trabajo por una vida eterna y el servicio de una luz sagrada como la fe, y arrojarse en la ancianidad a los juegos innecesarios y peligrosos de la política; qué tan contrario a la sabiduría; qué locura tan grande sería, incluso los lunáticos pueden entenderlo!

Pero si preguntan por qué el servicio del Corán y de la fe me prohíbe, diría: Ya que las verdades de la fe y del Corán son cada una como diamantes, si estuviera contaminado por la política, la gente común que es engañada fácilmente, se preguntaría sobre esos diamantes que yo estuviera sosteniendo: “¿No son para que la propaganda política atraiga más seguidores?” Podrían considerar los diamantes como si redujeran su valor. ¡Oh, ustedes cuyos puntos de vista se restringen a este mundo! ¿Por qué luchan en mi contra? ¿Por qué no me dejan con lo mío?

Si dicen: Los Sheiks a veces interfieren en nuestros negocios, y a veces te llaman un Sheik.

Respondo: ¡Señores! Yo no soy un Sheik, soy un maestro de religión. La evidencia es esta: He estado aquí por cuatro años y si le hubiera enseñado a una persona el camino sufí, hubieran tenido derecho a sospechar, pero les he dicho a todos los que se acercaron a mí: La fe es necesaria, el Islam es necesario; esta no es la época del sufismo.

Si dicen: Te llaman Said-i Kurdi; tal vez tengas algunas ideas nacionalistas, y eso no se ajusta a nuestros intereses.

Respondería: ¡Señores! Las cosas que el Viejo Said y el Nuevo Said han escrito son claras. Cito como testimonio la afirmación cierta de:

اَلْعَصَبِيَّةَالْجَاهِلِيَّةََاْلاِسْلاَمِيَّةُجَبَّتِ. Por años he considerado al nacionalismo negativo y al racismo como un veneno mortal, ya que son una variedad de enfermedad europea. Y Europa ha infectado al Islam con ellos pensando que provocaría división, y que el Islam se derrumbaría y fácilmente sería derrotado. Mis alumnos y quienes han tenido algo que ver conmigo saben que por años he intentado tratar esa enfermedad. Ya que esto es así, señores, me pregunto por qué han utilizado cualquier incidente como pretexto para acosarme. ¿Según qué principio me causan angustia con cada incidente mundanal, como castigar o infligirle problemas a un soldado del Oeste por un error que hizo un soldado del Este debido a la conexión del ejército, o condenar a un almacenero en Bagdad por un crimen que cometió un comerciante en Estambul debido a que tienen la misma línea de negocio? ¿Cómo es que la conciencia puede demandar esto? ¿Qué beneficio puede requerirlo?

TERCER PUNTO

Mis amigos que se preguntan cómo soy y se sorprenden porque me enfrento a cada calamidad en silencio y con paciencia hacen la siguiente pregunta: “¿Cómo puedes soportar las dificultades y problemas con los que te enfrentas, mientras que antes estabas muy orgulloso, honorable y no podías soportar ni el más mínimo insulto?”

La Respuesta: Escuchen dos incidentes e historias cortas y recibirán vuestra respuesta:

La Primera Historia: Hace dos años un oficial habló insultante y despectivamente sobre mí detrás de mi espalda. Más tarde me lo contaron. Durante una hora me afectó debido a la vena temperamental del Viejo Said. Luego por la misericordia de Allah Todopoderoso me sucedió lo siguiente; disipó la angustia y me hizo perdonar al hombre. El hecho es este:

Me dirigí a mi alma diciendo: si sus insultos y las faltas que él describió se refieren a mi persona y a mi alma, que Allah esté complacido con él, porque él contó las faltas de mi alma. Si dijo la verdad, me condujo a entrenar mi alma y me ayudó a salvarme de la arrogancia. Si habló falsamente, me ha ayudado a salvarme de la hipocresía y de la fama que no merezco, que es la fuente de la hipocresía. No, no me he reconciliado con mi alma, porque no la he entrenado. Si alguien me dice que hay un escorpión en mi cuello o en mi pecho o bien me lo señala, debería estarle agradecido, no ofendido. Pero si los insultos del hombre se dirigían a mi fe y mi actitud de ser un siervo del Corán, no me preocupa. Lo refiero al Dueño del Corán, Quien me emplea. Él es Poderoso, Él es Sabio. Y si fuera a meramente maldecirme, insultarme y destruir mi carácter, eso no me concierne tampoco porque soy un exiliado, un prisionero, un extraño, y mis manos están atadas, y no se me ocurre intentar restaurar mi honor por mí mismo.  Más bien les concierne a las autoridades de este pueblo donde soy un huésped y estoy bajo vigilancia, luego al distrito, luego a la provincia. Insultar al prisionero de una persona, le concierne a la persona; ella defiende al prisionero. Ya que la realidad del asunto es este, mi corazón se tranquilizó. Dije: وَاُفَوِّضُ اَمْرِى اِلَى اللّٰهِ اِنَّ اللّهَ بَصِيرٌ بِالْعِبَادِ

Pensé en el incidente como si no hubiera pasado, lo olvidé, pero desafortunadamente más tarde se comprendió que el Corán no lo había perdonado, encontró su castigo…

La Segunda Historia: Este año oí que un incidente había ocurrido. A pesar de que yo sólo oí un breve resumen de ello después de que había pasado, me trataron como si yo hubiese estado conectado íntimamente con ello. De todos modos, no concuerdo con nadie, y si lo hago, sólo escribo muy rara vez en relación a algunas cuestiones de la fe a un amigo. De hecho sólo le he escrito una carta a mi hermano en cuatro años. A la vez que yo me impido mezclar con otros, ‘los mundanales’ también me lo impiden. Sólo he podido encontrarme con uno o dos amigos cercanos una o dos veces por semana. En cuanto a quienes visitaban el pueblo, una o dos veces por mes tal vez uno o dos solían encontrarse conmigo por uno o dos minutos en relación a algún asunto relacionado al Más Allá. En el exilio, un extraño, solo, sin nadie, me privaron de todo y de todos en un pueblo que era apropiado para que alguien como yo trabaje para ganarme la vida. Incluso, hace cuatro años arreglé una mezquita que se venía abajo. A pesar del certificado que tenía de mi propia región para actuar de imám y predicador como lo fui en la mezquita por cuatro años (que Allah lo acepte), el pasado Ramadán no pude ir a la mezquita. A veces realicé las cinco oraciones diarias solo. Me privaron del mérito multiplicado por veinticinco por realizar las oraciones en congregación.

Demostré la misma paciencia y tolerancia frente a estos dos incidentes que me acontecieron como lo hice con el trato de ese oficial hace dos años. Si Allah lo permite, continuaré haciéndolo. Pienso así y digo: si este maltrato, esta angustia y opresión infligidos sobre mí por ‘los mundanales’ es por mi alma equivocada, lo perdono. Tal vez mi alma se reforme por ello, y tal vez sea una expiación por sus pecados. He experimentado muchas de las cosas buenas en esta casa de huéspedes del mundo; si experimento un poco de sus calamidades, aún así ofreceré las gracias. Si ‘los mundanales’ me oprimen por mi servicio de la fe y del Corán, no está en mis manos defenderlo. Lo refiero al Poderoso y Convincente. Si la intención es destruir la consideración que me tienen en general, suprimir la fama que no merezco, que es infundada y provoca la hipocresía y destruye la sinceridad, entonces ¡que Allah los bendiga! Porque considero que me la consideración de las personas en general y ganar renombre entre ellas es dañino para gente como yo. Quienes tienen que ver conmigo saben que no quiero que me demuestren respeto, por cierto, no lo puedo soportar. Incluso he regañado a uno de mis valiosos amigos tal vez cincuenta veces por demostrarme respeto excesivo. Si su intención al calumniarme, menospreciarme ante los ojos de la gente y difamarme está dirigido a las verdades de la fe y del Corán de las cuales yo soy el intérprete, no tiene sentido. Porque no se puede poner un velo sobre las estrellas del Corán. “Quien cierra sus ojos sólo él mismo es incapaz de ver; no hace anochecer para todos los demás”.

CUARTO PUNTO

La respuesta a muchas preguntas sospechosas:

La Primera: ‘Los mundanales’ me dicen: “¿Cómo vives? ¿Qué haces ya que no trabajas? No queremos gente en nuestro país que se siente sin hacer nada y viva de la labor de los otros”.

La Respuesta: Vivo por la frugalidad y la abundancia que resulta de ella. No estoy obligado a que nadie más que Quien me provee y he tomado la decisión de no verme obligado a nadie más. Sí, quien vive con cien paras, o incluso con cuarenta paras, no está obligado a nadie. No quiero explicar este asunto. Hacerlo es muy desagradable para mí, porque me puede hacer sentir algún tipo de orgullo o egoísmo. Pero ya que ‘los mundanales’ preguntan sobre ello con sospechas, respondo lo siguiente: desde mi niñez, y a lo largo de mi vida, ha sido un principio en mi vida no aceptar nada de la gente, ni siquiera el zakat, ni aceptar un salario – sólo me vi obligado a aceptar uno por uno o dos años en el Darü’l-Hikmeti’l-Islamiye ante la insistencia de mis amigos – y no estar obligado a la gente para ganarme la vida mundanalmente. La gente de mi región natal y quienes me han conocido en otros lugares saben esto. Durante estos cinco años de exilio, muchos amigos han intentado de todo corazón hacerme aceptar sus regalos, pero no he aceptado ninguno de ellos. Si, en consecuencia, me preguntan, “¿Entonces cómo te las arreglas para vivir?”, respondo: vivo por la abundancia y el otorgamiento Divino. Por cierto, mi alma merece todos los insultos y el desprecio, pero como un milagro que resulta del servicio del Corán, recibo abundancia y bendiciones que son un otorgamiento Divino en el asunto del sustento. Según la aleya:

وَاَمَّابِنِعْمَةِ رَبِّكَ فَحَدِّثْ Recordaré las bendiciones que Allah Todopoderoso me ha otorgado, y mencionaré algunos ejemplos a modo de agradecimiento espiritual. Pero a la vez que estoy agradecido, temo inducir a la hipocresía y al orgullo entonces esa abundancia bendita se cortará, porque dar a conocer una generosidad de abundancia Divina secreta hace que se termine. Pero qué puedo hacer, estoy obligado a decirlo.

La Primera: Estos seis meses un kile de trigo, que consistía de treinta y seis flautas de pan me fue suficiente. Todavía queda algo, no se terminó. Cuánto más va a durar[1], no lo se.

La Segunda: Este bendito mes de Ramadán recibí comida sólo de dos casas, y ambas me hicieron mal. Comprendí que me prohibieron comer la comida de otros. El resto del tiempo, durante todo Ramadán, tres flautas de pan y un kilo de arroz me fueron suficientes, como lo atestiguó y narró Abducía Çavus, el dueño de una casa bendita y un amigo fiel que vio cómo economicé. El arroz incluso se terminó dos semanas después de terminado Ramadán.

La Tercera: Durante tres meses en la montaña un kilo de manteca fue suficiente para mí y mis huéspedes, que la comimos todos los días con pan. En un momento incluso tuve un visitante bendito llamado Süleyman. Tanto su pan como mi pan estaban por terminarse. Era un miércoles. Le dije que vaya a conseguir algo de pan. A una distancia de dos horas a la redonda no había nadie de quien él pudiera conseguir pan. Él dijo que quería quedarse conmigo en la montaña el jueves a la noche para poder rezar juntos. Diciendo, Nuestra confianza está en Allah, le dije que se quede. Más tarde, a pesar de que no tenía relación con esto y no había razón para ello, ambos comenzamos a caminar hasta que llegamos a la cima de la montaña. Había un poco de agua en un recipiente, y teníamos un poquito de azúcar y algo de té. Le dije: “¡Hermano! ¡Haz el té!” Se dispuso a ello y se sentó bajo un cedro que daba a un barranco profundo. Pensé con remordimiento: tenemos un pedazo de pan que sólo será suficiente para nosotros para esta noche. ¿Qué haremos por dos días y qué le diré a este hombre ingenuo? Mientras pensaba esto, de pronto giré mi cabeza involuntariamente y vi una enorme flauta de pan sobre el cedro entre las ramas; estaba en frente de nosotros. Exclamé: “¡Süleyman! ¡Buenas noticias! Allah Todopoderoso nos ha enviado comida”. Tomamos el pan, y mirándolo vimos que ningún pájaro ni animal salvaje lo había tocado. Y por veinte o treinta días absolutamente nadie había escalado hasta la cima de la montaña. El pan fue suficiente para nosotros para los dos días. Mientras estábamos comiéndolo y se estaba por terminar, Süleyman el recto, que había sido el más leal de mis amigos leales durante cuatro años, de pronto apareció por debajo con más pan.

La Cuarta: Compré este saco que tengo puesto hace siete años de segunda mano. En cinco años sólo he gastado cuatro liras y media en ropa, ropa interior, zapatos y medias. La Frugalidad y la misericordia Divina y la abundancia que resulta me han sido suficientes.

Así, hay muchas cosas como estos ejemplos y muchos tipos de abundancia Divinas. La gente de este pueblo sabe la mayoría de ellas. Pero no crean que las estoy mencionando por orgullo, más bien he sido obligado a hacerlo. Y no crean que fueron debido a mi bondad. Estas instancias de abundancia fueron un otorgamiento a los amigos sinceros que me han visitado, o un otorgamiento por el servicio del Corán, o una abundancia y beneficio que resulta de la frugalidad, o han sido el sustento para nuestros cuatro gatos que tengo que recitan los Nombres Divinos “¡Oh, Compasivo! ¡Oh, Compasivo!”, que llega en forma de abundancia y del que yo me beneficio también.

[1]Duró un año.

Sí, si escuchas con cuidado a sus maullidos acongojados, comprenderán que ellos están diciendo: “¡Ya Rahim! ¡Ya Rahim! ¡Oh, Compasivo! ¡Oh, Compasivo!” Hemos llegado al tema de los gatos y he recordado a la gallina. Tengo una gallina. Este invierno, todos los días casi sin excepción me trajo un huevo de la tesorería de la Misericordia. Luego un día me trajo dos huevos y estuve muy sorprendido. Les pregunté a mis amigos: “¿Cómo puede ser esto?” Respondieron: “Tal vez es un regalo Divino”. La gallina también tiene un pollito que incubó en el verano. Empezó a poner huevos al principio de Ramadán y continuó durante cuarenta días. Ni yo ni quienes me ayudan tenemos alguna duda de ello, siendo muy joven, y en invierno, y en Ramadán, esta situación bendita fue un regalo Divino y un otorgamiento. Y cuando fuera que la madre dejara de poner, inmediatamente comenzaba, sin dejarme sin huevos.

Segunda Pregunta Sospechosa: ‘Los mundanales’ preguntan: ¿Cómo podemos confiar de que no interferirás en nuestro mundo? Si te dejamos en libertad, tal vez interfieras en él. También, ¿cómo sabemos que no estás siendo astuto? ¿Cómo sabemos que no es una estrategia, mostrándote como si hubieras abandonado el mundo y no estuvieras aceptando cosas de la gente abiertamente sino en secreto?

La Respuesta: Mi actitud y situación en la Corte Marcial y en el período anterior a la proclama de la Constitución, que muchos conocen, y mi defensa en la Corte Marcial de ese momento llamado El Testimonio de Dos Escuelas de Adversidades, muestran decisivamente que la vida que viví fue tal que no recurriría a las más mínimas artimañas, mucho menos a astucias o subterfugios. Si hubiera recurrido a trucos en estos últimos cinco años, se hubiera aplicado a ustedes de una manera aduladora. Un hombre de artimañas trata de intrigarse a sí mismo. No se refrena; siempre intenta engañar. Mientras que yo no he sido condescendiente en rebajarme a mí mismo respondiendo a los ataques más severos y a las críticas apuntadas hacia mí. Diciendo:تَوَكَّلْتُ عَلَى اللّٰه le di la espalda a ‘los mundanales’. Además, quien descubre la realidad de este mundo y conoce el Más Allá, no se lamenta si es sensato; no le da la espalda al mundo y lucha con él nuevamente. Alguien después de los cincuenta años que no tiene conexión con nada y está solo, no sacrificará la vida eterna por uno o dos años del parloteo y la decepción de este mundo. Si lo hace, no es astuto sino tonto y loco. ¿Qué puede hacer un loco lunático para que alguien deba molestarlo? En cuanto a la sospecha de abandonar aparentemente el mundo mientras que por dentro lo buscan, según esta aleya:

وَمَا اُبَرِّئُ نَفْسِى اِنَّ النَّفْسَ َلاَمَّارَةٌبِالسُّوءِ no exonero a mi alma, porque quiere todo lo malo. Pero en este mundo efímero, esta casa de huéspedes pasajera, durante la ancianidad, en una vida breve, no es razonable destruir la vida eterna y duradera y la felicidad eterna por sólo un poco de placer. Ya que no es beneficioso para los razonables y los que están atentos, mi alma ha tenido que seguir a mi razón quiera o no quiera.

La Tercera Pregunta Sospechosa: ‘Los mundanales’ dicen: ¿Le gustamos? ¿Nos aprueba? Si le gustamos, ¿por qué es distante y no tiene nada que ver con nosotros? Si no le gustamos, eso significa que se opone a nosotros, y nosotros aplastamos a quienes se nos oponen.

La Respuesta: No, si hubiera amado vuestro mundo, no me hubiera retirado de él. No me gustan ni ustedes ni vuestro mundo. Pero no interfirieron con ellos. Porque tengo objetivos diferentes, diversos puntos han llenado mi corazón; no han dejado lugar en mi corazón para pensar en otras cosas. Vuestra tarea es mirar la mano, no el corazón. Porque ustedes buscan vuestro gobierno y vuestro orden público. Mientras que la mano no interfiera, ¿qué derecho tienen de interferir en el corazón y decir: “el corazón también debería amarnos”, a pesar de que no son de ninguna manera merecedores de ello? Sí, tal como deseo y anhelo la primavera durante este invierno, pero no puedo provocarlo ni intentar traerlo, así también anhelo que el mundo sea correcto y rezo por ello y quiero que los mundanales se reformen, pero no puedo provocar estas cosas, porque no tengo el poder. No puedo intentar esto de hecho porque no es mi tarea ni tengo la capacidad de hacerlo.

Cuarta Pregunta Sospechosa: ‘Los mundanales’ dicen: hemos experimentado tantas calamidades que no confiamos en nadie. ¿Cómo podemos estar seguros que si se le da la oportunidad no interferirá como le plazca?

La Respuesta: Los puntos anteriores deberían darles confianza. Además, ya que yo no interferí en vuestro mundo, sólo en mi región natal entre mis alumnos y parientes, en el medio de quienes me prestaban atención y de sucesos fascinantes, para alguien que está solo y exiliado, con nadie, que es un extraño, está débil y es impotente, que se avocó con todas sus fuerzas al Más Allá, cortó con todas las relaciones y correspondencias sociales, que sólo encontró algunos amigos de lugares distantes que también están avocados al Más Allá, y que es un extraño para todos los demás y a quien todos consideran un extraño; que esa persona interfiriera en vuestro infructuoso y peligroso mundo sería seguramente una locura absoluta.

QUINTO PUNTO

Éste es con respecto a cinco asuntos pequeños.

El Primero: ‘Los mundanales’ me preguntan: ¿Por qué no practica usted mismo los principios de nuestra civilización, nuestro estilo de vida, y nuestra manera de vestir? ¿Esto significa que se opone a nosotros?

Mi Respuesta: ¡Señores! ¿Qué derecho tienen de proponerme los principios de vuestra civilización? Porque como si me arrojaran fuera de las leyes de civilización, equivocadamente me han forzado a residir en un pueblo durante cinco años privado de toda relación o correspondencia social. Mientras que dejaron a todos los exiliados en la ciudad con sus amigos y relaciones, luego les dieron los papeles otorgándoles una amnistía, sin razón me aislaron y no me permitieron encontrarme con nadie de mi región natal, salvo por una o dos excepciones. Eso significa que no me cuentan como un miembro de esta nación ni como un ciudadano. ¿Cómo pueden proponerme que aplique el código civil para mí mismo? Ustedes han convertido al mundo en una prisión para mí. Esas cosas no se le pueden proponer a alguien en prisión. Ustedes cerraron la puerta del mundo para mí, entonces llamé a la puerta del Más Allá, y la misericordia Divina la abrió para mí. ¿Cómo pueden las tradiciones confusas y los principios del mundo proponerse a alguien en la puerta del Más Allá? Cuando sea que me liberen y me regresen a mi región natal y me restauren mis derechos, entonces pueden pedirme que me ajuste a vuestros principios.

Segundo Asunto: ‘Los mundanales’ dicen: “Tenemos un departamento oficial para instruir en los preceptos de la religión y las verdades del Islam. ¿Con qué autoridad publica usted trabajos religiosos? Siendo un exiliado convicto, no tiene derecho a mezclarse en estos asuntos”.

La Respuesta: La verdad y la realidad no se puede restringir. ¿Cómo se pueden restringir puede la fe y el Corán? Ustedes pueden restringir los principios y las leyes de vuestro mundo, pero las verdades de la fe y los principios Coránicos no se pueden forzar en forma de transacciones mundanales, ni darles un disfraz oficial ni ofrecerse a cambio de un salario. Esos misterios que son dones Divinos, esas bendiciones, más bien vienen por una intención sincera y al renunciar al mundo y a los placeres carnales. Además, ese departamento oficial vuestro me aceptó y me asignó como un predicador mientras estuve en mi región natal. Acepté el puesto, pero rechacé el salario. Tengo el documento en mi poder. Con el documento puedo actuar como un imám y predicador en todas partes porque mi exilio fue injusto. También, ya que se regresaron a los exiliados, mis viejos documentos todavía son válidos.

Segundo: Dirigí las verdades de la fe que he escrito directamente a mi propia alma. No invito a todos. Más bien, aquellos cuyos espíritus están necesitados y cuyos corazones están heridos buscan y encuentran esos remedios Coránicos. Sólo para asegurar mi sustento he impreso uno de mis tratados sobre la resurrección de los muertos antes de que se implementara el nuevo alfabeto. Y el ex-gobernador, que fue injusto conmigo, estudió el tratado pero no hizo nada en su contra ya que no puso encontrar nada en él para criticar.

Tercer Asunto: Algunos de mis amigos permanecen aparentemente alejados de mí porque ‘los mundanales’ me consideran sospechoso y para parecer favorable ante ‘los mundanales’, por cierto, me critican. Pero ‘los mundanales’ astutos le atribuyen su alejamiento y que me evitan no a su lealtad hacia ‘los mundanales’ sino a un tipo de hipocresía y falta de conciencia, y menosprecian a esos amigos míos con frialdad.

Entonces digo esto: ¡Oh, mis amigos del Más Allá! No se alejen por ser un siervo del Corán ni huyan, porque, si Allah lo permite, no sufrirán ningún daño de mi parte. Supongamos que alguna calamidad les sucediera o que yo estuviera oprimido, no se pueden salvar evitándome. Al hacer eso se volverán más merecedores de una calamidad y de un golpe. ¿Qué hay que deban tener estos temores infundados?

Cuarto Asunto: Veo en este tiempo de mi exilio que algunas personas jactanciosas que han caído en las garras de la política me consideran como si fuera un miembro de la resistencia, con rivalidad, como si yo estuviera conectado con las corrientes mundanales como ellos.

¡Señores! Estoy en la corriente de la fe. Ante mí está la corriente de la incredulidad. No tengo conexión con otras corrientes. Tal vez algunos de los que trabajan por un salario se consideran como excusados de cierta forma. Pero asumir una posición opuesta a mí con rivalidad por ningún salario en nombre del patriotismo, y acosarme y oprimirme, es un error verdaderamente doloroso. Porque como se demostró anteriormente, no tengo conexión en absoluto con la política del mundo. He dedicado y jurado todo mi tiempo y mi vida a las verdades de la fe y del Corán. Ya que esto es así, permitan que quien me atormenta y me acosa con rivalidad piensen que ese trato suyo es similar a hacerle daño a la fe en nombre del ateísmo y de la incredulidad.

Quinto Asunto: Ya que este mundo es transitorio, y ya que la vida es corta, y ya que las tareas verdaderamente esenciales son muchas, y ya que la vida eterna se ganará aquí, y ya que el mundo no está sin un dueño, y ya que esta casa de huéspedes del mundo tiene un director muy Sabio y Generoso, y ya que ni el bien ni el mal se quedarán sin recompensa, y ya que según el misterio de esta aleya: لاَ يُكَلِّفُ اللّٰهُ نَفْسًا اِلاَّ وُسْعَهَا Allah no le impone a nadie nada sino en la medida de su capacidad, y ya que un camino seguro es preferible a un camino dañino, y ya que los amigos y rangos mundanales duran sólo hasta la puerta de la tumba, entonces seguramente el más afortunado es quien no se olvida del Más Allá por este mundo, y no sacrifica al Más Allá por este mundo, y no destruye la vida eterna del Más Allá por la vida mundanal, y no gasta su vida en cosas triviales, sino que se considera un huésped y actúa según las órdenes del Dueño de la casa de huéspedes, entonces abre la puerta de la tumba con confianza y entra a la felicidad eterna[1].

* * *

El Apéndice de la Carta Dieciséis

بِاسْمِهِ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ

Sin razón, ‘los mundanales’ comenzaron a sospechar de un extraño sin poder como yo, y creyendo que yo tengo el poder de miles de personas, me ponen bajo numerosas restricciones. No me dieron permiso para quedarme una o dos noches en Bedre, un distrito de Barla, o en una de las montañas de Barla. Oí que dijeron: “Said tiene un poder igual al que cincuenta mil soldados, entonces no podemos liberarlo”.

Entonces digo: ¡Ustedes, personas infelices cuyos puntos de vista se limitan a este mundo! ¿Cómo es que no conocen los asuntos del mundo, a pesar de trabajar en el mundo con toda vuestra fuerza, y gobernarlo como lunáticos? Si es mi persona a lo que temen, no es cincuenta mil soldados, incluso un soldado podría hacer cosas cincuenta veces más que yo. Es decir, podría estar asignado a la puerta de mi habitación y decirme: “¡No puedes salir!”

[1] La razón de estos “ya que” es esta: no presto atención a los males ni a la tiranía perpetrada en contra de mi persona ni les doy ninguna importancia. Digo: “No vale la pena que me preocupe por ello”, y no interfiero en el mundo

Pero si es mi profesión y el que yo sea un heraldo del Corán y la fuerza espiritual de la fe a lo que temen, entonces están equivocados, no es cincuenta mil soldados, deberían tener conciencia de que con respecto a mi profesión, ¡yo tengo la fuerza de cincuenta millones! Porque por la fuerza del Sabio Corán, yo desafío a toda Europa incluyendo a vuestros incrédulos. Por las luces de la fe que he publicado, he arrasado los bastiones inquebrantables que llaman ciencias físicas y Naturaleza. He arrojado más abajo que los animales a sus más grandes filósofos irreligiosos. Si toda Europa se uniera, de la cual vuestros incrédulos son parte, por la ayuda de Allah, no podrían hacer que me retracte de un solo asunto de mi camino. Si Allah lo permite, no podrían derrotarme…

            Ya que el asunto es así, no interfiero en vuestro mundo, entonces ¡no interfieran en mi Más Allá! Si lo hacen, será en vano.

            Lo que está determinado por Allah no se puede cambiar a la fuerza;

            Una llama que es encendida por Allah, no puede extinguirse de un soplido.

‘Los mundanales’ sospechan de mí, excepcional y excesivamente; sencillamente me tienen miedo. Creyendo cosas que no existen en mí, que incluso si existieran no constituirían un crimen político y no podría ser la causa de acusaciones, como ser un sheik, o de un rango significativo o una familia, o de ser un líder tribal, una influencia, y de tener numerosos seguidores, o se encontrarme con personas de mi región natal, o se estar conectado con los asuntos del mundo, o incluso de entrar a la política, o incluso de ser la oposición; creyendo estas cosas de mí, se han  dejado llevar por temores infundados. En una época incluso que están debatiendo indultar a quienes están en prisión y fuera de ella, es decir, quienes según ellos no pueden ser indultados, sencillamente me han prohibido a mí de todo. Una persona mala y efímera escribió las siguientes palabras buenas y duraderas:

Si la tiranía tiene cañones, balas y fuertes

La justicia tiene un arma infalible, una faz constante.

Y yo digo:

Si los mundanales tienen reglas, poder y fuerza,

Por la refulgencia del Corán, su siervo

Tiene un conocimiento firme, una voz que no calla;

Tiene un corazón certero, una luz inagotable.

Muchos amigos, así como también un comandante militar bajo cuya vigilancia estuve, repetidamente me preguntaba: “¿Por qué no solicitas los papeles de liberación o presentas una petición?”

La Respuesta: No los solicito ni puedo solicitarlos por cinco o seis razones:

La Primera: No interferí en el mundo de ‘los mundanales’ como para que me condenen y tener que solicitarlos. Me condenaron por el Decreto Divino; mis faltas están ante él, y se lo solicito a él.

La Segunda: Creo y tengo conocimiento certero de que este mundo es una casa de huéspedes que cambia rápidamente. En consecuencia, no es mi verdadera patria y cualquier lugar es lo mismo. Ya que no voy a permanecer por siempre en mi patria, no tiene sentido luchar por ella; no vale la pena ir allí. Ya que en todas partes es una casa de huéspedes, si la misericordia del Dueño de la casa de huéspedes se hace amigo de uno, todos son amigos y todos los lugares son familiares. Mientras que si no se hace amigo de ninguno, todos los lugares son una carga en el corazón y todos son hostiles.

La Tercera: La solicitud se hace dentro del marco de la ley. Pero el modo en que fui tratado durante seis años ha sido arbitrario y fuera de la ley. La Ley de los Exiliados no se aplicó a mí. Me consideraron como si me hubieran quitado todos los derechos de la civilización e incluso de todos los derechos mundanales. Solicitarlos en nombre de la ley a quienes cuyos manejos conmigo han sido así fuera de la ley no tiene sentido.

La Cuarta: Este año, el oficial local solicitó en mi nombre para quedarme algunos días en el pueblo de Bedre, que es una especie de distrito de Barla, para cambiar el aire. ¿Cómo puedo solicitarles a quienes rechazan una necesidad mía tan sin importancia? Si les solicitara, sería una humillación en vano y degradante.

La Quinta: Reclamar un derecho ante quienes reclaman la injusticia como justicia aún, y solicitarles a ellos, es una injusticia. Es una falta de respeto hacia lo correcto. No quiero perpetrar semejante injusticia ni mostrar falta de respeto por lo correcto. Y eso es.

La Sexta: La angustia y la dificultad que ‘los mundanales’ me han provocado no ha sido debido a la política, porque ellos saben que no me mezclo en política y que huyo de ella. Más bien, sabiéndolo o no, me atormentan en nombre del ateísmo agresivo porque estoy ligado a la religión. En cuyo caso, solicitarles a ellos significa arrepentirse de la religión y halagar la causa del ateísmo agresivo.

Además, el Decreto Divino, que es justo, me castigaría a través de su mano tiránica al solicitarles a ellos y a tener que recurrir a ellos, porque ellos me oprimen por estar atado a la religión. En cuanto al Decreto Divino, de vez en cuando me reprime debido a mi hipocresía ante ‘los mundanales’, por mi deficiencia en la religión y en la sinceridad. Ya que esto es así, por ahora no me puedo salvar de esta angustia. Si les solicito a los mundanales, el Decreto Divino diría: “¡Hipócrita! ¡Paga el castigo por solicitarles!” Y si no les solicito, ‘los mundanales’ dirían: “¡No nos reconoces, continúa sufriendo dificultades!”

La Séptima Razón: Se sabe bien que la tarea de un oficial es no darles a los individuos dañinos la oportunidad de causar daño y ayudar a quienes son beneficiosos. Mientras que el oficial que me tomó bajo custodia se acercó a mí, un huésped anciano en la puerta de la tumba, cuando estaba exponiendo un aspecto sutil de la fe contenido en لاَ اِلهَ اِلاَّ اللّٰهُ como si yo estuviera perpetrando algún delito, a pesar de que no había sido para mí por mucho tiempo con anterioridad. Él hizo que el desafortunado sincero que estaba escuchando se privara y que yo me enojara. Había algunas personas aquí, y él no les dio ninguna importancia. Entonces cuando actuaron descortésmente de una manera que envenenaría la vida del pueblo, comenzó a ser cortés y apreciativo con nosotros.

Además, se sabe que alguien que está en prisión por haber cometido cien crímenes se puede encontrar con la persona que lo supervisa ya sea que el oficial tenga un rango alto o bajo. Pero durante este último año, a pesar de que dos personas importantes del gobierno nacional encargado de vigilarme ha pasado por mi casa muchas veces, ni se han encontrado conmigo ni han preguntado por mi condición. Al principio creí que no se me acercaban debido a la enemistad, luego me quedó claro que era debido a sus sospechas temibles; estaban huyendo de mí como si yo fuera a engullirlos. Así, reconocer al gobierno cuyos miembros y oficiales son como aquellos hombres, recurrir a ello y solicitarlo, no es sensato sino que es una humillación inútil. Si hubiera sido el Viejo Said, hubiera dicho, como Antara:

مَاءُ الْحَيَاةِ بِذِلَّةٍ كَجَهَنَّمَ ٭ وَجَهَنَّمُ بِالْعِزِّ فَخْرُ مَنْزِلِى

El Viejo Said ya no existe, y el Nuevo Said considera que no tiene sentido hablar con ‘los mundanales’. ¡Que su mundo sea el fin de ellos! Pueden hacer lo que quieran. Él está en silencio, diciendo, seremos juzgados junto a ellos en el Juicio Final.

La Octava Razón para no solicitar: Según la regla de: “El resultado del amor ilícito es el tormento despiadado”, el Decreto Divino, que es justo, me atormenta por la mano tiránica de ‘los mundanales’ porque me inclino hacia ellos, ya que no son merecedores de ello. Diciendo, merezco este tormento, permanezco en silencio. Porque en la Primera Guerra Mundial yo peleé y luché como un Comandante de un regimiento de voluntarios. Aplaudido por el Comandante en Jefe del ejército y por Enver Pasha, sacrifiqué a mis valiosos alumnos y amigos. Resulté herido y me llevaron como prisionero. Regresando del cautiverio, me arrojé al peligro por trabajos como Los Siete Pasos, apuntándolos a las cabezas de los británicos, que habían ocupado Estambul. Ayudé a quienes me retienen sin razón en este tormento y cautiverio. En cuanto a ellos, me castigan de esta manera por esa ayuda. Esos amigos aquí me provocan en tres meses las dificultades y la angustia que sufrí en tres años como prisionero de guerra en Rusia. Y los rusos no me prohibieron dar instrucción religiosa, a pesar de que me consideraban como un Comandante de la Milicia Kurda, un hombre cruel que había asesinado a cosacos y prisioneros. Solía instruir a la gran mayoría de mis noventa colegas oficiales prisioneros. Una vez, el comandante ruso vino y escuchó. Porque no sabía turco, pensó que era instrucción política, y le puso fin. Luego me dio permiso. También, en el mismo cuartel, convirtió una habitación en una mezquita, y yo solía liderar las oraciones. No interfirieron en absoluto. No me prohibieron mezclarme ni comunicarme con los demás. Mientras que mis amigos aquí, mis compatriotas y correligionarios y quienes, para cuyos beneficios en forma de fe religiosa he luchado, me han sometido a cautividad tortuosa no por tres años sino por seis, por absolutamente ninguna razón y a pesar de que ellos saben que he cortado todas mis relaciones con el mundo, me han prohibido mezclarme con otros. Me han prohibido dar instrucción religiosa, a pesar de que tengo un certificado, e incluso dar instrucción privada en mi habitación. Me han prohibido comunicarme con otros. Incluso me han prohibido la entrada a la mezquita que yo reparé y donde lideré las oraciones por cuatro años, a pesar de que yo tenía el certificado requerido. Y ahora, para privarme del mérito de realizar las oraciones en congregación, no me aceptan para liderar la oración ni siquiera para tres individuos privados, mi congregación permanente y mis hermanos del Más Allá.

Además, si, a pesar de que no quiero, alguien habla bien de mí, el oficial que me tiene bajo vigilancia está celoso y enojado. Pensando que él destruirá mi influencia, absolutamente inescrupulosamente toma precauciones, y me molesta para ganarse el favor de sus superiores.

¿A quién pudo alguien en esa posición haber recurrido más que a Allah Todopoderoso? Si el juez es también el solicitante, por supuesto que no puede quejarse con él. ¡Vamos, tú dilo! ¿Qué podemos decir ante esto? Digas lo que quieras, yo digo esto: hay muchos simuladores entre estos amigos míos. Un simulador es peor que un incrédulo. Por esa razón me hacen sufrir lo que los rusos infieles no me hicieron sufrir.

Ustedes, desafortunados, ¿qué les he hecho y qué estoy haciendo? ¡Estoy tratando de salvar vuestra fe y estoy sirviendo a vuestra felicidad eterna! Significa que mi servicio no es sincero y puramente por Allah para que tenga el efecto contrario. A cambio, me atormentan en cada oportunidad. Por cierto, nos encontraremos el Día del Juicio Final. Yo digo:

حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَكِيلُ٭ نِعْمَ الْمَوْلَى وَنِعْمَ النَّصِيرُ

اَلْبَاقِى هُوَالْبَاقِى

Said Nursi