CARTA ONCE

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Carta Once

بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ

[Esta carta conforma un remedio significativo y señala cuatro pequeñas gemas de la tesorería de cuatro aleyas.]

¡Mi Querido Hermano!

El Sabio Corán le enseñó a mi alma estos cuatros asuntos diferentes varias veces. Los estoy escribiendo ahora para mis hermanos que desean también recibir instrucción o una parte de ellos. Con respecto al tema, cada uno se ha mostrado como una muestra, una pequeña joya de las tesorerías de las verdades de cuatro aleyas diferentes. Cada uno de los cuatro temas tiene una forma y un beneficio diferente.

PRIMER TEMA: اِنَّ كَيْدَ الشَّيْطَانِ كَانَ ضَعِيفًا

¡Oh, alma mía que se desespera con dudas y escrúpulos! La asociación de ideas y las imaginaciones y suposiciones que ocurren son un tipo de expresión o descripción involuntaria. Si surge del bien y de la luminosidad, las cualidades de esa descripción y realidad pasan en cierta medida a su forma e imagen. Como la luz del sol y el calor pasan a su imagen en un espejo. Si la descripción es de algo malo y denso, las cualidades y el decreto del original no pueden pasar a su forma ni esparcirse a su imagen. Por ejemplo, la forma reflejada en un espejo de algo sucio y corrupto no es sucia ni corrupta. Tampoco puede morder la imagen de una serpiente.

Como consecuencia, imaginar la incredulidad no es incredulidad e imaginar el abuso no es abuso. Particularmente si es involuntario y es una suposición hipotética que se le ocurre a uno no es para nada dañino. Además, según la escuela sunita (Ahl al-Sunna wa’l-Jama’a) que es camino correcto, el mal o la suciedad de algo según la Sharía es porque está prohibido por Allah. Ya que estas cosas son asociaciones involuntarias de ideas, a las imaginaciones que se le ocurren a uno sin su consentimiento, no las afectan las prohibiciones. Sin importar qué tan horrible y sucia sea la forma que tomen, no son horribles ni sucias.

SEGUNDO TEMA:Este fue un fruto del pino, del cedro y del álamo negro de Tepelice en las montañas de Barla, que, debido a que se ha incluido en las Palabras, no se ha repetido aquí.

TERCER TEMA: Los dos temas que siguen son parte de los ejemplos dados en la Palabra Veinticinco que muestra la impotencia de la civilización actual antes del milagroso Corán. Son dos ejemplos de miles que demuestran qué injusta es la ley de la civilización actual que se opone al Corán:

Tal como el decreto Coránico de: فَلِلذَّكَرِ مِثْلُ حَظِّ اْلاُنْثَيَيْنِ  es pura justicia, así también es pura compasión. Sí, es justicia porque la abrumadora mayoría de los hombres toman una esposa y asume la responsabilidad de proveer para ella. En cuanto a las mujeres, toman un esposo y cargan su medio de vida sobre él y esto compensa por la deficiencia de lo que han heredado. Es también misericordia, porque una joven débil necesita mucho de la bondad y compasión de su padre y de sus hermanos. El Corán decreta que ella reciba bondad de su padre sin preocuparse. Su padre no la considera con ansias pensando que ella es “una hija dañina a quien la mitad de su riqueza pasará en manos de un extraño”. La ansiedad y la ira no se mezclan con su bondad. Ella también recibe la bondad y la protección de su hermano libre de rivalidad y celos. Él no la considera “como un rival que destruirá a la mitad de la familia ni le dará una parte importante de nuestra propiedad a alguien más”. No habrá resentimientos ni hostilidad mezclados con su sentimiento de compasión y protección hacia ella. Así, la joven, que es delicada y débil por naturaleza, es aparentemente privada de una pequeña parte, pero en lugar de ella gana una riqueza inagotable en forma de compasión y bondad de quienes son cercanos a ella. También, darle más de lo que le corresponde con la idea de ser más misericordioso con ella que la Misericordia Divina, no es bondad sino un gran error. Por cierto, la codicia salvaje de esta época, que recuerda la terrible tiranía de enterrar a las bebas recién nacidas en la Época de la Ignorancia debido a los celos salvajes, posiblemente puede abrir el camino hacia la maldad despiadada. Como ésta, todas las reglas Coránicas confirman el decreto de:

وَمَا اَرْسَلْنَاكَ اِلاَّ رَحْمَةً لِلْعَاَلمِينَ.

CUARTO TEMA: فَلِاُمِّهِ السُّدُسُ

Esta civilización baja ha provocado una injusticia al darles a sus hijas más de lo que les corresponde y perpetúa una injusticia aún mayor al no darle a la madre lo que es su derecho. Sí, la compasión de las madres es una manifestación muy dulce, sutil y amorosa de la misericordia divina, y entre las verdades del universo, es una que merece respeto y reverencia. Una madre es una amiga tan generosa, compasiva y abnegada que conducida por su compasión sacrificará todo su mundo, su vida y su confort por su hijo. Una gallina tímida, incluso, el nivel más simple y básico de la maternidad, se arrojará ante un perro y atacará a un león para proteger a sus polluelos por medio de una manifestación diminuta de esa compasión.

            Y así, privar a una madre, que es la portadora de una verdad tan honorable y elevada, de la propiedad de su hijo es una injusticia terrible, una falta de respeto salvaje, un insulto absolutamente erróneo, una ingratitud por las bendiciones, que hace que el Trono Divino de la Misericordia tiemble y agregue veneno a una cura muy brillante y beneficiosa para la vida social del ser humano. Si esos monstruos humanos que afirman amar a la humanidad no pueden entender esto, por cierto los verdaderos humanos pueden. Ellos saben que la orden del Sabio Corán de:  فَلِاُمِّهِ السُّدُسُ es pura verdad y pura justicia.