CARTA SIETE

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Carta Siete

بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ

اَلسَّلاَمُ عَلَيْكُمْ وَ رَحْمَةُ اللّٰهِ وَ بَرَكَاتُهُ اَبَدًا دَائِمًا

¡Mis Queridos Hermanos!

Supongo que ustedes le dijeron a Samli Hafiz que me pregunte dos cosas:

LA PRIMERA

“Como los embusteros de la antigüedad, los extraviados de la época moderna hacen del casamiento del Mensajero de Allah (PyB) con Zaynab un pretexto para la crítica considerándolo como si hubiese sido para satisfacer las lujurias del alma”.

La Respuesta: ¡No, cien mil veces no, que Allah no lo permita! ¡Dudas tan viles no se pueden dirigir a alguien tan elevado! Sí, era tan elevado que desde los quince años hasta los cuarenta, cuando la sangre es fogosa y exuberante y las pasiones del alma maligna están en llamas, él estuvo satisfecho y se contentó con una sola mujer mayor, Jadiya la Grande (que Allah esté complacida con ella) con absoluta castidad y pureza, tal como concuerdan amigos y enemigos por igual. Que luego haya tenido varias esposas después de los cuarenta años, es decir, cuando el calor del cuerpo disminuye y las pasiones se calman, es una evidencia que demuestra fehaciente y evidentemente a quienes incluso son un poco justos que esos matrimonios no fueron para satisfacer los apetitos carnales, sino que fueron por otras razones importantes e instancias de sabiduría.

Una de esas instancias de sabiduría es esta: como sus palabras, las acciones, los estados, la conducta y las obras del Mensajero de Allah (PyB) son las fuentes de la religión y de la Sharía y el recurso de los mandamientos. Mientras que los Compañeros transmitieron las cosas externas y públicas, los transmisores y narradores de los asuntos privados de la religión y de los mandamientos de la Sharía que se manifestaron de su conducta privada en la esfera personal fueron sus esposas puras; ellas cumplieron esta función de hecho. Tal vez la mitad de los misterios y las leyes de la religión vinieron de ellas. Es decir, muchas esposas puras de distintos temperamentos se requerían para realizar este deber necesario.

Ahora, consideremos su casamiento con Zaynab. En relación a la aleya:

مَاكَانَ مُحَمَّدٌ اَبَااَحَدٍ مِنْ رِجَالِكُمْ وَلكِنْ رَسُولَ اللّٰهِ وَ خَاتَمَ النَّبِيِّينَ

que es uno de los ejemplos dados en el Rayo Tres de la Primera Luz de la Palabra Veinticinco, se escribe que con sus muchos aspectos, una sola aleya afirma los significados apropiados para que todas las clases de seres humanos los comprendan.

La parte del entendimiento de una clase de la aleya mencionada es esta: según una narración sólida basada en su propia admisión, Zayd, el siervo del Noble Mensajero (PyB) a quien él se dirigía como “hijo mío”, se divorció de su esposa orgullosa porque él no se sentía igual a ella. Es decir, con su percepción, Zayd se dio cuenta de que Zaynab había sido creada con un carácter elevado diferente al suyo y que estaba en su naturaleza ser la esposa de un profeta. Ya que él se consideraba desigual por naturaleza y esto provocaba incompatibilidad espiritual, se divorció de ella. Por orden de Allah, Su Mensajero (PyB) la desposó. Es decir, como lo indica la aleya: زَوَّجْنَاكَهَاmostrando que fue un contrato celestial, este casamiento fue fuera de lo común, por encima de las relaciones externas y puramente bajo las órdenes del Decreto Divino. Así, el Más Noble Mensajero (PyB) se sometió a la orden del Decreto Divino y estuvo obligado a hacerlo; no fue a instancias de un deseo carnal. La aleya:

لِكَىْ لاَيَكُونَ عَلَى الْمُؤْمِنِينَ حَرَجٌ فِى اَزْوَاجِ اَدْعِيَائِهِمْ comprende un mandamiento importante de la Sharía, una instancia general de sabiduría, y un beneficio abarcativo y general que pertenece a su orden del Decreto Divino; indica que los adultos que llaman a los jóvenes “hijo mío” no está prohibido, como sí lo es con ‘zihar’, es decir, un hombre que le diga a su esposa “tú eres como mi madre”, para que cambiaran las ordenanzas con respecto a ello. También, que los grandes miren a sus seguidores y que los Mensajeros Divinos miren a sus comunidades y se dirijan a ellas de modo paternal es debido a las funciones de liderazgo y profecía; no es en relación a sus personalidades humanas para que sea inapropiado que ellos tomen esposas de ellas.

La parte de entendimiento de otra clase de esta aleya es esta: un gran gobernante mira a sus súbditos con compasión paternal. Si es un rey espiritual que sostiene un gobierno tanto externo como interno, ya que su compasión es cien veces más grande que la de un padre, sus súbditos lo admiran como a su padre, como si fueran sus verdaderos hijos. La mirada de un padre no se transforma fácilmente en la de un marido ni la mirada de una niña en la de una esposa. Entonces, ya que según esto es inapropiado a la vista pública que un profeta tome por esposa a las hijas de los creyentes, con el propósito de repeler tal duda, el Corán dice: “En cuanto a la misericordia Divina, el Profeta tiene compasión por ustedes, él los trata de modo paternal y en nombre de la misión profética ustedes son como sus hijos. Pero con respecto a su personalidad humana, él no es vuestro padre, entonces no será inapropiado para él tomar como esposa a alguien de entre ustedes. Y si él los llama “Hijo”, en relación a las órdenes de la Sharía, ¡no pueden ser sus hijos!”

اَلْبَاقِى هُوَ الْبَاقِى

Said Nursi