PALABRA DIECISEIS

Un Apéndice Corto

El Todopoderoso y Omnisciente, el Hacedor Artista Sabio, muestra Su poder y Su sabiduría y aquella posibilidad no puede interferir de ninguna manera en Sus obras a través del sistema, ordena Sus reglas y prácticas en el universo que se manifiestan en forma de leyes. Y entonces también, a través de las excepciones de las leyes, las maravillas de Sus prácticas, cambios superficiales, diferencias de características individuales y cambios de los tiempos de aspecto y descenso, Él muestra Su volición, voluntad,  que Él es el Agente con la opción y que Él no está bajo ninguna restricción en absoluto. Así, rasgando el velo de la monotonía y proclamando que todo lo necesita en cada momento para todo, de todas maneras y es obediente a Su Dominación, Él disipa al descuidado y gira las miradas de los seres humanos y de los genios de las causas hacia el Productor de Causas. Las exposiciones del Corán contemplan este principio.

Por ejemplo, en la mayor parte de los lugares, algunos árboles fructíferos producen la fruta un año, es decir, es dada a sus manos de la tesorería de la Piedad y la ofrecen. Entonces al año siguiente mientras todas las causas aparentes están presentes, no la toman ni la ofrecen; es decir, no producen la fruta.

También, por ejemplo, al contrario de otras neººcesidades, las épocas de lluvia son tan cambiantes que han sido incluidas entre “las Cinco Cosas Ocultas”[1]. La posición más importante existente es aquella de la vida y la piedad. Y la lluvia es la fuente de la vida y la piedad pura. Así, el agua de la vida y la lluvia de la piedad no entran en una ley monótona que es un velo y conduce al descuidado, mejor dicho, El Glorioso, Quién es el Más Misericordioso y Compasivo, el Dador de Bendiciones y Donante de la Vida, lo sostiene en Su mano directamente, sin el velo, de modo que las puertas de la súplica y las gracias sean dejadas todo el tiempo abiertas.

Y, por ejemplo, dar el sustento y determinar rasgos particulares de cada uno, el trabajo de un favor especial, y que ocurran de modo inesperado demuestra de manera excelente la voluntad y la opción del Conservador. Puedes hacer comparaciones adicionales con otros actos Divinos, como la disposición del aire y del tiempo y la subyugación de las nubes.
[1] Bukhari, ii, 41; ix, 142; Ibn Hibban, i, 144.

 

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