PALABRA DOCE

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Palabra Doce

وَمَنْ يُؤْـتَـ الْحِكْمَةَ فَقَدْ اُو۫ﯽﰆﭯ خَـيْرًا كَــث۪ـيرﭲا  [1]

Bismillahir Rahmanir Rahim

“En el Nombre de Allah el Clemente y el Misericordioso”

 Esta Palabra consiste de una breve comparación entre la sagrada sabiduría del Sabio Corán y la sabiduría de la filosofía, de un resumen conciso de la instrucción y el entrenamiento que la sabiduría Coránica le da al ser humano en su vida personal y social, una indicación de la superioridad del Corán ante las otras palabras Divinas, ante todos los discursos. Esta Palabra consta de Cuatro Principios.]

PRIMER PRINCIPIO

Observa a través del telescopio de la siguiente historia que tiene la forma de una comparación. Ve las diferencias entre la sabiduría Coránica y aquella de la ciencia:

Una vez, un renombrado Gobernador que era un artesano religioso y delicado quiso escribir el Sabio Corán con una caligrafía que mereciera lo sagrado de su significado y lo milagroso de sus palabras para que así, su talla que mostraba maravillas se viera expuesta con una vestidura maravillosa. El Rey artista entonces, escribió el Corán de una manera verdaderamente maravillosa. Usó todas sus joyas preciosas en sus escritos; para indicar la gran variedad de sus verdades, escribió algunas de sus letras personificadas con diamantes y esmeraldas, con rubíes y ágatas y con otros tipos de brillantes y corales, mientras otros escribían con plata y oro. Lo adornó y decoró de tal modo que todos aquellos que sabían leer y aquellos que no, se llenaran de admiración y asombro cuando lo contemplaran, en especial ante los ojos de la gente veraz para que la belleza externa fuera una indicación de la belleza brillante y del adorno maravilloso de su significado y así se convirtió en una antigüedad verdaderamente preciosa.

Entonces el Rey mostró el Corán escrito y enjoyado artísticamente a un filósofo europeo y a un erudito musulmán. Para ponerlos a prueba y recompensarlos, les ordenó: “Cada uno de ustedes escriba una obra sobre la sabiduría y los propósitos de esto”. Primero, el filósofo, luego el erudito compusieron un libro sobre él. Sin embargo, el libro del filósofo se trató sólo de las decoraciones de las letras y sus relaciones y condiciones, de las propiedades de las joyas, las cuales describió. No tocó el tema de su significado para nada, porque el europeo no tenía ningún conocimiento de la escritura árabe. Ni siquiera sabía que el Corán embellecido era un libro, una pieza escrita que expresa significado. Más bien lo observó como una antigüedad ornamentada. No sabía nada de árabe, pero era muy buen ingeniero, describía las cosas muy correctamente, era un químico habilidoso, un joyero ingenioso. Entonces este hombre escribió su obra acorde a esas habilidades.

[1] Corán, 2:269

En cuanto al erudito musulmán, cuando vio al Corán, comprendió que era el Libro Claro, el Sabio Corán. Esta persona, amante de la verdad no le dio importancia a los adornos externos ni se ocupó de las letras ornamentadas. Se ocupó con algo que era un millón de veces más alto, más elevado, más sutil, más noble, más beneficioso, más abarcativo que los asuntos de los que se había ocupado el otro hombre. Para discutir las verdades y las luces sagradas de los misterios debajo del velo de las decoraciones, escribió un comentario verdaderamente delicado.

Luego los dos hombres llevaron sus obras y las presentaron al Ilustre Rey, el cual tomó primero la obra del filósofo. La miró y vio que el hombre egocéntrico y adorador de la naturaleza había trabajado muy duro, pero no había escrito nada de sabiduría verdadera. No había comprendido nada de su significado. Más bien, lo había confundido y le había faltado el respeto, e incluso había sido maleducado al suponer que la fuente de las verdades, el Corán, era una decoración sin sentido, lo había insultado al considerarlo sin valor con respecto al significado. Entonces, el Rey Sabio le golpeó la cabeza con su obra y lo echó de su presencia.

Luego miró la obra del otro erudito escrupuloso y amante de la verdad, vio que era un comentario extremadamente delicado y beneficioso, una composición muy sabia llena de guía. “¡Felicitaciones! ¡Que Allah te bendiga!”, le dijo. Así, la sabiduría es ésta y aquel que la posee se llama culto y sabio. En cuanto al otro hombre, era un artesano que había excedido su marca. Entonces como recompensa por el trabajo del erudito, ordenó que a cambio de cada letra le dieran diez piezas de oro de su tesoro inagotable.

Si has comprendido la comparación, ahora observa y ve la realidad:

El Corán ornamentado es este universo diseñado artísticamente, el Rey es el Omnisciente Eterno. En cuanto a los dos hombres, uno – el europeo – representa a la filosofía y a los filósofos, el otro, al Corán y a sus estudiantes. Sí, el Sabio Corán es el exponente más elevado, un traductor muy elocuente del Poderoso Corán del Universo. Sí, es el Criterio que instruye a los seres humanos y genios en cuanto a los signos de la creación inscritos por la pluma del poder sobre las páginas del universo y sobre las hojas del tiempo. En cuanto a los seres, cada uno es una letra significativa, que carga el significado de otra, es decir, las ve debido a su Creador. Dice: “¡Qué hermosamente fueron creadas! ¡Qué exquisitamente señalan a la belleza del Creador!”, mostrando así la verdadera belleza del universo.

Pero la filosofía que ellos llaman la ciencia de la sabiduría se ha hundido en las decoraciones de las letras de los seres y en sus relaciones, se ha desconcertado; ha confundido el camino de la realidad. Mientras que las letras de este libro poderoso deberían ser observadas como si cargaran el significado de otra, es decir, debido a Allah, no han hecho esto; han visto a los seres como significados en sí mismos. Esto significa que han visto a los seres debido a los seres mismos, los han discutido de esa manera. En lugar de decir: “Qué bellamente han sido creados”, dicen: “Qué bellos son”, así los han hecho horribles. Al hacer esto han insultado al universo, han provocado su queja. Por cierto, la filosofía sin religión es una sofistería divorciada de la realidad y un insulto al universo.

SEGUNDO PRINCIPIO

Una comparación entre el entrenamiento moral que la sabiduría del Sabio Corán le da a la vida personal y lo que la filosofía enseña:

El estudiante sincero de filosofía es un faraón, pero es un faraón despreciable que adora lo más bajo en pro de algún beneficio; reconoce a todo de lo que puede beneficiarse como su “Señor”. Y es lamentable que, junto con su obstinación y tenacidad, sea desdichado y acepte la humillación interminable por un placer. Y él es lamentable junto con su obstinación y muestra su humillación al besar los pies de los individuos satánicos por algún beneficio bajo. Y ese estudiante irreligioso es vanidoso y dominante y como no puede encontrar un punto de apoyo en su corazón, es un tirano absolutamente impotente que brama. Y ese estudiante es un buscador egoísta de beneficio cuyo objetivo y esfuerzo es gratificar sus apetitos animales; un egoísta habilidoso que busca sus intereses personales dentro de ciertos intereses nacionalistas.

Sin embargo, el estudiante sincero de la sabiduría Coránica es un siervo, pero no se rebaja a adorar ni siquiera al más grande de los seres; es un siervo estimado que no toma un beneficio supremo como el Paraíso como el objetivo de su adoración. Y es un estudiante humilde; es correcto y afable, aún fuera de los límites del permiso de su Creador, no se rebajaría voluntariamente ante nada más que su Creador. Y es débil y necesitado, sabe su debilidad y pobreza, pero es auto-suficiente debido a la riqueza que su Señor Generoso ha almacenado para él en el Más Allá; es fuerte porque confía en el poder infinito de su Maestro. Y actúa y se esfuerza sólo por Allah, por complacer a Allah y por la virtud.

Así, la lección que las dos ciencias ofrecen puede ser entendida con la comparación de los dos estudiantes.

TERCER PRINCIPIO

El entrenamiento que la filosofía y la sabiduría Coránica ofrecen a la vida social del ser humano es este:

La filosofía acepta ‘la fuerza’ como su punto de apoyo en la vida de la sociedad. Considera su objetivo como los ‘beneficios’. El principio de esta vida lo reconoce como ‘un conflicto’. Sostiene el lazo entre las comunidades como ‘racismo y nacionalismo negativo’. Sus frutos son ‘gratificar los apetitos del alma e incrementar las necesidades humanas’. Sin embargo, la marca de la fuerza es ‘la agresión’. La marca del beneficio – ya que son insuficientes para cada deseo – es ‘empujar y pelear’. Mientras que la marca de conflicto es ‘la lucha’. Y la marca del racismo – ya que se alimenta al devorar a otros – es ‘la agresión’. Es por estos motivos que ha negado la felicidad de la humanidad.

En cuanto a la sabiduría coránica, su punto de apoyo es ‘la verdad’ en lugar de la fuerza. Toma ‘la virtud y la complacencia de Allah’ como sus objetivos en lugar de beneficios. Toma el principio de ‘la asistencia mutua’ como el principio de vida en lugar del principio de conflicto. Y toma ‘los lazos de la religión, la clase y el país’ como los lazos que unen a las comunidades. Su objetivo es formar una barrera contra los apetitos del alma maligna, conduce al espíritu hacia asuntos sublimes, satisfaciendo las emociones elevadas e incitando al ser humano a las perfecciones humanas, convirtiéndolo en un verdadero ser humano. Y la marca de ‘la verdad’ es el corazón. La marca de la virtud es ‘la solidaridad’. La marca de la asistencia mutua es ‘apresurarse a ayudarse unos a otros’. La marca de la religión es ‘la hermandad’ y ‘la atracción’. Y la marca de refrenar y amarrar el alma maligna y dejar el espíritu libre y alentado hacia las perfecciones es ‘la felicidad en este mundo y en el próximo’.

 

 

CUARTO PRINCIPIO

Si quieres comprender la superioridad del Corán de entre todas las escrituras Divinas y su supremacía sobre todo discurso y escrito, entonces considera las siguientes dos comparaciones:

La Primera: Un rey tiene dos tipos de discurso, dos formas de dirigirse. Una es hablar en su teléfono privado con un sujeto común sobre un asunto menor, alguna necesidad privada. La otra, bajo el título de soberano sublime, vicegerente supremo y gobernador universal, es hablar a través de un emisario o un alto oficial para dar a conocer y promulgar sus órdenes, para hacer un discurso a través de un decreto elevado que proclama su majestuosidad.

La Segunda: Una persona sostiene el espejo, lo sostiene en alto hacia el sol. Recibe luz que contiene los siete colores según la capacidad del espejo. Se conecta al sol a través de esa relación y conversa con él, si dirige el espejo lleno de luz hacia su casa oscura o su jardín cubierto por un techo, se beneficiará, no en relación al valor del sol, sino según la capacidad del espejo. Otra persona, sin embargo, abre amplias ventanas en su casa o en el techo de su jardín. Abre caminos hacia el sol del cielo. Conversa con la luz perpetua del sol real y habla con él, le dice en agradecimiento a través de su estado: “¡Oh, tú, belleza del mundo que doras la faz de la Tierra con tu luz y haces sonreír a las flores! ¡Oh, belleza de los cielos, buen sol! Tú has amoblado mi pequeña casa y mi jardín con luz y calor al igual que lo has hecho para las flores y la tierra”. Mientras que la persona con el espejo no puede decir eso. El reflejo y el trabajo del sol bajo esa restricción están limitados; son acordes a la restricción.

Observa al Corán a través del telescopio de esas dos comparaciones y ve lo milagroso que es y comprende lo sagrado que es. El Corán dice: “Si todos los árboles de la tierra se convirtieran en plumas y todos los mares fueran tinta, si tuvieran que escribir las palabras de Allah Todopoderoso, nunca llegarían a terminarlas”. Ahora, la razón de que al Corán se le haya dado el rango más alto entre las palabras infinitas de Allah es esta:

El Corán ha venido del Más Grande Nombre Divino y del nivel más grande de cada Nombre. Es la Palabra de Allah con respecto a que Él es el Sustentador de Todos los Mundos; es Su decreto a través de Su título de Señor de Todos los Seres; un tratado relacionado a que Él es el Creador de los Cielos y de la Tierra; un discurso relacionado a la soberanía absoluta; un tratado eterno debido a la soberanía Divina universal; un cuaderno de los favores del Más Misericordioso desde el punto de vista de Su misericordia abarcativa y comprensiva; una colección de comunicaciones en cuyos comienzos a veces hay cifras relacionadas a la majestuosidad sublime de su Divinidad; una escritura sagrada que esparce sabiduría que, al descender de los alcances del Nombre Más Grande, observa e inspecciona el dominio abarcativo del Trono Supremo. Es por estas razones que se le dio merecidamente al Corán, el título de Palabra de Allah.

Con respecto a las otras Palabras Divinas, son un discursos que se han vuelto evidente de un modo en particular, un título menor, a través de la manifestación parcial de un Nombre en particular; a través de una soberanía particular y especial, una misericordia privada. Sus niveles varían con respecto a la particularidad y la universalidad. La mayor parte de la inspiración es de este tipo, pero sus niveles varían mucho. Por ejemplo, lo más particular y simple es la inspiración de los animales. Luego está la inspiración de la gente común; luego la inspiración de los ángeles comunes; luego la inspiración de los evliyas, luego la inspiración de los ángeles más elevados.

Así, es por esta razón que un evliya que ofrece súplicas directamente sin medios con el teléfono del corazón dice: حَدَّثَن۪ى قَلْب۪ى عَنْ رَﯹﱎﰇ “Mi corazón me da las noticias de mi Sustentador”. No dice: “Me dice sobre el Sustentador de Todos los Mundos”. Y dice: “Mi corazón es el espejo, el trono, de mi Sustentador”. No dice: “Es el trono del Sustentador de Todos los Mundos”. Porque él puede manifestar el trato según su capacidad y al nivel cercano a siete mil velos que se han levantado.

Así, sin importar cuánto alto y elevado es el decreto, es un rey promulgado con respecto a su soberanía suprema, que el discurso insignificante de una persona común, cuánto mucho más abundantemente se puede beneficiar del brillo del sol en el cielo que la manifestación de su reflejo en el espejo, cuánto mayor es su superioridad, al punto que el Corán de Estatura Poderosa es superior a todos los otros discursos y todos los otros libros. Después del Corán, en el segundo nivel, los Libros Sagrados y las Escrituras Reveladas tienen superioridad según su nivel. Tienen su parte del misterio de esa superioridad. Si todas las palabras delicadas de todos los seres humanos y genios que no salen del Corán se juntaran, aún así no podrían lograr el rango sagrado del Corán ni imitarlo.

Si quieres comprender un poco sobre cómo el Corán desciende del Nombre Más Grande y del nivel más grande de cada Nombre, considera las declaraciones universales y elevadas de Ayat al-Kursi y de las siguientes aleyas:

وَعِنْدَهُ مَفَاتِحُ الْغَيْبِ ﱳ قُلِ اللّٰهُمَّ مَالِكَ الْمُلْكِ ﱳ يُغْشِى الَّيْلَ النَّهَارَ يَطْلُبُهُ حَث۪يثًا ﱳ وَالشَّمْسَ وَالْقَمَرَ وَالنُّجُومَ مُسَخَّرَاتٍ بِاَمْرِه۪ ﱳ يَٓا اَرْضُ ابْلَع۪ى مَٓاءَـكِـ وَيَا سَمَٓاءُ اَقْلِع۪ى تُسَبِّحُ لَهُ السَّمٰوَاتُ السَّبْعُ وَالْاَرْضُ وَمَنْ ف۪يهِنَّ ﱳ مَا خَلْقُكُـﮥْ وَلَا بَعْثُكُـﮥْ اِلَّا كَنَفْسٍ وَاحِدَةٍ ﱳ اِنَّا عَرَضْنَا الْاَمَانَةَ ﱰ السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضِ وَالْجِبَالِ ﱳ يَوْمَ نَطْوِى السَّمَٓاءَ كَطَىِّ السِّجِلِّ لِلْكُــتُبِ ﱳ وَمَا قَدَرُوا اللّٰهَ حَقَّ قَدْرِه۪ وَالْاَرْضُ جَم۪يعًا قَبْضَتُهُ يَوْمَ الْقِيٰمَةِ ﱳ لَوْ اَنْزَلْنَا هٰذَا الْقُرْاٰنَ ﱬ جَبَلٍ لَرَاَيْتَهُوَ[1]

Y estudia las suras que comienzan con  اَلْحَمْدُلِلّٰهِ Alhamdulillah, o con  سَبَّحَSebbeha y يُسَبِّحُ Yusabbihu, ve los rayos de este poderoso misterio. Observa también las que comienzan con الٓمٓ Alif. Lam. Mim., o الٓرٰ Alif. Lam. Ra., con حٰمٓ  Ha. Mim. y comprende la importancia del Corán a la vista de Allah.

Si has comprendido el misterio valioso de este Cuarto Principio, entonces has comprendido que la revelación mayormente viene de los profetas por medio de un ángel, la inspiración es mayormente sin medios. También habrás comprendido la razón por la que aún el evliya más grande no puede obtener el nivel de un profeta. Y habrás comprendido también la sublimidad del Corán y su grandeza sagrada y el misterio de su milagro elevado. Entonces también habrás comprendido el misterio de la necesidad de la Ascensión del Profeta Muhammad (PyB), es decir, que fue a los cielos, al árbol de Lote más lejano, a la distancia de dos inclinaciones, le ofreció súplicas al Glorioso,

اَقْرَـبُـ اِلَيْهِ مِنْ حَبْلِ الْوَر۪يدِ  Que es más cercano a él que su vena yugular,  que en un abrir y cerrar de ojos regresó a donde vino. Por cierto, tal como la División de la Luna fue un milagro de su misión profética con la que demostró su profecía a los genios y la humanidad, así también la Ascensión fue un milagro de su adoración y servicio de Allah con la que demostró a los espíritus y a los ángeles que él era el Amado por Allah.

اَللّٰهُمَّ صَلِّ وَسَلِّمْ عَلَيْهِ وَﱭ اٰلِه۪ كَــمَا يَل۪يقُ بِرَحْمَتِكَ وَبِحُرْمَتِه۪ اٰم۪ـينﭯ

“Oh, Allah, garantízale bendiciones y paz a él y a su Familia como es adecuado a Tu misericordia, para venerarlo. Amén.”

 

* * *

 

[1] Corán, 6:59, 3:26, 7:54, 11:44, 17:44, 31:28, 33:72, 21:104, 39:67, 59:21

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