RAYO CUATRO

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Rayo Cuatro

[A la vez que es el Quinto Destello en significado y nivel, en forma y en ‘estación’, éste forma el valioso Rayo Cuatro del Destello Treinta y Uno de la Carta Treinta y Uno y es un punto importante y sutil relacionado a la aleya: “Allah es suficiente para nosotros”.]

 

NOTA: A diferencia de otras obras, Risale-i Nur comienza de manera cubierta u gradualmente se descubre. En especial el Primer Grado de este tratado, además de ser una verdad muy valiosa, es extremadamente sutil y profundo. Peculiar a mí mismo, tomó la forma de un razonamiento significativo gobernado por los sentimientos, una conversación animada sobre la fe, un discurso secreto del corazón; fue sanación para mis variadas enfermedades profundas. Aquellos que están completamente en armonía y de acuerdo conmigo pueden comprenderlo completamente. Si no, no será apreciado en su totalidad.

حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ

Una vez, cuando había estado aislado de todo por ‘los mundanales’, me aquejaron cinco tipos de exilios. Sufrí también en ese momento de ancianidad cinco enfermedades que surgieron en parte por mis pesares. Debido al descuido que resultó de la angustia, no consideré las luces de Risale-i Nur, que me hubieran consolado y ayudado directo a mi corazón, y busqué mi espíritu. Vi que dominante en mí había un deseo abrumador de inmortalidad, un amor por la existencia, un gran anhelo por la vida, junto con una impotencia infinita y un deseo ilimitado. Pero una trascendencia increíble extinguía la inmortalidad. Sufriendo ese estado mental, exclamé como el poeta afligido:

Mientras mi corazón desea su inmortalidad, la realidad quiere que mi cuerpo pase;

            ¡Estoy afligido con una enfermedad incurable que ni Luqman podría curar!

Inclino mi cabeza con desesperación. Repentinamente la aleya:

حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ vino a asistirme, dice “¡léeme con atención!”.  Entonces la recité quinientas veces por día. Escribiendo brevemente una parte de las luces valiosas que se me develaron en forma de ‘la visión de certeza’, y sólo nueve luces y grados, refiero a los lectores a Risale-i Nur para más detalles, conocidos como ‘certeza absoluta’ en vez de la mencionada ‘visión de certeza’.

El Primer Grado de la Aleya Luminosa “Allah es suficiente para nosotros”

Debido a una sombra en mi ser esencial de una manifestación de uno de los Nombres del Único de Gloria y Perfección, Quien, teniendo perfección absoluta, es de Sí Mismo y por ninguna otra razón es merecedor de amor, tuve un deseo innato de inmortalidad, dirigido no a mi propia inmortalidad, sino a la existencia, perfección e inmortalidad de ese Absolutamente Perfecto. Sin embargo, debido a la negligencia, ese amor innato había perdido su camino, se volvió apegado a la sombra y se enamoró de la inmortalidad del espejo. Entonces la aleya: حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ vino y elevó el velo. Vi, sentí y experimenté al grado de ‘certeza absoluta’ que el placer y la felicidad de mi inmortalidad yacían exactamente y en la forma más perfecta en la inmortalidad del Eterno de Perfección, al afirmar a mi Sustentador y Allah, al creer en Él y al someterme a Él. Porque una verdad que no muere surgió por Su inmortalidad. La comprensión de la fe estableció que “mi ser esencial se vuelve la sombra de un Nombre Divino que es eterno y él ya no muere”.

También, por la comprensión de la fe, uno conoce la existencia del Absolutamente Perfecto, Quien es absolutamente amado, y el amor innato e intenso por Su Esencia es satisfecho. Y al percibir por la comprensión de la fe la eterna existencia del Eternamente Perdurable, las perfecciones del universo y de la humanidad se dan a conocer y existen, y del amor natural de uno con la perfección se salva de los dolores interminables y se vuelve el medio del placer y de la felicidad.

También, por la comprensión de la fe se forma una conexión con el Eternamente Perdurable, y por la fe en esa conexión surge una relación con todos Sus dominios. Y debido a que esa conexión y relación – con el ojo de la fe – uno considera los dominios como si fueran de alguna manera las propias posesiones de uno, y se beneficia de ellos espiritualmente.

También, por la comprensión de la fe y esa conexión y relación, un vínculo se forma con todos los seres, un tipo de unión se logra con ellos. De esta manera, aparte de la existencia personal de uno en segundo lugar, por la comprensión de la fe y esa conexión, relación, vínculo y unión, una existencia ilimitada surge a la vida que es como si fuera la propia de uno; y el amor pasional innato por la existencia se calma.

También, por esa comprensión de la fe, y la conexión, relación y vínculo, una hermandad se forma con toda la gente de perfección. Así, al saber que debido a la existencia eterna del Eternamente Perdurable aquellas innumerables personas de perfección no se han ido a la nada ni se han perdido, la inmortalidad y la existencia continua de aquellas perfecciones de los innumerables amigos, a quienes una persona con la comprensión de la fe ama, admira y aprecia y a quien está apegado, le provoca un elevado placer.

También, por esa comprensión de la fe, conexión, relación, vínculo y hermandad, sentí y experimenté una felicidad infinita con la felicidad de todos mis amigos; por cuya felicidad sacrificaría voluntariamente mi vida y mi inmortalidad. Porque un tipo de amigo está feliz y complacido con la felicidad de este amigo sincero. En consecuencia sentí y percibí por la comprensión de la fe que por la existencia eterna del Eterno de Perfección, el más importante Noble Mensajero (PyB) y su Familia y Compañeros, y todos mis maestros y aquellos que amo, los profetas, los evliyas y los eruditos purificados, y todos mis otros innumerables amigos, se habían salvado de la extinción eterna y experimentarían felicidad eterna. Comprendí por el misterio de las relaciones, los vínculos, la hermandad y la amistad que su felicidad se reflejaba en mí y me hizo feliz.

También, por la comprensión de la fe, me salvé de los pesares ilimitados que surgen del amor por mis amigos y del amor por mis familiares, y sentí un placer espiritual ilimitado. Porque sentí y percibí por la comprensión de la fe que más importante, mis padres, todos mis familiares de sangre y familiares de espíritu, por quienes por naturaleza deseé sacrificar mi vida y mi inmortalidad, y con orgullo lo haría, se salvaron por la existencia eterna del Verdaderamente Eterno de la aniquilación, la inexistencia, la aniquilación eterna y los dolores interminables, y recibirían Su infinita misericordia. Sentí y percibí que una misericordia infinita los estaba protegiendo y supervisando en lugar de mi compasión insignificante e inefectiva, que produce pena y dolor. Como una madre siente placer con la facilidad, el confort y la felicidad de su hijo, yo sentí placer y felicidad por la salvación y la facilidad de todas aquellas personas por quienes tuve compasión bajo la protección de esa misericordia, y ofrecí profundo agradecimiento.

También, por la comprensión de la fe, y por su conexión, supe y sentí que Risale-i Nur, que fue el resultado de mi vida, el medio de mi felicidad, y mi tarea natural, se salvó de estar perdido y sin beneficio y de la aniquilación y de perder su significado, y que fue fructífero y perdurable; tuve la convicción de que esto fue así y experimenté un placer del espíritu que supera ampliamente el placer de mi propia inmortalidad. Porque creí que por la existencia eterna del Perdurable de Perfección, Risale-i Nur no sólo estaba inscrito en los corazones y las memorias de la gente, sino que se estudiaba por innumerables seres concientes y seres espirituales, y además, al recibir la complacencia de Allah, estaba inscrito en la Tabla Preservada, guardaba registros y estaba adornado con frutos de recompensa. Supe que en particular que su conexión con el Corán, y la aceptación del Profeta (PyB), y – si Allah lo permite – que sea el objeto de la complacencia Divina, un instante de su existencia y que esté bajo la mirada Soberana, Allah era mucho más valioso que la apreciación de toda la gente de este mundo.

Así, me di cuenta que estoy siempre listo para sacrificar mi vida y mi inmortalidad por la inmortalidad, la continuidad, la afirmación y la aceptación de cada uno de aquellos tratados, que demuestran las verdades de la fe, y que mi felicidad yace en que ellos servir al Corán. De esta manera comprendí por la conexión de la fe que por la inmortalidad Divina, son el objeto de apreciación cien veces más grande que la apreciación de los seres humanos. Exclamé con toda mi fuerza: حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ

También, por la comprensión de la fe supe que la fe en la existencia eterna del Perdurable de Gloria, Quien otorga inmortalidad eterna y vida perpetua, y los resultados de la fe como buenas obras, son los frutos eternos de esta vida efímera y el medio de la inmortalidad interminable. Persuadí a mi alma maligna para dejar de lado el escudo de esta inmortalidad mundanal para causar aquellos frutos eternos, como una semilla que deja de lado su cáscara para transformarse en un árbol frutal. Junto con mi alma dije:

حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ la eternidad de Él es suficiente para nosotros.

También, por la comprensión de la fe y la relación de adoración supe con ‘el conocimiento de la certeza’ que lo que yace detrás de la pantalla de la tierra estaba encendido y que la capa pesada de la tierra se elevó de entre los muertos, y que bajo la tierra, a la que se entraba por la puerta de la tumba, no era oscura ni estaba contaminada con inexistencia. Con toda mi fuerza exclamé:

حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ

Tuve la firme convicción y por la comprensión de la fe supe con ‘absoluta certeza’ que mientras el deseo intenso de inmortalidad consideraba de dos maneras la existencia eterna del Perdurable de Perfección, me había convertido en alguien aturdido y desconcertado que había perdido a sus amados por el ego que lo cubría y comenzó a adorar al espejo mismo. Ese muy profundo y poderoso deseo de inmortalidad me gobernó por medio de la sombra de uno de los Nombres de Absoluta Perfección, Quien es amado y adorado por Sí Mismo y no por otra razón, y Quien está en la naturaleza del ser humano para amar. Había dado el deseo de inmortalidad, y mientras la perfección de Su Esencia, que aparte de Sí Mismo no requiere ninguna otra razón ni motivo para amar, fue suficiente como la causa de adoración. Explicamos anteriormente, al otorgar los frutos perdurables que ya mencionamos – cada uno de los cuales es merecedor de sacrificar por ellos no sólo una vida y una inmortalidad, sino si es posible, miles de vidas mundanales e inmortalidades– Él había hecho ese deseo innato incluso más intenso; esto es lo que percibí y sentí. Si hubiera estado dentro de mis posibilidades, hubiera declarado con todas las partículas de mi ser: حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ  y lo declaré con esa intención.

También, la comprensión de la fe, que busca su inmortalidad y la existencia eterna de Allah, – algunos de los frutos que he indicado anteriormente en los párrafos que comienzan con “También… También… También…” – me dio tanto placer y felicidad que exclamé con todo mi espíritu, toda mi fuerza, desde las profundidades de mi corazón, junto con mi alma: حَسْبُنَااللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ

El Segundo Grado de la Aleya Luminosa“Allah es suficiente para nosotros”

Una vez, cuando me afligía la ancianidad, el exilio, la soledad y el aislamiento, además de mi impotencia innata e infinita, ‘los mundanales’ me estaban atacando con sus espías y estratagemas, y declaré: “Los ejércitos están atacando a un solo hombre enfermo y débil cuyas manos están atadas. ¿No hay nada que ese desafortunado (o sea, yo) pueda encontrar para apoyarlo?” Había recurrido a la aleya: حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ Me dijo: por la relación que resulta de la fe, puedes confiar en un monarca tan absolutamente poderoso que junto con cada primavera equipando con perfecto orden a todos los ejércitos de las plantas y animales sobre la faz de la tierra, que comprende cuatrocientas mil naciones, él renueva los uniformes de los dos ejércitos regulares de los árboles y de los seres voladores, vistiéndolos con ropas frescas, cambiando las faldas y las vestimentas superiores de las gallinas y las aves. Él también cambia el vestido de las montañas y el velo de las planicies.

Además, este Monarca ubica todas las raciones del vasto ejército del ser humano más importante y todos los animales en los ‘extractos’ misericordiosos conocidos como las semillas y los granos, que son cien grados más maravillosos que los ‘extractos de alimento’ como la carne, el azúcar y otros extractos que los ‘civilizados’ han descubierto recientemente. Él enrolla dentro de éstas las instrucciones para su preparación y crecimiento de acuerdo con el Decreto Divino, depositándolos en diminutas cáscaras para su protección. La creación de estos contenedores sucede con tanta velocidad, facilidad y abundancia de la fábrica de  كَافْ نُونْ , que el Corán dice que es llevado a cabo con una mera orden. A pesar de que todos aquellos extractos se parecen entre sí y son de la misma materia y no hubieran llenado una ciudad, el Proveedor Munificente podría llenar todas las ciudades de la tierra con los extremadamente variados y deliciosos alimentos que Él cocina con ellos en el verano.

Así, puedes encontrar un punto de apoyo como este por la relación de fe, y confiar en un poder y una fuerza infinita.

Al recibir esta lección de esta aleya, adquirí tanta fuerza espiritual  firmeza de fe que podría haber desafiado no sólo a mis enemigos actuales, sino a todo el mundo. Declaré con todo mi espíritu: حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ

Buscando una fuente de ayuda para mi infinita pobreza y necesidad, nuevamente recurrí a la aleya. Me dijo: por la relación de adoración y servicio te conectas y te registras en el libro de salarios del Maestro Munificente Quien cada primavera y verano coloca y quita cien veces sobre las mesas servidas con múltiples alimentos, produciéndolos de la nada de lugares inesperados y la tierra seca. Es como si los años del tiempo y los días de cada año fueran todos receptáculos para los frutos de generosidad y alimentos de misericordia que aparecen en una sucesión interminable. Son exhibiciones para los grados de otorgamiento, universales y particulares, de un Proveedor Compasivo. Tú eres el siervo de un Poseedor de Riquezas Absolutas Que es así. Si eres conciente de su servicio, tu pobreza dolorosa se transformará en apetito placentero. Esta lección absorbí, y poniendo mi confianza en Allah, declaré junto con mi alma: “¡Sí, sí! ¡Eso es! حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ

El Tercer Grado de la Aleya Luminosa “Allah es suficiente para nosotros”

Una vez, encontré mi apego al mundo roto debido a las presiones de mi exilio y enfermedad, y los males que sufrí, y la fe me estaba informando que estaba destinado a un mundo eterno, una tierra duradera, y una felicidad perpetua, renuncié a suspirar “¡ah! ¡ah!” y dije “¡oh, oh!” Pero este objetivo de la imaginación, objetivo del espíritu, resultado de la creación sólo podrían alcanzarse por el poder infinito del Absolutamente Omnipotente Que conoce el movimiento, el descanso, los actos y los estados de todos los seres y las registra, toma al ser humano insignificante y absolutamente impotente como su amigo y destinatario, dándole un rango sobre todos los seres. Pensando en esto y en que Él le adjudica una importancia infinita al ser humano y le otorga una gracia infinita, es decir, considerando la actividad de semejante poder y la importancia del ser humano a pesar de su aparente insignificancia, quise una explicación que incrementaría mi fe y satisfaría mi mente. Nuevamente recurrí a la aleya. Me ordenó: “Nota cuidadosamente el نَا de حَسْبُنَا y escucha quién está diciendo esto junto contigo verbalmente y con los actos”.

Entonces miré e inmediatamente vi que las aves innumerables, aves de miniatura, seres voladores, e incontables animales y pequeños seres vivos, e incontables plantas y cosas que crecen, e infinitas cantidades de árboles y arbustos, como yo, estaban recitando a través de su estado el significado de:حَسْبُنَااللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ , y estaban recordándola. Porque Quien tiene disposición sobre ellos y otorga todas las necesidades de sus vidas es tal que Él crea ante nuestros ojos y en particular en la primavera en gran abundancia, con gran facilidad, velocidad, exhaustivamente, sin error, defecto ni confusión, de huevos, gotitas de fluido, semillas y granos que se parecen entre sí y cuya materia es la misma, las cien mil especies de aves, adornadas, equilibradas y regulares, los cien mil tipos de animales, las cien mil variedades de plantas, y las cien mil clases de árboles, que, todos con sus características distintivas, son diferentes entre sí. Con toda esta mezcla, este parecido y esta cercanía, Él nos demuestra Su unidad y unicidad dentro de la inmensidad y majestuosidad de Su poder. Comprendí entonces que no era posible que hubiera alguna interferencia o asociación en ese acto de soberanía y disposición de poder creativo, que mostró tales innumerables milagros.

Noté a continuación el ‘Yo’ en حَسْبُنَا , es decir, me consideré a mí mismo, y vi que entre los animales, Él me había creado milagrosamente desde mi origen, una gota de fluido, había abierto mi oído, me había dado mis ojos, había ubicado en mi cabeza un cerebro, en mi pecho un corazón, en mi boca una lengua que contiene cientos de balanzas y medidas con las que puedo pesar y conocer todos los dones de ese Misericordioso almacenado en las tesorerías de misericordia. Él había inscrito en éstos, miles de instrumentos para descifrar y comprender los tesoros de las manifestaciones infinitas de Sus Más Bellos Nombres, y les había dado tantas instrucciones como cantidad de olores, gustos y colores para la ayuda de aquellos instrumentos.

Además, Él había incluido con perfecto orden en este cuerpo los numerosos sentimientos y sentidos sensibles, las facultades sutiles no físicas y los sentidos internos. Él había creado con perfecto arte todos los sistemas, miembros y facultades necesarias para la vida humana para que Él pudiera permitirme experimentar y comprender todas las variedades de Sus bendiciones y darme a conocer las incontables diferentes manifestaciones de Sus Nombres. Como los cuerpos de todos los creyentes, Él había hecho este pobre cuerpo mío, que parece tan insignificante, un calendario y una agenda delicada del universo; un resumen iluminado del macrocosmos; una muestra en miniatura del mundo; un milagro claro de Su obras de arte; un buscador deseoso detrás de todo tipo de Su generosidad, y el medio para ellas; un eje central de los cables de los actos y las leyes de Su soberanía  y una lista e índice, como un jardín modelo, de los dones y las flores de misericordia; y el receptor comprensivo de Sus pronunciamientos Divinos. Él también me había dado vida, para expandir e incrementar mi existencia, que es la generosidad más grande. Porque a través de la vida, la generosidad de mi existencia puede expandirse hasta el punto del Mundo Manifiesto.

Él también me había otorgado humanidad, por la cual la generosidad de la existencia puede desplegarse en los reinos físico y espiritual, abriendo camino para beneficiarse – por los sentidos particulares del ser humano – de aquellas extensiones amplias de bendiciones.

Él también me había otorgado el Islam, por el cual la generosidad de la existencia se puede expandir hasta el punto del Mundo Manifiesto y del Mundo de lo Oculto.

Él también me había dado la fe certera y verificada, por la cual la generosidad de la existencia puede abarcar este mundo y el Más Allá.

Él también me había dado el conocimiento y el amor de Allah dentro de la fe. A través de esto Él otorgó un rango por la generosidad de la existencia hacia la que uno puede extender sus manos para recoger beneficios, a través de la alabanza y las loas, desde todos los niveles de la esfera de la contingencia hasta el Mundo Necesario y el reino de los Nombres Divinos.

Él también me había dado en particular el conocimiento del Corán y la sabiduría de la fe, por la cual con esa generosidad Él me ha otorgado una superioridad sobre muchos seres.

Él también me había dado habilidades abarcativas como las mencionadas anteriormente por medio del cual yo pudiera ser un espejo completo de Su unicidad y Eterna Adoración, y responder con adoración universal a Su soberanía universal sagrada.

Y tan unánimemente confirmado por todas las sagradas escrituras y los libros que Él ha revelado a los seres humanos por medio de los profetas, atestiguado por todos los profetas, evliyas y personas purificadas, Él me compra mi existencia, vida y mi ser – como lo establecen las aleyas del Corán – que son dones y me los confió a mí, para que no se pierdan y sean en vano. Él ha repetida y categóricamente prometido que Él los preservará para regresarlos, y ese es el precio que Él le dará a la felicidad eterna y al Paraíso. Esto lo comprendí con ‘el conocimiento de la certeza’ y creí con absoluta convicción.

Así, aprendí con la aleya: “Allah es suficiente para nosotros” que mi Sustentador, el Glorioso y Munificente, ‘abre’ por Su Nombre de Abridor las formas de los cientos de miles de variedades de animales y plantas desde las gotitas y semillas limitadas y similares, con la más absoluta facilidad, velocidad y perfección, y como hemos mencionado antes, le da al ser humano esta importancia asombrosa, haciéndolo el eje central de las obras importantes de Su soberanía; así también Él creará la resurrección de los muertos y el Paraíso y otorgará la felicidad eterna tan fácil y definitivamente como creará la próxima primavera. Si me hubieran dado la posibilidad, hubiera declarado a través de las lenguas de todos los seres, pero ya que no fue posible, declaré con mi intención y a través del pensamiento y la imaginación:

حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ . Y entonces quiero repetirlo por toda la eternidad.

El Cuarto Nivel de la Aleya Luminosa “Allah es suficiente para nosotros”

Una vez, cuando un período de negligencia coincidió con que estuviera sacudido por varias indisposiciones como la ancianidad, el exilio, la enfermedad y la derrota, me invadió una ansiedad dolorosa que mi propia existencia, a la que estaba intensamente apegada y por la que estaba cautivada, dejaría de ser, así como dejarían de ser las existencias de todos los seres. Nuevamente recurrí a la aleya: حَسْبُنَااللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ . Me dijo: “¡Estudia mi significado y mira a través del telescopio de la fe!”

Miré y vi a través de los ojos de la fe que mi ser diminuto era el espejo de una existencia infinita y que una expansión infinita es el medio de ganar innumerables existencias; es una palabra de sabiduría arrojando los frutos de numerosas existencias eternas superándose a sí misma en valor. Comprendí con ‘el conocimiento de la certeza’ que debido a su relación con esa existencia infinita, vivir un instante es tan valioso como existir eternamente. Porque al entender por la comprensión de la fe, que mi ser es la obra, el arte y la manifestación del Necesariamente Existente, me salvé de la oscuridad ilimitada de los miedos desolados y los dolores de las innumerables separaciones. Supe que dentro de una separación temporaria estaba la unión permanente con los seres que amaba, con quienes, por los vínculos de hermandad, tantos como los Nombres Divinos manifestados en los actos relacionados a los seres vivos en particular, había ganado una relación.

Está claro que quienes comparten el mismo pueblo, la misma ciudad o el mismo país, o el mismo regimiento, comandante o maestro sentirán una hermandad cercana y una cálida amistad. Mientras que aquellos privados de tales vínculos sienten un tormento doloroso constante rodeado de oscuridad. Los frutos de un árbol, también, si tuvieran conciencia, sentirían que son hermanos, compañeros y observadores entre sí. Si el árbol cesara de existir o fuera podado, experimentarían tantas separaciones como cantidad de frutos.

Así, por la fe y la relación que resulta de ella, mi existencia – como la de todos los creyentes – gana las luces de las miles de existencias intactas por la separación. Incluso si parte, está contenta, porque ellas quedan detrás como si ella misma hubiese permanecido. Además, como se demuestra en detalle en la Carta Veinticuatro, las existencias de todos los seres vivos y particularmente aquellas con espíritus, son como palabras. Son pronunciadas y escritas, luego desaparecen. Pero en lugar de sus propias existencias, dejan atrás numerosas existencias que se pueden contar como existencias de segundo grado, como sus significados, sus similitudes y formas, y sus resultados, y si son bendecidas, sus recompensas y sus realidades. Sólo entonces pasan por debajo del velo.

Justo de la misma manera, cuando parten de la existencia aparente, mi existencia y las existencias de todos los seres vivos, dejan atrás sus espíritus, si los tienen, sus significados, realidades, similitudes, los resultados y frutos mundanales del Más Allá producidos por ellos individualmente; dejan sus formas y sus identidades detrás en las memorias, en la Tabla Preservada, en las películas que muestran paisajes eternos, y en las exhibiciones del conocimiento eterno; y dejan las glorificaciones Divinas ofrecidas por sus seres esenciales, que las representan y les da permanencia, en los cuadernos de sus obras; y sus respuestas innatas de las manifestaciones de los Nombres Divinos y lo que los Nombres necesitan, y que sean espejos existentes para ellas, parten de la esfera de los Nombres. Dejan atrás en sus lugares numerosas existencias no físicas como estas, más valiosas que sus existencias externas, luego parten. Supe esto con ‘el conocimiento de la certeza’.

Así, por la fe, la comprensión y la relación que resulta de la fe, uno puede reivindicar a las existencias inmateriales y eternas mencionadas anteriormente. En ausencia de la fe, además de estar privados de todas aquellas otras existencias, incluso la propia existencia de uno es en vano, para uno mismo y se pierde en la inexistencia.

Una vez, sentí una gran pena por la veloz destrucción de las flores de la primavera; Incluso sentí pena por aquellos seres delicados. Pero la verdad mencionada anteriormente que surge de la fe muestra que esas flores se convirtieron en granos en el mundo del significado. Cada una como un árbol y una flor que produce como frutos, – en relación a las luces de la existencia – todas esas existencias, además de un espíritu, producen cientos de ganancias. Sus existencias aparentes no se van a la inexistencia, están ocultas. También son las nuevas formas de la realidad permanente de una especie. Porque los seres de la última primavera como las hojas, las flores y los frutos, son los mismos que aquellos de esta primavera; la diferencia es sólo aparente. Me di cuenta que la diferencia aparente, incluso, era para permitirles a aquellas palabras de sabiduría, frases de misericordia, y letras de poder adquirir numerosos significados diferentes. En lugar de lamentarlo, exclamé: “¡Qué maravillas Allah ha deseado! ¡Qué grandes son Sus bendiciones!”

Así, por la comprensión de la fe y al estar conectado por la fe al Creador de los cielos y de la tierra, percibí de lejos qué fuente de orgullo y honor es ser la obra de arte de un artista que adorna los cielos con estrellas y la tierra con flores y seres exquisitos, y demuestra cien milagros en cada uno de sus obras de arte; qué precioso y único fue haber sido creado por un artista tan maravilloso. La aleya me enseñó a mí en particular que ya que ese Artista hacedor de maravillas había inscrito en una copia diminuta del ser humano el libro poderoso de los vastos cielos y la tierra, incluso haciéndolo un elegido y un resumen perfecto del libro, qué gran honor y logro y modo de adquirir valor es para el ser humano, y que a través de la relación y la comprensión de la fe, éste puede recibir y reivindicar ese honor. Concibiendo a todos los seres en mi mente, formé la intención y declaré con las lenguas de todos ellos:

حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ

El Quinto Nivel de la Aleya Luminosa “Allah es suficiente para nosotros”

Otra vez, cuando mi vida se sacudía por severas condiciones, giró mi atención hacia la vida y vi que la mía estaba pasando rápidamente. Me estaba acercando al final de mi vida; había comenzado a estar borrosa con la opresión que sufrí. Pero pensé apenado en cómo, por sus deberes, y virtudes importantes y beneficios valiosos, que se explican en el tratado sobre el Nombre Divino del Eterno, la vida merecía ser larga, no extinguirse rápidamente de esa manera. Otra vez más había recurrido a mi maestra, la aleya حَسْبُنَااللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ, y me dijo: “¡Considera la vida desde el punto de vista del Eterno y Auto-Subsistente, Quien te dio la vida!” Entonces lo consideré y comprendí que si un aspecto de vida me considera, cien aspectos consideran al Eterno Otorgador de Vida. Si uno de sus resultados me concierne, mil de sus resultados pertenecen a mi Creador. Desde ese punto de vista, no requería una gran longitud, de hecho no necesitaba tiempo para nada; vivir por un instante era suficiente. Esta verdad se dilucida junto con pruebas en varias partes de Risale-i Nur, entonces aquí se explicará en cuatro ‘Asuntos’, en forma breve y resumida.

Primer Asunto: Consideré de la manera en que la esencia y la realidad de la vida consideran al Eterno y Auto-Subsistente y vi que la esencia de mi vida es una colección de llaves para abrir los tesoros de los Nombres Divinos y un mapa pequeño de sus inscripciones, un índice de sus manifestaciones, un equilibrio y una medida sensible de las vastas verdades del universo, y una palabra de sabiduría escrita para conocer y dar a conocer, y para comprender y hacer comprender los Nombres significativos del Eterno y Auto-Subsistente. Cuando la realidad de la vida es esta, su valor aumenta mil veces y una hora de ello gana el significado de todo una vida. Con respecto a su relación con el Eterno, Quien es atemporal, la vida no puede considerarse según su longitud ni brevedad.

Segundo Asunto: Consideré los verdaderos derechos de la vida, y comprendí que mi vida es una misiva divina; invita a los seres conscientes que son mis hermanos, a leerse por sí misma; es un lugar de estudio que da a conocer a su Creador. También es un manifiesto que proclama las perfecciones de mi Creador. A sabiendas, adornándose a sí misma con los dones sin precio y decoraciones otorgadas sobre ella por el Creador de la vida, las muestra deliberadamente, con gratitud y creyendo en el Monarca Inigualable en el desfile diario. Comprender, observar y proclamar las bendiciones y glorificaciones agradecidas del Creador de innumerables seres vivos. Y dar a conocer verbalmente y a través de los actos y la adoración, las bellezas de la soberanía del Eterno y Auto-Subsistente. Comprendí con ‘el conocimiento de la certeza’ que los elevados derechos de la vida como éstos no requerían mucho tiempo, que elevan la vida multiplicada por mil y son cien veces más valiosos que los derechos mundanales de la vida. Exclamé: ¡Glorificado sea Allah! ¡La fe es tan valiosa y está tan viva que le infunde vida a todo en lo que entra! Un brillo de ella transforma esta vida efímera en vida eterna disipando la fugacidad en ella.

Tercer Asunto: Consideré las tareas innatas de mi vida y sus beneficios inmateriales que consideran a mi Creador, y vi que actúa como un espejo del Creador de vida de tres maneras:

La Primera Manera: Con su impotencia, debilidad, pobreza y necesidad, mi vida actúa como un espejo del poder, la fuerza, la riqueza y la misericordia del Creador de vida. Sí, tal como el placer de la comida se conoce en proporción al grado de hambre, y los grados de luz por los grados de oscuridad, y los grados de calor por los grados de frío; de la misma manera, por la impotencia ilimitada y la pobreza de mi vida, comprendí el infinito poder y la misericordia de mi Creador, Quien responde a mis necesidades y me protege de mis innumerables enemigos. Comprendí que mis deberes de ruegos, súplicas, adoración, humildad y refugio en Allah, y asumí estos deberes.

La Segunda Manera es actuando como un espejo de los atributos universales y abarcativos y los actos de mi Creador a través de los significados de mi propia vida como conocimiento parcial, mi voluntad, mi oído y mi vista. Sí, comprendí por tantos significados de mi propia vida y mis actos concientes como comprender, oír, ver, hablar y querer – como mi tamaño relativo al universo pero en un grado mucho más grande – los atributos abarcativos de mi Creador como el conocimiento, la voluntad, el oído, la vista, el poder y la vida, y Sus cualidades como el amor, el enojo y la compasión. Creyendo, los asentí y admití esto, encontré otra forma de llegar al conocimiento de Allah.

La Tercera Manera es actuando como un espejo de los Nombres Divinos, las inscripciones y manifestaciones de las que están presentes en mi vida. Sí, como contemplé mi propia vida y mi cuerpo, vi cientos de tipos de obras milagrosas, inscripciones y artes, y observé más aún que estaba siendo alimentado con mucha compasión. Comprendí entonces por la luz de la fe, qué extraordinariamente generoso, misericordioso, habilidoso y lleno de gracia es Quien me creó y me dio vida; qué maravillosamente poderoso y, si uno puede decirlo, ingenioso, providente y eficiente. Comprendí también que las tareas innatas y los objetivos de la creación y los resultados de la vida consistían, como la glorificación, la santificación, las alabanzas, la gratitud, la exaltación, la afirmación de la unidad de Allah, y la declaración de Su grandeza y de Sus alabanzas. Comprendí con ‘el conocimiento de la certeza’ la razón por la que la vida es el ser más valioso del universo y por qué todo está subyugado a ella, y la sabiduría de que todos tengan un anhelo innato por la vida; comprendí que la fe es la vida de la vida.

Cuarta Manera: Para aprender en qué consiste el verdadero placer y la felicidad de la vida en este mundo, nuevamente reflexioné sobre la aleya: حَسْبُنَااللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ Vi que el placer más puro y la felicidad más intachable de esta vida mía yacían en la fe. Es decir, mi fe certera de que yo soy el ser, la obra de arte y el siervo totalmente perteneciente al Sustentador Compasivo Quien me creó y me dio vida, y estoy ante Su mirada y estoy siendo alimentado por Él, que estoy todo el tiempo necesitando de Él, y que Él es a la vez mi Sustentador y mi Allah y es muy bueno y compasivo conmigo, es un placer y una felicidad tan perfectos, permanentes e indoloros que es indescriptible. Comprendí de la aleya qué tan apropiado es el dicho:

اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ عَـﱱﲄ نِعْمَةِ الْا۪يمَانِ

Así, estos cuatro asuntos, es decir, la realidad, los derechos, las tareas y el placer espiritual de la vida, muestran que cuanto más la vida considera al Eterno y Auto-Subsistente y cuanto más la fe se vuelve la vida y el espíritu de la vida, más duradero se vuelve y también produce frutos eternos. Además, se vuelve tan elevado que recibe la manifestación de la eternidad; ya no considera la longitud y la brevedad de la vida. Esto lo aprendí de la aleya. Y en nombre de todas las vidas y los seres vivos, y con esa intención, idea e imaginación, declaré: حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يل

El Sexto Nivel de la Aleya Luminosa “Allah es suficiente para nosotros”

Una vez, mi ancianidad y una sensibilidad extraordinaria en la ultima parte de mi vida me estaban advirtiendo sobre mi propia partida entre los eventos del fin de los tiempos, que a su vez me advirtió sobre el fin del mundo y la partida de todos los seres, mi amor apasionado innato por la belleza y la fascinación por la perfección se desarrollaron a un nivel extraordinario, y observé con extremada conciencia y pena que la muerte, la fugacidad y la inexistencia estaban continuamente provocando la destrucción de los seres y su separación, y estaban machacando este mundo hermoso y a sus seres, rompiéndolos y arruinando su belleza. Buscando consuelo como ese amor ‘metafórico’ en mi naturaleza revelada violentamente contra esta situación, nuevamente había recurrido a la aleya. Me dijo: “¡Recítame, y estudia mi significado cuidadosamente!”

Entonces entré al observatorio de la Sura la Luz y entrené el telescopio de la fe en los niveles más distantes de la aleya حَسْبُنَااللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يل , y giré el microscopio de la comprensión de la fe hacia sus misterios más sutiles. Vi que tal como los espejos, los objetos brillantes, los fragmentos de vidrio e incluso las burbujas, revelan los variados tipos de belleza oculta en la luz del sol; y con sus diferentes capacidades, su cambio y renovación, renuevan sus bellezas; y al reflejarse y refractarse la luz, dan a conocer las bellezas ocultas del sol y de los siete colores de su luz; entonces, de la misma manera, para actuar como espejos de la belleza sagrada del Bello de Gloria, el Sol de la Eternidad, y de las bellezas eternas de Sus Más Bellos Nombres infinitamente hermosos, y para renovar su manifestación, estos seres delicados, estas obras exquisitas de arte, estos seres hermosos, vienen y luego parten sin cesar. Como se explica en detalle en Risale-i Nur, apoyado por pruebas poderosas, todas las bellezas que se observan sobre ellos, no son suyos, sino que son los indicios, los signos, los destellos y las manifestaciones de una belleza eterna y sagrada que desea estar perpetuamente manifestada y visible. Aquí, tres de aquellas pruebas se aludirán brevemente.

Primera Prueba: La belleza de un objeto delicadamente realizado señala a la belleza de la artesanía. La belleza de la artesanía señala a la belleza del nombre que era la fuente de la artesanía. La belleza del nombre del arte del artesano señala a la belleza de los atributos del artesano manifestado en ese arte. La belleza de sus atributos señala a la belleza de su talento y sus habilidades. Y la belleza de sus habilidades señala evidentemente a la belleza de su ser esencial y su realidad.

De exactamente la misma manera, la belleza de todos los seres delicados que llenan el universo, todas creadas exquisitamente, dan testimonio decisivo de la belleza de los actos del Glorioso Artista. Y la belleza de los actos señala indudablemente a la belleza de los títulos, es decir, de los Nombres, que consideran a aquellos actos. Y la belleza de los Nombres da testimonio certero de la belleza de los atributos sagrados que son la fuente de los Nombres. Y la belleza de los atributos da testimonio de la belleza de las cualidades y las habilidades esenciales que son la fuente de los atributos. Y la belleza de las cualidades y habilidades esenciales da testimonio evidentemente de la belleza y la perfección sagrada de la Esencia que es la fuente de los actos y está calificado por los Nombres y atributos, y a la belleza sagrada de Su realidad.

Es decir, el Creador Bello posee una belleza infinita que es adecuada a Su Más Sagrada Esencia, una sombra de lo que ha embellecido a todos los seres de arriba abajo; Él posee una belleza trascendente y sagrada, una sola manifestación de la que ha dotado con belleza a todo el universo, y ha adornado e iluminado con sus destellos a toda la esfera de la contingencia.

Sí, tal como una obra artesanal no pudo haber existido sin un acto, tampoco un acto pudo ocurrir sin quien lo realice. Y tal como es imposible que haya nombres sin quien los haya nombrado, tampoco los atributos pueden existir sin quien los califica. Ya que la existencia de una obra de arte o un artesano  evidentemente señala al acto que lo realizó, y la existencia del acto señala a la existencia del hacedor de la obra y a su título, y a la existencia del atributo y del nombre que hizo surgir a la obra; la perfección y la belleza del obra de arte señalan a la belleza y la perfección particular del acto, eso también señala la belleza particular y adecuada del nombre del realizador del acto, y, evidentemente y con ‘el conocimiento de la certeza’, a la belleza y la perfección de su esencia y realidad, que son adecuadas y apropiadas para ellas.

Similarmente, ya que es imposible que la actividad constante bajo el velo de las obras de arte del universo esté sin el causante de la actividad, y que los nombres cuyas manifestaciones e inscripciones son visibles en las seres estén sin quien los nombre, y los atributos como el poder y la voluntad que son casi visibles estén sin quien los califique; sin sus existencias ilimitadas, todas las obras de arte y los seres del universo señalan decisivamente a la existencia de su Creador y Hacedor, y a la existencia de Sus Nombres, a la existencia de Sus atributos, y a la existencia de sus cualidades esenciales, y a la existencia necesaria de Su Más Pura y Sagrada Esencia.

Similarmente, todas las diferentes variedades de belleza, perfección y hermosura que se ven en los seres dan testimonio con completa claridad y ciertamente – pero de un modo particular y adecuado a lo sagrado y necesario que es – de las bellezas y perfecciones infinitas, ilimitadas y diversas de los actos, nombres, atributos, cualidades y Esencia del Glorioso Creador; señalan muy decisivamente a sus bellezas, que supera ampliamente a aquellas de todos los seres.

La Segunda Prueba contiene cinco Puntos:

Primer Punto: Confiando en sus iluminaciones y descubrimientos, los jefes de la gente de la realidad han creído y afirmado por unanimidad – a pesar de que sus caminos y métodos difieren mucho entre sí – que las instancias de belleza en todos los seres son las sombras, los destellos y las manifestaciones detrás de los velos de la belleza sagrada y oculta del Necesariamente Existente.

Segundo Punto: Todos los seres hermosos aparecen caravana tras caravana, y sin parar, desaparecen; vienen unas detrás de otras sucesivamente, luego parten. Aún así, una belleza elevada y que no cambia de muestra a sí misma en aquellos espejos, demostrando ciertamente por la continuidad de su manifestación que la belleza no pertenece a los seres bellos, a aquellos espejos. Más bien, como la belleza de los rayos del sol se ve en las burbujas que flotan en la superficie del agua que corre, son las luces de una belleza eterna.

Tercer Punto: Está claro que tal como la luz viene de algo luminoso, el otorgamiento de existencia de algo existente, la generosidad de los ricos, la munificencia de la riqueza, y la instrucción del conocimiento, así también el otorgamiento de la excelencia es de lo excelente y el otorgamiento de belleza es de lo bello; no podría ser de ninguna otra manera. Es como una consecuencia de esta verdad que creemos que toda la belleza del universo viene de la belleza del Bello que el universo en constante cambio y renovado describe y define a través de todos sus seres y las lenguas de sus seres como espejos.

Cuarto Punto: Tal como el cuerpo se basa en el espíritu y subsiste a través de él y está animado por él, y una palabra considera al significado y está iluminado por él, y la forma se basa en la realidad y adquiere valor con ella; así también este mundo manifiesto corpóreo y material es un cuerpo, una palabra, una forma que se basa en los Nombres Divinos detrás del velo de lo Oculto, recibiendo vida y vitalidad de ellos; los considera y se embellece. Todas las instancias de belleza física proceden de las bellezas no físicas de sus propias realidades y significados; y en cuanto a sus realidades, reciben la refulgencia de los Nombres Divinos y son sombras de ellos de alguna manera. Esta verdad se demuestra fehacientemente en Risale-i Nur.

Esto significa que todas las variedades y todos los tipos de belleza del universo son los signos, las marcas y las manifestaciones – por medio de nombres – de una Belleza perfecta y trascendente, libre de defecto y materia y que se manifiesta por detrás del velo de lo Oculto. Sin embargo, ya que la Esencia Más Pura y Sagrada del Necesariamente Existente no se parece absolutamente a nada y Sus atributos son infinitamente superiores a los atributos de los seres contingentes, Su belleza sagrada tampoco se parece a las bellezas de los seres y de los seres contingentes, y está infinitamente más exaltada. Por cierto, una belleza eterna de la cual el vasto Paraíso es una manifestación junto con sus exquisiteces y belleza, y la visión durante una hora de lo que hace que los habitantes del Paraíso se olviden de ello, no puede ser limitada, ni tener semejante, igual ni parecido.

Está claro que las bellezas de una cosa son acordes a sí misma; y hay miles de tipos de bellezas que todas difieren según los diferentes tipos de seres. Por ejemplo, la belleza percibida por los ojos no es la misma que algo bello que se oye con los oídos, y una belleza abstracta comprendida por la mente no es lo mismo que la belleza de la comida saboreada por la lengua; así también, las bellezas apreciadas y percibidas como bellas por los sentidos externos e internos, el corazón y el espíritu son todas diferentes. Por ejemplo, la belleza de la fe, la belleza de la realidad, la belleza de la luz, la belleza de una flor, la belleza del espíritu y las bellezas de la forma, la compasión, la justicia, la bondad y la sabiduría. De modo similar, ya que las bellezas absolutas e infinitas de los Más Bellos Nombres del Bello de Gloria son todas diferentes, las bellezas de los seres también difieren.

Si quieres observar una manifestación de las bellezas de los Nombres del Bello en los espejos de los seres, echa un vistazo con los ojos de la imaginación a la faz de la tierra suponiendo que es un pequeño jardín; verás que términos como misericordia, compasión, sabiduría y justicia aluden tanto a los nombres como a los actos, los atributos y las cualidades de Allah Todopoderoso.

Observa el sustento del ser humano más importante y de todos los seres vivos, que llega regularmente por detrás del velo de lo Oculto, y ve la belleza de la misericordia Divina.

Luego considera el sustento milagroso de todos los infantes, y los dos surtidores de leche, que cuelgan por encima de su cabeza en los pechos de sus madres, tan dulce y pura como el agua de Kauzar, y ve la belleza cautivante de la compasión Divina.

Luego observa la belleza sin igual de la sabiduría Divina, que hace que todo el universo sea un poderoso libro de sabiduría en donde cada letra contiene cien palabras, y cada palabra contiene cien oraciones, y cada oración contiene mil capítulos, y cada capítulo contiene cientos de pequeños libros.

Luego ve la belleza imperiosa de una justicia que sostiene a todo el universo, a todos sus seres en equilibrio; y mantiene el equilibrio de todos los cuerpos celestes y debajo en la tierra; provee simetría y proporción, los elementos más importantes de la belleza; y hace que todo adquiera el estado óptimo; le da el derecho a la vida a los seres vivos, otorga que sus derechos sean preservados; detiene y castiga a los agresores.

Luego considera la inscripción de la historia de vida del ser humano en su memoria, tan diminuta como un grano de trigo, los programas de la segunda vida de todas las plantas y árboles en sus semillas; los miembros y facultades necesarios para la defensa de los seres vivos, por ejemplo las alas de la abeja y sus aguijones venenosos, las pequeñas bayonetas de las plantas espinosas, las carozos duros de las semillas; y ve la belleza sutil de la preservación y protección de Allah.

Luego considera los huéspedes en la mesa de la tierra del Más Misericordioso y Compasivo, Quien es absolutamente Munificente, los aromas placenteros de los innumerables alimentos diferentes preparados por misericordia, sus colores bellos y variados, sus gustos deliciosos y diferentes, los órganos y miembros de todos los seres vivos que asisten su placer y felicidad; y ve la belleza sumamente agradable y dulce del otorgamiento y la munificencia Divina.

Luego considera las formas significativas del ser humano más importante y de todos los seres vivos, que se abren de las gotitas de fluido por la manifestación de los Nombres de Abridor y Dador de Forma, los rostros atractivos de las flores de la primavera que se abren de las semillas y diminutos núcleos; ve la belleza milagrosa de la ‘apertura’ Divina y de dar forma.

Así, por analogía con estos ejemplos, cada uno de los Nombres Divinos tiene una belleza sagrada particular a él, una sola manifestación de la cual embellece a un mundo vasto y a una especie de innumerables seres. Puedes ver la manifestación de la belleza de un Nombre en una sola flor; la primavera también es una flor; el Paraíso es una flor que aún no se ha visto. Si puedes visualizar toda la primavera y ver el Paraíso con los ojos de la fe, podrás comprender la absoluta majestuosidad de la Belleza eterna. Si respondes a esa Belleza con la belleza de la fe y la adoración, serás un ser muy bello.

Mientras que si la encuentras con la fealdad ilimitada del extravío y lo detestable de la rebelión, serás tanto el ser más horrible como en efecto serás detestado por todos los seres bellos.

Quinto Punto: Según las leyes de que cada habilidad quiere mostrarse, cada arte quiere ser apreciado, cada perfección quiere ser revelada, cada belleza quiere mostrarse, un maestro de cientos de artes y artesanías que tenía innumerables perfecciones y bellezas hizo un maravilloso palacio para describir y revelar todas sus artes, artesanías, todos sus logros, y sus bellezas ocultas. Cualquiera que viera el milagroso palacio pensaría inmediatamente en las virtudes, artes y perfecciones de su maestro y creador. Creyendo en ellos y afirmándolos como si los estuviera viendo, declararía: “Quien no fuera bello y habilidoso en todo sentido no podría ser la fuente, el creador y el autor de una obra tan bella. Es como si las bellezas y las perfecciones inmateriales estuvieran personificadas en este palacio”.

De exactamente la misma manera, mientras que su mente y corazón no estén corrompidos, quien ve la exhibición de las maravillas y bellezas del palacio magnificente de este mundo, es decir, el universo, se dará cuenta de que el palacio es un espejo decorado de una manera para mostrar las bellezas y perfecciones de otro. Sí, ya que no hay nada similar al palacio del mundo del que sus bellezas podrían haberse imitado y copiado, por cierto, su Creador tiene las bellezas necesarias en Sí Mismo y en Sus Nombres. Es de éstas que el universo deriva y según ellas que fue creado. Se escribió como un libro para expresar Sus bellezas y Nombres.

La Tercera Prueba consiste de tres Puntos:

Primer Punto: Esta es una verdad explicada en detalle con pruebas poderosas en el Tercer Lugar de Parada de la Palabra Treinta y Dos. Refiriendo a la discusión detallada de ello a esa Palabra, aquí lo consideraremos con una breve alusión.

Miramos a los seres, especialmente los animales y las plantas, y vemos que gobernándolos hay un adorno constante, que señala a la intención, la voluntad y da a conocer el conocimiento y la sabiduría, y un ordenamiento y embellecimiento que es imposible atribuírselos a la casualidad. Existe en todo un arte tan delicado, una sabiduría tan delicada, un adorno tan elevado, una organización tan compasiva, y una situación tan dulce que se entiende claramente que detrás del velo de lo Oculto hay un artista que quiere hacer su arte apreciado, atrae las miradas de los atentos, y complace a sus obras de arte y observadores; quien quiere darse a conocer y familiarizarse, hacerse amar al mostrar numerosas habilidades y perfecciones en cada obra de su arte, y hacer que lo alaben y lo aplaudan. Él le otorga a los seres concientes para complacerlos, hacerlos felices y amigos suyos, cada tipo de generosidad deliciosa de lugares inesperados de una manera que es imposible de atribuírselos a la casualidad.

También para observarse hay un tratamiento generoso, una familiaridad mutua y un diálogo amigable con los actos, una respuesta compasiva a la súplica que hace percibir una compasión profunda y una misericordia elevada. Es decir, el otorgamiento de generosidad y la dádiva de placer que se observan detrás de darse a conocer y hacerse amar, que son tan claros como el sol, surgen del deseo genuino de ser compasivo y el deseo poderoso de ser misericordioso. Y este deseo poderoso en Un Absolutamente Auto-Subsistente Quien no tiene necesidad de nada demuestra por cierto una Belleza sumamente perfecta, eterna, duradera e inigualable, la naturaleza y la realidad de la cual necesita su deseo para manifestarse y verse a sí mismo en espejos. Para mostrarse y verse a sí mismo en varios espejos, esta Belleza ha tomado la forma de compasión y misericordia; luego en los espejos de los seres concientes ha asumido el estado de otorgamiento y munificencia; luego ha tomado la forma de darse a conocer y hacerse amar; después les otorgó la luz de los seres adornados y los hizo bellos.

Segundo Punto: El amor de Allah genuino, intenso y poderoso de la humanidad, en especial aquél de sus clases elevadas y de las innumerables personas cuyos caminos son todos diferentes, señala evidentemente a una belleza inigualable; por cierto da testimonio de ello. Sí, semejante amor considera sólo a una belleza semejante y lo necesita; semejante pasión exige una hermosura semejante. Por cierto, todas las alabanzas ofrecidas por los seres verbalmente y a través de los actos consideran a esa Belleza eterna y va hacia ella. Desde el punto de vista de los amantes como Shams-i Tabrizi, toda la atracción, la cautivación, el éxtasis y las verdades atrayentes del universo son signos de una verdad de atracción eterna. Mientras que el movimiento estático y las rotaciones que hacen que los cuerpos celestes y todos los seres, bailen y giren como mariposas y derviches mevlevíes son las respuestas pasionales y concientes de sus deberes a las muestras imperiosas de una belleza sagrada de esa verdad cautivante.

Tercer Punto: Todos los eruditos que han investigado la realidad han acordado que la existencia es puro bien y luz, mientras que la inexistencia es puro mal y oscuridad. Los jefes de la gente de la razón y la gente del corazón han acordado que en el análisis final, todas las instancias de bondad, belleza y placer surgen de la existencia, y que todos los demonios y males, las calamidades, el sufrimiento e incluso los pecados pueden atribuírsele a la inexistencia.

Si dices: ¿La fuente de todas las bellezas es la existencia, aún también en la existencia están la incredulidad y el egoísmo del alma?

La Respuesta: La incredulidad es la inexistencia porque es la negación de las verdades de la fe. La existencia del egoísmo, sin embargo, es una forma de inexistencia que ha adquirido el color y la forma de la existencia debido a un reclamo errado de propiedad, sin saber la naturaleza del ser como un espejo del ser humano y asumiendo lo imaginario como real. Ya que la fuente de todas las bellezas es la existencia y la fuente de todos los males es la inexistencia, un Ser Duradero, Existente Necesario y Eterno, Que es la existencia brillante más firme y más elevada, la más distante de la inexistencia, exigirá la belleza que sea la más poderosa, la más elevada, brillante y libre de cualquier imperfección; preferirá expresar semejante belleza; por cierto, será una belleza semejante. Tal como el sol necesita de la luz abarcativa, así también el Necesariamente Existente necesita una belleza eterna; Él da luz a través de ella.

اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ عَـﱱﲄ نِعْمَةِ الْا۪يمَانِ ﱳرَبَّنَا لَا تُؤَاخِذْنَٓا اِـنْـ نَس۪ينَٓا اَوْ اَخْطَأْنَا

سُبْحَانَكَ لَاعِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَاعَلَّمْتَنَاﮈ اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ

NOTA: Nueve niveles de la aleya luminosa “Allah es suficiente para nosotros” se iban a escribir, pero debido a algunas circunstancias, tres niveles se han pospuesto.

RECORDATORIO: Ya que Risale-i Nur pertenece al Corán y es un comentario basado en pruebas que proceden de él, contiene repeticiones necesarias, con un propósito, ciertas, esenciales y beneficiales, así como el Corán contiene repeticiones sutiles, sabias y necesarias que no provocan aburrimiento. También, ya que Risale-i Nur consiste de pruebas de la profesión de la unidad Divina, que no provoca tedio sino que se repite con placer y fervor, sus repeticiones esenciales no son una falta y no provocan ni deberían provocar aburrimiento.

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