RAYO DOS

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Rayo Dos

El Fruto Final de la Prisión de Eskisehir
EL SEGUNDO RAYO DEL DESTELLO TREINTA Y UNO

Este Rayo se escribió dieciséis años atrás en un momento que me quedé solo en la Prisión de Eskisehir después de que mis amigos fueron liberados. Se escribió con gran velocidad, con mi propia pluma, muy deficiente en un momento angustiante y desagradable, en consecuencia le falta un poco de orden. Aún así, vi cuando lo corregí recientemente que, en cuanto a la fe y la afirmación de la Unidad Divina, es extremadamente valioso, poderoso e importante.

Said Nursi

[Este Rayo forma el séptimo ‘Punto’ sobre el sexto de los Nombres Más Grandes y es sobre el Nombre Más Grande de ‘Allah, el Único’.]

NOTA

Desde mi punto de vista, este tratado tiene una gran importancia, por los misterios significativos y sutiles de la fe que contiene, devela y desarrolla. Quien lee y comprende este tratado salvará su fe, si Allah quiere. Desafortunadamente no he podido encontrar a nadie aquí y no he podido escribir una buena copia para mí mismo. Si quieres comprender el valor del tratado, lee detenidamente primero el Segundo y el Tercer Fruto de la Primera Estación y al final la Conclusión y el asunto de las dos páginas anteriores a eso, ¡luego estudia todo lentamente!

EL SÉPTIMO DE LOS SEIS PUNTOS SOBRE LOS SEIS NOMBRES MÁS GRANDES, SOBRE “ALLAH, EL ÚNICO”

 وَ بِهِ نَسْتَعِينُ

Inspirado por un significado espléndido de la aleya:

فَاعْلَمْ اَنَّهُ لاَاِلهَ اِلاَّ اللّٰهُ y por un juramento famoso del Profeta (PyB), este tratado consiste de un punto sutil que percibí sobre tres frutos bellamente dulces y sutiles de la afirmación de la unidad Divina, tres asuntos que lo necesitan y tres pruebas de ello.

El juramento del Más Noble Mensajero de Allah más frecuentemente usado fue el juramento وَالَّذِى نَفْسُ مُحَمَّدٍ بِيَدِهِ que muestra que incluso las puntas más lejanas del árbol del universo, su extensión más amplia, sus particulares menores, existen por el poder y la voluntad del Único de Unidad. Porque si él, la más selecta y excepcional de los seres, Muhammad (PyB), no es dueño de sí mismo, si él no es libre de actuar como desea y está atado en sus actos a otra voluntad, por cierto, nada, ninguna función, ningún estado ni ninguna circunstancia, ya sea particular o universal, puede estar fuera del poder de esa voluntad abarcativa.

Sí, lo que este significativo juramento de Muhammad (PyB) indica es la unidad poderosa y abarcativa de la soberanía. Ya que cien, tal vez mil, pruebas claras de esta unidad Divina se han establecido y explicado en Risale-i Nur, que es la Siracü’n-Nur (La Lámpara que Ilumina), referimos a ella los detalles y pruebas de esta verdad elevada. En este Rayo Dos, en la primera de las tres breves ‘Estaciones’ contenidas en esta verdad de la fe muy importante, tres frutos universales, sutiles, dulces, preciosos y luminosos de los innumerables frutos se explicarán en forma resumida, aludiendo de ese modo a las perspicacias y experiencias que empujó a mi corazón hacia esos frutos.

En la Segunda Estación, tres asuntos y motivos universales que necesitan esta verdad sagrada se explicarán, que tienen el poder de tres mil de esos asuntos.

En la Tercera Estación, tres signos que señalan esta verdad de Unidad Divina se mencionarán, que tienen el poder de trescientos signos, indicaciones y pruebas.

El Primer Fruto de la Primera Estación

En la Unidad Divina y en la afirmación de ella, la belleza Divina y la perfección Soberana se evidenciaron. Si no hubiera unidad ese tesoro eterno permanecería oculto. Sí, es sólo en el espejo de la unidad y en la manifestación de los Nombres Divinos concentrados por medio de la unidad en los rostros de los particulares, en las extremidades del árbol de la creación, esa belleza y perfección Divina infinita, la excelencia y la belleza Soberana interminable, las bendiciones y la gloria incalculable de ese Misericordioso, la belleza absolutamente perfecta de ese Eternamente Adorado, son todas para que se vean.

Por ejemplo, cuando el acto particular de enviarle asistencia a un infante impotente, que no tiene voluntad, la leche blanca y pura de un lugar inesperado, es decir, de entre la sangre y el excremento, se considera desde el punto de vista de la afirmación de la Unidad Divina, de repente, a través del sustento tierno y maravilloso de todos los infantes y jóvenes, y la subyugación de sus madres para ellos, la belleza que no muere de la misericordia del Más Misericordioso se ve en todo su esplendor. Si no se mira a través de los ojos de la Unidad Divina, esa belleza está oculta, esa provisión particular de sustento se adscribe a las causas, la casualidad y la naturaleza, así perdiendo todo su valor e incluso transformando su propia naturaleza.

También, por ejemplo: si curarse de una enfermedad terrible se considera desde el punto de vista de la afirmación de la Unidad Divina, en cuanto al otorgamiento de sanación a todos los enfermos en el inmenso hospital llamado tierra, a través de los remedios y las medicinas de la farmacia vasta  llamada mundo, la compasión bella del Absolutamente Compasivo y las bellezas de Su misericordia se evidenciaron de forma universal y espléndida. Si no se considera desde el punto de vista de la afirmación de unidad Divina, ese otorgamiento de sanación particular pero informado, perceptivo y conciente será atribuido a las propiedades de las medicinas sin vida, a la fuerza ciega y la naturaleza inconsciente; su naturaleza se cambiará completamente y perderá su sabiduría y valor.

Explico aquí por su relevancia un punto que se me ocurre sobre una bendición para el Profeta (PyB). Tiene que ver con la reconocida bendición que se recita regularmente por los Shafíes al final del tesbihat que le sigue a las cinco oraciones diarias:

اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلَى سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ وَعَلَى آلِ سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ بِعَدَدِ كُلِّ دَاءٍ وَدَوَاءٍ وَبَارِكْ وَسَلِّمْ عَلَيْهِ وَعَلَيْهِمْ كَثِيرًا كَثِيرًا

Es importante porque debido a la sabiduría de la creación del ser humano y el misterio de su abarcamiento, cada vez que él le ruega a su Creador y busca refugio en Él, Le agradece y le ofrece alabanza, tal como las enfermedades son el látigo más efectivo que lo lleva a la Corte Divina, así también el jefe de las bendiciones dulces lo anima a agradecer de todo corazón y a ofrecer verdadera alabanza con agradecimiento y remedios, sanación y buena salud. Es por esta razón que esta bendición es tan significativa y ampliamente aceptada. A veces cuando yo recito  بِعَدَدِكُلِّ دَاءٍ وَدَوَاءٍ veo la tierra en forma de hospital y siento la obvia existencia clara y obvia del Verdadero Sanador, Quien provee de los remedios para todas las enfermedades, físicas y espirituales, y las respuestas a todas las necesidades, y Su clemencia universal y compasión abarcativa sagrada.

También, por ejemplo: si el otorgamiento de guía y fe en alguien que experimenta los dolores horrendos del extravío se considera desde el punto de vista de la afirmación de la unidad Divina, la belleza eterna del Munificente y Generoso se vuelve obvia frente a ese don supremo, que transforma al ser humano insignificante, transitorio e impotente en el destinatario siervo del Único Verdadero Objeto de Adoración, el Creador y Soberano de todo el universo, y por su fe le otorga a él – y a todos los creyentes según su nivel – la felicidad eterna y un mundo (y una propiedad) amplio, espléndido y eterno. Un destello de esa belleza eterna es tal que hace que todos los creyentes lo amen, y la elite se enamoró de él y quedó cautivada. Si tal suceso no se considera desde el punto de vista de la Unidad Divina, la fe particular del ser humano será atribuida a la persona en sí, como si los mutazilíes egoístas y aferrados a sus propias ideas, o a las causas. Entonces esa gema brillante del Más Misericordioso, del que el verdadero precio y valor es el Paraíso, se reducirá a ser un pedazo de vidrio y perderá el destello de la belleza sagrada que la refleja.

Así, se ve de estos tres ejemplos que estar concentrados en ellos por la afirmación de la Unidad Divina, los innumerables tipos y variedades de la belleza Divina y perfección soberana son evidentes en los seres particulares en las extremidades de la esfera de la multiplicidad, y en todos sus estados y condiciones. La existencia certera de la belleza Divina y la perfección se comprende y se establece.

Es porque la belleza y la perfección Divina se ve con el corazón en la afirmación de la Unidad Divina y se percibe por el espíritu que todos los evliyas y purificados han encontrado sus placeres más dulces y el sustento espiritual más delicioso en la recitación repetida de “No hay dios sino Allah”, la profesión de la Unidad Divina. Y es por la grandeza y la magnificencia Divina, la gloria Divina, y la soberanía absoluta de la divinidad del Eternamente Suplicado se notan en la profesión de la Unidad Divina que el Nombre Mensajero de Allah (PyB) declaró: اَفْضَلُ مَا قُلْتُ اَنَا وَالنَّبِيُّونَ مِنْ قَبْلِى لاَ اِلهَ اِلاَّ اللّٰهُ . Sí, a pesar de que una generosidad pequeña, un don y un sustento como una flor, un fruto, o una luz, es un espejo diminuto, por el misterio de la Unidad Divina cada uno de pronto se para hombro a hombro y se une a todos sus amigos. Al ser transformado en un espejo grande, su especie muestra el tipo de belleza Divina que se manifiesta en él.  Con  una belleza efímera y fugaz señala una belleza eterna. Como dijo Mawlana  Jalal al-Din:

آنْ خَيَالاَتِى كِه دَامِ اَوْلِيَاسْتْ ٭ عَكْسِ مَهْرُويَانِ بُوسْتَانِ خُدَاسْتْ se vuelve un espejo de belleza Divina. Si no fuera por el misterio de la afirmación de la Unidad Divina, cada fruto particular permanecería por sí mismo, y no mostraría ni esa belleza sagrada ni su perfección elevada. Incluso el destello particular de belleza dentro de él se extinguiría y desvanecería. Simplemente se convertiría en su opuesto; de ser un diamante, se convertiría en vidrio.

También, por el misterio de la afirmación de la Unidad Divina, en los seres vivos, que son los frutos del árbol de la creación, hay una personalidad Divina, una unicidad soberana, un rostro inmaterial del Más Misericordioso definido por los siete atributos, una concentración de los Nombres, y la manifestación de la determinación y personificación de Quien es mencionado por las palabras: اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَعِينُ De lo contrario, esa personalidad, esa unicidad, ese rostro, la manifestación de esa determinación se expandiría en la extensión del universo, se dispersaría y se ocultaría. Se vería sólo con los ojos del corazón que fueran verdaderamente amplios y abarcativos. Porque la magnificencia de la grandeza Divina lo cubriría; no todos podrían verlo con los ojos del corazón.

También, se entiende claramente de aquellos seres vivos particulares que su Creador los ve, los conoce, los oye y hace lo que Él desea. Simplemente, detrás de la creación de cada ser vivo, la personificación inmaterial y la determinación de quien tiene poder y voluntad, oye, ve y conoce, es evidente para alguien que cree.

En especial detrás de la creación del ser humano de entre los seres vivos, por la fe y por el misterio de la Unidad Divina, esa personificación inmaterial y determinación se observan de manera extremadamente clara. Porque los significados como el conocimiento, el poder, la vida, el oído y la vista, que son las bases de esa personificación de unicidad, están presentes en el ser humano, y los indica a través de aquellas muestras. Por ejemplo, quien otorga los ojos, ve el ojo y a la vez, un significado sutil, ve lo que el ojo ve, entonces él los otorga. Por cierto, el oculista que hace anteojos para tus ojos, ve que son adecuados para tus ojos, por eso los hace. Y quien otorga las orejas, seguramente oye lo que las orejas oyen, entonces las hace y las otorga. Ejemplos para los otros atributos se pueden hacer de la misma manera.

También, el ser humano lleva los bordados y las manifestaciones de los Nombres; por ellos, él da testimonio de aquellos significados sagrados.

También, por su debilidad, impotencia, pobreza e ignorancia, el ser humano actúa como un espejo de otra manera; da testimonio del poder, el conocimiento, la voluntad y otros atributos para el que tiene compasión por su debilidad y pobreza, entonces viene en su ayuda.

Así, ya que por el misterio de la Unidad Divina, mil y un Nombres Divinos se concentran en los puntos más lejanos y los más desparramados particulares de la esfera de la multiplicidad, en las diminutas misivas conocidas como seres vivos, y se leen muy claramente, el Sabio Creador multiplica las copias vivas de ellas extensivamente. Hace extremadamente numerosas y variadas las copias de las especies de pequeños seres vivos en particular, y los publica en todas partes.

Lo que me obliga a la verdad de este Primer Fruto fue un sentimiento que experimenté. Fue así:

Una vez, debido a mis excesivos sentimientos de compasión, empatía y bondad, estuve extremadamente conmovido y con mi corazón apenado por los seres vivos, de ellos, los seres inteligentes y, el ser humano, en particular los oprimidos y los afectados por algún desastre. Desde mi propio corazón exclamé: “Ni estas leyes monótonas que prevalecen sobre el mundo oyen las penas de estos impotentes y débiles desafortunados, ni las oyen los elementos y eventos abrumadores y sordos. ¿No hay nadie que se compadezca de su estado desdichado e intervenga en sus situaciones particulares?” Mi espíritu estaba gritando desde sus profundidades. Mi corazón clamó con toda su fuerza: “¿Estos seres delicados, estos bienes valiosos, estos amigos anhelantes y agradecidos, no tienen dueño, ni maestro, ni algún verdadero amigo que considere sus temas, los acompañe y los proteja?”

La respuesta satisfactoria, tranquilizadora y suficiente para los gritos de mi espíritu y el tumulto de mi corazón fue esta: por el misterio del Corán, la luz de la fe, y el misterio de la unidad Divina, percibí los favores particulares y la asistencia especial del Glorioso, Que es Misericordioso y Compasivo, por encima de la ley, para aquellos seres amables que lloran y se lamentan bajo la presión de las leyes universales y los asaltos de los eventos; y Su divinidad particular hacia todo; y los hechos que personalmente Él dirige y escucha las quejas de todas las cosas; y que Él es el verdadero dueño, protector, y maestro de todo. Sentí un placer infinito en lugar de esa desesperación interminable. Al ser totalmente propiedad de tal Glorioso Dueño, y al estar conectado a Él, egún mi punto de vista cada uno de los seres vivos gana importancia y valor mil  veces más.

Porque ya que todos se enorgullecen por el honor y la fama de su maestro, por el rango de la persona a quienes están unidos, y adquieren una dignidad, por el develamiento de su relación, por la luz de la fe y el estado de tener un dueño, y, debido a su fuerza, una hormiga derrotó al Faraón y pudo sentir el orgullo de mil Faraones, que fueron descuidados, creyeron ser independientes y sus propios dueños que tuvieron un orgullo desmesurado – que se extinguió en la puerta de la tumba – con sus ancestros y la tierra de Egipto. Y frente al orgullo de Nimrod, que se convirtió en tormento y vergüenza cuando probó los dolores de la muerte, la mosca señaló el orgullo de su propia relación, reduciendo a Nimrod a la nada.

La aleya: اِنَّ الشِّرْكَ لَظُلْمٌ عَظِيمٌ establece que asociar algo con Allah es una injusticia infinita. Asignarle copartícipes a Allah es un crimen inmenso, ya que trasgrede los derechos, el honor y la dignidad de todos los seres. Sólo el Infierno puede limpiarlo.

El Segundo Fruto de la Afirmación de la Unidad Divina

El Primer Fruto consideró al Más Puro y Sagrado, el Creador del Universo, ahora este Segundo Fruto considera el universo y su naturaleza esencial. Sí, es por el misterio de la unidad Divina que las perfecciones del universo se notan; y las tareas elevadas de los seres comprendidos; y los resultados de la creación de los seres se establecen; y el valor de los seres se conoce; y los propósitos Divinos en el mundo encuentran la existencia; y las instancias de sabiduría en la creación de los seres vivos y los seres concientes se vuelven evidentes; y detrás de los rostros severos y enojados de las tormentas violentas de las agitaciones y el cambio, los rostros bellos y sonrientes de misericordia y sabiduría se ven; y las numerosas existencias de seres efímeros – como sus resultados, identidades, naturalezas verdaderas, espíritus y glorificaciones, que dejan en sus lugares en el Mundo Manifiesto antes de partir – se conocen.

Además, es sólo por el misterio de la unidad Divina que se sabe que el universo como un todo es un libro significativo del Eternamente Suplicado; y todos los seres desde el suelo hasta el Trono Divino son una colección milagrosa de las misivas Divinas; y todos los reinos de seres son un ejército Divino regular y magnificente; y todos los tipos de seres desde los microbios y las hormigas hasta los rinocerontes, águilas y planetas son oficiales diligentes del Eterno Soberano; y ya que actúan como espejos y tienen una relación con ese Soberano, el valor de todas las cosas infinitamente sobrepasan su valor individual; y las respuestas se revelan de las preguntas abstrusas e irresueltas “¿De dónde vienen, a dónde están yendo, y por qué vinieron, y qué están haciendo este flujo de seres y estas caravanas de seres?” De lo contrario, estas perfecciones elevadas del universo se desvanecerían, y aquellas verdades sagradas y elevadas se transformarían en sus opuestos.

Es porque los crímenes de asociarles copartícipes a Allah y la incredulidad constituyen una agresión contra todas las perfecciones y los derechos elevados del universo y sus verdades sagradas, que el universo se enoja con los incrédulos y los idólatras. Los cielos y la tierra se vuelven iracundos, y los elementos se unen para destruirlos, abrumando y sumergiendo a aquellos que asocian copartícipes a Allah, como el pueblo de Noé, y los pueblos de ‘Ad y del Talmud, y los Faraones. Según esta aleya:

تَكَادُ تَمَيَّزُ مِنَ الْغَيْظِ El Infierno ruge y despide gases sobre los incrédulos y quienes asocian copartícipes con Allah tanto que es casi como si reventara. Sí, asociarle copartícipes a Allah es un insulto terrible al universo y una gran trasgresión contra él. Al negar los deberes sagrados del universo y los propósitos de la creación, insulta su honor. Para ilustrar esto, aludiremos a un ejemplo de miles.

Por ejemplo, por el misterio de la unidad Divina, el universo se parece a un ángel enorme y corpóreo; glorificando y santificando a su Creador con cientos de miles de cabezas, tantas como las especies de seres, y con cientos de miles de bocas, tantas como los miembros de aquellas especies, y con cientos de miles de lenguas en cada boca, tantas como los órganos, las partes y las células de aquellos miembros; una colección maravillosa de los seres elevados involucrados en la adoración como el Ángel Israfil. Por el misterio de la unidad Divina, el universo también es un campo fértil produciendo copiosas cosechas para los mundos y lugares de morada del Más Allá; una fábrica que produce numerosos productos, como las acciones humanas, para los niveles de la Morada de la Dicha; y una filmadora con cien mil lentes que continuamente sacan fotos de este mundo para mostrárselas a los espectadores del reino eterno y especialmente del Paraíso. Asociar copartícipes con Allah es transformar a este ángel verdaderamente maravilloso, absolutamente obediente, vivo y corpóreo en una colectividad fugaz, sin vida, sin alma, sin empleo, condenada, sin sentido y desdichada, que gira en el tumulto de los eventos y las tormentas de cambio y la oscuridad de la inexistencia; y convertir a esta fábrica extraña, absolutamente ordenada y beneficiosa en un juguete de la casualidad inconsciente, ocioso y confundido que no tiene producción ni resultados ni una función; hacerla en el patio de juego de la Naturaleza sorda y la fuerza ciega, un lugar de duelo para todos los seres inteligentes, y el matadero de todos los seres vivos, y un valle de lágrimas.

Según la aleya: اِنَّ الشِّرْكَ لَظُلْمٌ عَظِيمٌ asociar copartícipes con Allah, a pesar de ser un solo mal, lleva a tantos crímenes vastos y numerosos que quienes lo perpetúan merecen el tormento infinito del Infierno. De todos modos… ya que este Segundo Fruto se explicó y demostró repetidamente en La Lámpara Que Ilumina, acortamos la discusión aquí.

Un sentimiento extraño y la percepción que me condujo a este Segundo Fruto. Fue así:

Una vez, cuando estaba observando la estación de la primavera, vi que las sucesivas caravanas de seres y en especial los seres vivos y los seres vivos diminutos en ellas, que siguieron una detrás de la otra y en un torrente que fluía mostrando cientos de miles de muestras de la resurrección de los muertos y la Gran Reunión en la faz de la tierra, aparecieron sólo brevemente y luego desaparecieron. Los retablos de la muerte y la fugacidad en medio de esa actividad constante e increíble me parecieron excesivamente tristes; sentí tanta lástima que me hizo llorar. Cuanto más observé las muertes de aquellos seres pequeños y amorosos, más me dolía mi corazón. Lloré por la lástima de ello y dentro de mí sentí una profunda confusión espiritual. La vida que se encontraba con semejante final me parecía un tormento peor que la muerte.

Los seres vivos de los reinos vegetal y animal, también, que eran muy hermosos, amables y llenos de arte valioso, abrieron sus ojos por un momento en la exhibición del universo, luego desapareció y se fueron. Sentía dolor profundo cuanto más observaba esto. Mi corazón quiso llorar, quejarse y gritarle al destino. Hizo las asombrosas preguntas: “¿Por qué vienen y luego se van sin detenerse?” Estos seres aparentemente inútiles y sin propósito eran despachados a la inexistencia ante nuestros propios ojos, a pesar de haber sido creados, alimentados y criados con tanta atención y arte, de forma tan valiosa. Meramente las rompieron como trapos y las tiraron en la oscuridad de la nada misma. Cuanto más veía esto, más mis sentidos y facultades internas, que estaban cautivados por las bellezas y la perfección y enamorados de las cosas preciosas, gritaron: “¿Por qué nadie se apiada de ellas? ¿No es una pena? ¿De dónde vinieron, la muerte y la fugacidad en estas revoluciones y transformaciones desconcertantes que atacan persistentemente a estas cosas desdichadas?”

Mientras comenzaba a pronunciar objeciones temibles sobre el Decreto Divino y las circunstancias dolorosas de la faz externa de la vida y sus eventos, la luz del Corán, el misterio de la fe, el favor del Más Misericordioso, y la fe en la unidad Divina todas acudieron en mi ayuda. Iluminaron esa oscuridad, y transformaron mis lamentos en placer, mi llanto en felicidad y mi pena en exclamaciones de “¡Bendito sea Allah! ¡Qué maravillas Allah ha deseado!” Me hicieron declarar: “Todas las alabanzas sean para Allah por la luz de la fe”. Ya que por el misterio de la unidad Divina vi que cada uno de los seres, y particularmente cada uno de los seres vivos, produce resultados verdaderamente significativos y tiene beneficios generales.

En Breve: Cada uno de los seres vivos, por ejemplo, esta flor adornada o esa abeja que produce dulce, son odas Divinas llenas de significado que los innumerables seres concientes estudian con un placer completo. Son milagros preciosos de poder y proclamaciones de sabiduría exhibiendo el arte de su Creador de forma cautivante a innumerables observadores que lo aprecian. Mientras que aparecen y son honrados con la mirada del Creador Glorioso, Quien desea observar Su arte Él Mismo, y consideran la belleza de Su creación y las bellezas de las manifestaciones de Sus Nombres en los espejos pequeños, es otro resultado elevado de su creación.

Otra función elevada de su creación se describe en la Carta Veinticuatro, y es que sirven de cinco maneras las manifestaciones de soberanía y las perfecciones Divinas que necesitan la actividad infinita del universo.

Vi que si es un ser con un espíritu, además de los beneficios y resultados como los mencionados anteriormente, ya que deja atrás en su lugar en ese Mundo Manifiesto su espíritu, y en innumerables memorias y otras ‘tablas preservadas’su forma e identidad, y en sus semillas las leyes de su ser y un tipo de vida futura, y en el Mundo de lo Oculto y el Reino de los Nombres Divinos, las perfecciones y las bellezas que ha reflejado, su muerte aparente tiene el significado de un cese feliz de sus actividades; meramente pasa por detrás de una cortina de muerte y se oculta de los ojos mundanales. Exclamé: “¡Todas las alabanzas y el agradecimiento sean para Allah!”

Estas instancias de belleza y encanto absolutamente brillantes, genuinos, poderosos y perfectos que son visibles en todos los niveles del universo y todos sus reinos de seres, y se han esparcido por todas partes, demuestran con absoluta certeza que la situación mencionada desdichada, horrible, dura y horrenda que necesita la asociación de copartícipes con Allah, es imposible e ilusoria. Porque semejante fealdad horrible no podría existir oculta bajo el velo de tal belleza genuina. Si se encontrara allí, esa verdadera belleza sería una mentira, infundada, fugaz e ilusoria. Esto significa que la asociación de copartícipes con Allah no tiene realidad, su camino está cerrado, se empantanó en una ciénaga; lo que plantea es imposible y está descartado. Ya que esa verdad de la fe, que pertenece a las emociones, se explica en detalle con numerosas pruebas en muchas partes de la Lámpara Que Ilumina, es suficiente hasta aquí con esta breve indicación.

Tercer Fruto

Este fruto considera a los seres concientes y en particular al ser humano. Por el misterio de la unidad Divina, entre todos los seres el ser humano puede obtener las perfecciones más elevadas, volverse el fruto más valioso del universo y el receptor y amigo del Creador del mundo. Por cierto, todas las perfecciones del ser humano y sus objetivos elevados están unidos a la afirmación de la unidad Divina y encuentran la existencia por su misterio. Porque si no hubiera unidad, el ser humano sería la más infeliz de los seres, el más bajo de los seres, el más desdichado de los animales, el más sufrido y apenado de los seres concientes. Porque junto con su infinita impotencia, sus innumerables enemigos, su pobreza ilimitada, y sus necesidades interminables, ha sido engalanado con tantas facultades y sentidos, para que sienta innumerables tipos de dolores y experimenta incontables tipos de placeres. Tiene tales objetivos y deseos que quien no gobierna a todo el universo a la vez no puede lograr que se cumplan aquellos deseos.

Por ejemplo, el ser humano tiene un deseo intenso por la inmortalidad. Sólo quien dispone de todo el universo como si fuera un palacio puede responder este deseo; quien puede cerrar la puerta de este mundo y abrir la del Más Allá, como si cerrara la puerta de una habitación y abriera otra. El ser humano también tiene miles de deseos, tanto negativos como positivas, que como el deseo de inmortalidad esparcido por el mundo y estirado hasta la eternidad. Es sólo el Único, Quien por el misterio de la unidad sostiene todo el universo en Su puño, que al responder estos deseos del ser humano cura las dos impresionantes heridas de su impotencia y su pobreza.

Además, el ser humano tiene deseos de tranquilidad y facilidad de corazón tan insustanciales, secretos y particulares, y objetivos conectados con la inmortalidad y la felicidad de su espíritu tan vastos, abarcativos y universales que pueden ser respondidos sólo por quien ve los velos más imperceptibles y sutiles del corazón no está despreocupado, oye sus voces más secretas e inaudibles, y no las deja sin respuesta. También debe tener el poder suficiente de subyugar los cielos y la tierra como si fueran dos soldados obedientes y de hacerlos realizar tareas universales.

También, por el misterio de la unidad, todas las facultades y los sentidos del ser humano obtienen un alto valor, mientras que al asociar copartícipes con Allah y por la incredulidad caen en un nivel infinitamente bajo. Por ejemplo, la facultad más valiosa del ser humano es la inteligencia. Por el misterio de la unidad Divina, se vuelve una llave como brillante para los sagrados tesoros Divinos, y para los miles de cofres del universo. Mientras que si desciende a asociar copartícipes con Allah y a la incredulidad, se vuelve un instrumento desfavorable de tortura que acumula en la cabeza del ser humano todos los dolores penosos del pasado y los temores increíbles del futuro.

También, por ejemplo, la compasión, la característica más agradable y gentil del ser humano: si el misterio de la unidad Divina no viene en su ayuda, se vuelve un tormento calamitoso que reduce al ser humano en las profundidades de la miseria. Una madre negligente que cree que ha perdido a su único hijo para toda la eternidad siente este dolor punzante al máximo.

También, por ejemplo, el amor, la emoción más preciosa, agradable y dulce del ser humano: si el misterio de la unidad Divina lo asiste, le da al ser humano minúsculo la expansión y la amplitud del universo, y lo convierte en un mimado monarca de los seres. Mientras que si – me refugio en Allah – el ser humano desciende a asociar copartícipes con Allah y la incredulidad, porque será separado para toda la eternidad de todos sus innumerables amores como constantemente desaparecen en la muerte, el amor se vuelve una terrible calamidad que lacera constantemente su corazón desdichado. Pero las distracciones inútiles que provocan negligencias temporalmente entumecen sus sentidos, aparentemente no permitiéndole sentirlo.

Si haces analogías con estos tres ejemplos para los cientos de facultades y sentidos del ser humano, comprenderás hasta qué punto la unidad Divina y la afirmación de ella son los medios por las perfecciones del ser humano. Ya que este Tercer Fruto también ha sido explicado bien en forma detallada con pruebas en tan vez veinte de los tratados de la Lámpara Que Ilumina, es suficiente con esta breve indicación aquí.

Lo que me impulsó a este Fruto fue el siguiente sentimiento:

Una vez, estaba en la cima de una alta montaña. Por un despertar espiritual como para disipar mi negligencia, la muerte y la tumba se me aparecieron en toda su realidad descarnada, y la fugacidad y lo efímero con todas sus escenas dolorosas. Como el de todos, mi deseo innato de inmortalidad tomó la delantera y se rebeló contra la muerte. La clemencia y la compasión por los seres humanos en mi naturaleza, también, se sublevaron contra la aniquilación y la desaparición  de la gente de perfección, los profetas famosos, los evliyas, y los purificados, por quienes siento un gran amor y apego; se preparó con enojo contra la tumba. Miré en las seis direcciones, buscando ayuda, pero no encontré consuelo, ni asistencia. Porque mirando al pasado, vi un cementerio amplio; y hacia el futuro, oscuridad; y por encima vi horror; y a la derecha y a la izquierda, las situaciones dolorosas y los asaltos de innumerables cosas dañinas. De pronto, el misterio de la unidad Divina acudió en mi ayuda y arrojó el velo, revelando la faz de la realidad: “¡Mira!”, decía.

Primero que nada miré el rostro de la muerte, que me asustó mucho. Vi que para la gente de fe era un cese de actividades. La hora señalada eran los papeles de desmovilización. Era un cambio de morada, la introducción a una vida eterna, y la puerta que conducía a ella. Sería liberado de la prisión de este mundo y volaría en los jardines del Paraíso. Fue la ocasión en que uno entra en presencia del Más Misericordioso para recibir los salarios por los servicios prestados. Fue un llamado a ir al reino de la dicha. Comprendiendo esto con absoluta certeza, comencé a amar la muerte.

Entonces miré la fugacidad los vi como una renovación similar placentera y un refrescar, como películas en la pantalla de un efímero cine y las burbujas del agua que fluyen bajo el sol. Viniendo del Mundo de lo Oculto para refrescar las manifestaciones exquisitas de los Más Bellos Nombres, fueron una excursión, un viaje, en el Mundo Manifiesto, con ciertas tareas que realizar; eran una manifestación sabia y con un propósito de la Belleza Divina; cumplieron la función de espejos de la Belleza Eterna de los seres. Esto lo supe con certeza.

Entonces miré en las seis direcciones y vi que por el misterio de la unidad Divina eran tan luminosas que te encandilaban. Vi que el pasado no era una tumba amplia, sino que habiéndose transformado en el futuro, se había convertido en miles de encuentros iluminados de amigos y miles de vistas llenas de luz. Miré los verdaderos rostros de miles de asuntos como estos dos, y vi que no provocaban otra cosa más que placer y agradecimiento.

He descrito mis sentimientos sobre este Tercer Fruto con pruebas, particulares y universales, en tal vez cuarenta tratados de la Lámpara Que Ilumina. Se han explicado con tanta clara y fehacientemente en las trece ‘Esperanzas’ del Destello Veintiséis en particular, el Tratado para los Ancianos, que no podría haber una dilucidación más clara. Aquí he acortado entonces esta larga historia.

Segunda Estación

[Existen incalculables pruebas que necesitan de forma absolutamente certera la unidad Divina y la afirmación de ella, que ni acepta ni permite la asociación de copartícipes con Allah. Ya que cientos, y tal vez miles, de éstas se demuestran en detalle en Risale-i Nur, aquí sólo tres de ellas que necesitan la unidad Divina se establecerán brevemente.]

La Primera: Según el testimonio de los actos sabios y exigentes que se observan en el universo, los seres son creados por los atributos ilimitados de los Nombres de un Soberano Omnisciente, Perfecto y Poderoso Cuyo conocimiento y poder es absoluto.

Sí, se puede suponer con certeza por estas obras, que su Creador posee soberanía y gobierno al grado de absoluta divinidad, grandeza y magnificencia al grado de poderío absoluto, y perfección y auto-suficiencia al grado de absoluta divinidad; y que Su actividad y gobierno son absolutamente sin restricción o límite; éstos se comprenden con claridad y son visibles. En cuanto a la soberanía, grandeza, perfección, auto-suficiencia, absolutismo, comprensión, e ilimitación, necesitan de la unidad y se oponen a la asociación.

El testimonio de la unidad de la soberanía y el gobierno: Esto se demostró con absoluta certeza en numerosas partes de Risale-i Nur. Un breve resumen es como sigue:

La marca del liderazgo es la independencia, la soledad y el rechazo de interferencia. Debido sólo a la sombra de ese liderazgo, el ser humano impotente incluso, que por su naturaleza necesita ayuda, rechaza la interferencia de otros y preserva su independencia. Es por esta razón que no puede haber dos reyes en un país, o dos gobernadores de una provincia, dos alcaldes de una ciudad, ni siquiera dos líderes de un barrio. Si hay dos de cualquiera de estos, se conduce al caos; estallan las rebeliones y el orden se dan vuelta. Ya que una mera sombra de gobierno en el ser humano impotente y necesitado de asistencia repele la asociación y la interferencia de otros a este nivel, seguramente el liderazgo, que es en forma de divinidad, del Absolutamente Poderoso libre de toda impotencia no aceptará ningún copartícipe ni interferencia. Lo rechazará con vehemencia y enojado echará de Su corte a quienes asocien copartícipes imaginarios con Él. Las severas amenazas del Sabio Corán contra aquellos que asocian copartícipes con Allah surgen de esta verdad.

El testimonio de la unidad de grandeza, magnificencia y gloria: Esto también se ha explicado con pruebas brillantes en Risale-i Nur, y aquí se alude a sólo un muy breve significado:

Por ejemplo, la magnificencia y grandeza de la luz del sol no deja necesidad de ninguna luz débil cerca de él, ni su luz permite que ninguna otra tenga efecto. De modo similar, la magnificencia y la inmensidad del poder Divino no dejan necesidad de ninguna otra fuerza o poder, y no le adjudican a ningún otro poder un verdadero efecto o habilidad de crear. En especial los seres vivos y concientes, que son los puntos sobre los que todos los objetivos divinos del universo giran y donde se concentran; es imposible que sean referidos a otros. Tampoco es de ninguna manera posible que los frutos, resultados, y circunstancias de la creación del ser humano y de los seres vivos, que son el origen de innumerables tipos de bendiciones y donde los objetivos de su creación se manifiestan, sean referidos a otras manos. Por ejemplo, sería un afrenta para la magnificencia de soberanía que un ser vivo sea verdaderamente agradecido a alguien fuera de Allah Todopoderoso al ser curado de alguna dolencia menor, o por algún sustento, o por la guía, y alabase y aplaudiese a otro con extravagancia; la grandeza de la Divinidad se ofendería; la dignidad del Objeto Absoluto de Adoración ofendida, y Su gloria, desconcertada.

Cómo la perfección señala al misterio de la unidad: Nuevamente esto se explicó con pruebas brillantes en Risale-i Nur, y un significado extremadamente breve de esto es lo siguiente: evidentemente, la creación de los cielos y de la tierra necesitan un poder absoluto de perfección total. Los maravillosos sistemas del cuerpo de los seres vivos también necesitan un poder de absoluta perfección. Y la perfección de un poder absoluto que está exento de impotencia y es libre de restricciones necesita unidad. Porque aplicar un defecto a la perfección y una restricción a lo ilimitado, hacer infinito lo que es limitado, reducir el poder más fuerte a la impotencia más débil significa hacer un poder infinito, limitado con algo limitado que a la vez es infinito, esto es absolutamente imposible de cinco formas.

Los testimonios de unidad de lo ilimitado, lo abarcativo y lo infinito: Esto también se ha mencionado en detalle en los tratados de la Lámpara Que Ilumina. Un resumen de su significado es como sigue: ya que al esparcir penetrantemente alrededor de sus propias obras, los actos del universo todo muestra que son abarcativos y sin restricción, ilimitados y absolutos; y ya que los socios y copartícipes ponen una restricción sobre lo abarcativo e ilimitado, y limitan lo ilimitado, destruyendo su naturaleza y realidad; por cierto, la coparticipación en aquellos actos que son absolutos y abarcativos es imposible y está descartada. Sí, la naturaleza de lo ilimitado se opone a la coparticipación, porque su significado, incluso en las cosas restringidas, materiales y limitadas, es difundir, invadir y penetrar por todas partes.

Por ejemplo, si el aire, la luz y el calor, e incluso el agua, manifestasen ilimitación, se estarcirían por todas partes. Ya que este aspecto de ilimitación hace que las cosas físicas y limitadas sean invasivas, incluso si son particulares, seguramente la ilimitación universal verdadera soportaría tal abarcamiento y dominación para los atributos que eran tanto infinitos como libres de materia, e ilimitados, y libres de defecto, que no podría haber ninguna posibilidad de que aceptasen algún socio o copartícipe.

En Breve: Tanto la soberanía como la grandeza, la perfección, el abarcamiento, la ilimitación, la infinidad de los miles de actos generales y los cientos de Nombres Divinos cuyas manifestaciones se ven en el universo son pruebas extremadamente poderosas de la unidad Divina y la afirmación de ella.

También, una fuerza superior quiere invadir sus alrededores para activarse, esparciendo otras fuerzas. De modo similar, es evidente de todos estos actos de soberanía y de las manifestaciones de los Nombres de la Divinidad que sus fuerzas son tan extraordinariamente abrumadoras que si no fuera por la sabiduría general y la justicia absoluta, que las evitan, cada uno hubiera invadido a todos los seres. Por ejemplo, ¿es acaso posible que el poder universal que crea todos los álamos de la tierra y los administra, no tome el control de los árboles individuales como el nogal, el manzano y el damasco, que se han intercalado entre los álamos, no regularlos y dominarlos, o que deban pasárselos a otras fuerzas? Sí, en todas las especies de seres, e incluso en cada individuo, una fuerza y un poder gobernante se sienten los que claramente tienen la capacidad de invadir a todo el universo y subyugar a todos los seres. Por cierto, semejante poder no aceptaría socios de ningún tipo, ni permitiría copartícipes.

También, para el dueño de un árbol de frutos, el aspecto y la materia de mayor importancia es el fruto en las puntas de las ramas del árbol, y para la plantación futura, las semillas en los corazones de sus frutos, más bien, que son los corazones de sus frutos. Si el dueño del árbol es sensato, no hará que su propiedad sea en vano al pasarle los frutos permanentemente a alguien más. De exactamente la misma manera; los elementos, que son las ramas del árbol llamado universo, y las plantas y animales, que están en las puntas de los elementos que son como las flores y hojas del árbol y los seres humanos, que son frutos y están en el lo más alto de las hojas y flores; el dueño del árbol de ninguna manera le pasaría a otras fuerzas la adoración y el agradecimiento de aquellos frutos, que son sus frutos más importantes y el resultado de su creación, y especialmente sus corazones, las semillas abarcativas de esos frutos, y sus facultades de memoria, que son conocidas como ‘el corazón externo’, así negando la soberanía de Su divinidad, y cancelando también su ser adorado.

También, ya que los objetivos de la soberanía se centran en los particulares en las extremidades de la esfera de la contingencia y la multiplicidad, e incluso en los estados pequeños y las circunstancias de aquellos particulares; y ya que son la fuente de agradecimiento, gratitud y adoración, que está extendida y considera al Único Verdadero Objeto de Adoración; por cierto Él no los entregaría a otros para así anular Su sabiduría, y al anular Su sabiduría, anular Su Divinidad. Porque el objetivo divino más importante de la creación de los seres es darse a conocer a los seres concientes, y que Lo amen, Lo alaben, Lo ensalcen y atraer su gratitud hacia Si Mismo.

Es debido a este misterio sutil que, para demostrar que las bendiciones y actos, universales y particulares, en las extremidades de la esfera de la multiplicidad, como el sustento, la sanación y la guía y la fe en particular, que resulta en agradecimiento, adoración, gratitud, amor y alabanza, son directamente las obras, las bendiciones, los otorgamientos, los regalos y los actos del universo del Creador, el Monarca de todos los seres, el Corán de Milagrosa Exposición repetidamente le atribuye sustento, guía y sanación al Necesariamente Existente, afirmando que el otorgamiento de ellos es sólo Suyo y restringido a Él, y fuertemente rechazando la interferencia de otros[1]. Sí, Quien otorga la generosidad de la fe, que le hace ganar a una persona una morada de dicha, seguramente puede ser sólo Quien crea la morada de dicha y hace de la fe la llave de ella. Sólo podría ser Su generosidad. Nadie podría cerrar esta gran ventana que se abre hacia el Verdadero Objeto de Adoración al otorgarle una gran generosidad igual; nadie podría bloquear este muy importante medio para Él, ni robárselo.

En Breve: Los eventos y los frutos más particulares en las puntas del árbol de la creación muestran y dan testimonio de la unidad Divina y la afirmación de ella de dos maneras:

Primero: Los objetivos de la divinidad en el universo se reúnen en aquellos frutos y eventos y sus objetivos están centrados en ellos, y la mayoría de las manifestaciones de los Nombres Divinos y sus determinaciones, y los resultados y los beneficios en la creación de los seres se reúnen en ellos. En este punto de estar centrado, cada uno de ellos, en consecuencia, declara: “Yo soy la propiedad, el acto y la obra de Quien creó a todo el universo”.

La Segunda Manera: Ya que los corazones de aquellos frutos particulares, así como también la memoria del ser humano, que está en un Hadiz llamado “el corazón externo”   son índices concisos de la mayoría de las especies de seres, y pequeños mapas de ellos, y cargan una semilla espiritual del árbol del universo y son espejos sutiles de la mayoría de los Nombres Divinos; y ya que los corazones y las memorias, que son todas similares y llevan el mismo sello, se esparcen dominantemente a lo largo del universo; consideran a Quien sostiene a todo el universo en el puño de Su poder, y cada uno de ellos declara: “Soy la obra y el arte sólo de Él”.

Para Concluir: Con respecto a sus beneficios, un fruto considera al dueño de su árbol. Con  respecto a su semilla, considera a todas las partes, miembros y la naturaleza del árbol. Y con respecto a la marca de su rostro que está la misma en sus similares, observa todos los frutos del árbol. Juntos declaran: “Somos todos lo mismo y tenemos un creador. Somos la propiedad de un solo ser. Quienquiera que hizo a uno de nosotros, nos hizo a todos”. De exactamente la misma manera, con respecto a las marcas de los rostros de los seres vivos en las extremidades de la esfera de multiplicidad, y en especial las marcas en el rostro del ser humano, su corazón como un índice, y los resultados de su naturaleza y de ser un fruto, consideran directamente a Quien sostiene a todo el universo en el puño de Su poder, y dan testimonio de Su unidad.

El Segundo Asunto que Necesita de la Unidad Divina

Es el hecho de que en la unidad está la facilidad que hace que resulte necesaria, mientras que en el asociar copartícipes con Allah están las dificultades al punto tal de ser imposible. Esta verdad se ha explicado y demostrado con pruebas brillantes y decisivas en muchos de los tratados de los que el Imám Ali (la paz sea con él) llamó La Lámpara Que Ilumina, en especial en la Carta Veinte, en detalle, y en el Cuarto Punto del Destello Trece, brevemente. Se ha demostrado con pruebas muy poderosas que si todas las cosas se atribuyen a un solo Ser, la creación y la regulación del universo son tan fáciles como la creación y regulación de un árbol; y la creación y la formación de un árbol son tan fáciles como la creación y la formación de un fruto; y el origen y el manejo de un árbol son tan fáciles como el origen y el manejo de una flor; y la administración y crianza de las especies que contienen numerosos miembros están tan libres de problema como la administración y la crianza de un solo individuo.

Mientras que si, en el camino de asociar copartícipes con Allah, todas las cosas se atribuyen a las causas y la naturaleza, la creación de un solo individuo es tan difícil como el de una especie, por cierto, de muchas especies; y la creación y el engalanamiento de una sola flor viva es tan difícil como la creación y el engalanamiento de la primavera, o de muchas primaveras; y la creación, la formación, el surgimiento a la vida, la administración, la crianza, la dirección y la regulación de un árbol como aquellos del universo, o incluso más difícil.

Ya que la realidad del asunto se ha demostrado así en la Lámpara Que Ilumina, y ya que, como podemos ver claramente delante de nuestros ojos, junto con el más alto grado de arte y el más grande valor allí es una superabundancia de seres; y junto con ser maravillosas máquinas con numerosos milagrosos componentes y miembros, todos los seres vivos vienen a la existencia en absoluta profusión de modo infinitamente fácil con una velocidad extraordinaria tal como encender un fósforo; demuestra necesaria y evidentemente que esa profusión y esa facilidad surgen de la unidad y de ser las obras de un solo Ser. De lo contrario, no sería algo barato, ni abundancia, velocidad, facilidad y valor; un fruto que ahora se obtiene por cinco centavos no se hubiera obtenido por quinientas pesos, o hubiese sido tan poco común al punto de ser difícil de obtener. Y la creación y la existencia de los seres vivos que son fáciles y sin dificultad, que se parecen a máquinas regulares que trabajan como poner en hora un reloj o encender un interruptor, hubiera sido tan difícil al punto de ser imposible, y algunos animales que surgieron junto con todos sus sistemas corporales y condiciones vitales en un día, o en una hora, o en un minuto, no hubieran existido en un año, o en un siglo, o tal vez nunca.

Se demostró en cien lugares de la Lámpara Que Ilumina, de forma tan decisiva que silencia al negador más obtuso, que si todas las cosas se le atribuyen al Único de Unidad, son tan fáciles, ligeras y baratas como una sola cosa. Mientras que si a las causas y a la naturaleza se les da una parte también, la creación de una sola cosa se vuelve tan difícil, lenta, sin importancia y cara como si fueran todas las cosas. Si quieres ver las pruebas de esta verdad, puedes referirte a las Cartas Veinte y Treinta y Tres, las Palabras Veintidós y Treinta y Dos, el Destello Veintitrés, que es sobre la naturaleza, y el Destello Treinta, que es sobre el Nombre Más Grande, en particular sus Puntos Cuatro y Seis que son sobre los Nombres de Único y Auto-Subsistente respectivamente. Allí verás que se ha demostrado con la certeza de que dos más dos son cuatro. Aquí, se aludirá a sólo una de esas cientos de pruebas, como sigue:

La creación de las cosas es ya sea de la inexistencia, o de los elementos y otros seres en forma de composición. Si se atribuye a un solo Ser, ese Ser seguro tiene un conocimiento abarcativo y un poder que prevalece sobre todas las cosas. De esta manera, dar una existencia externa a las cosas cuyas formas están presentes en Su conocimiento o quien existe como conocimiento, y hacerlas surgir de la inexistencia aparente, es tan fácil y simple como encender un fósforo o esparcir un líquido sobre una escritura invisible para revelarla, o transponiendo una imagen de un film fotográfico al papel. Por la orden de   كُنْ فَيَكُونُ  el Creador trae a la existencia externa desde la inexistencia aparente cosas cuyos planes, programas y formas y proporciones espirituales están presentes en Su conocimiento.

Si está en forma de construcción y composición, y no creado de la inexistencia y la nada, y en forma de reunirse de los elementos y alrededores, se parece a los miembros de un regimiento reuniéndose con el llamado de un clarín después de haberse dispersado a descansar, y los soldados reuniéndose de modo regular y ordenado, y para facilitar este ejercicio y preservar sus posiciones, todo el ejército siendo como el poder, la ley y el ojo de su comandante. De exactamente la misma manera, como si fueran el poder, la ley y los oficiales del Monarca del Universo, las partículas diminutas bajo la orden de ese Monarca – junto con los seres con quienes tienen contacto – se movilizan según los principios de Su conocimiento, decreto y las leyes de Su poder dominante. Para formar un ser vivo, asumen una medida y una proporción específica, que se parece a un molde inmaterial especificado por el conocimiento y el decreto Divino, y allí se detienen.

Si las cosas son referidas a diferentes manos y causas, y a la naturaleza, entonces como concuerdan todas las personas razonables, ninguna causa puede de ninguna manera crear de la nada y de la inexistencia. Porque esa causa no posee conocimiento abarcativo ni poder dominante, y la inexistencia no sería sólo aparente y externa, sería absoluta. Y la inexistencia absoluta no puede de ninguna manera ser la fuente de la existencia. En cuyo caso, la creación sería en forma de composición. Pero si fuera en forma de composición, las partículas de una mosca o de una flor podrían unirse sólo con innumerables dificultades después de reunir el cuerpo de una mosca y las partes de una flor de todas partes del mundo y de pasarlas por un tamiz delicado. Incluso habiéndose reunido, ya que no habría moldes inmateriales, como el conocimiento, para preservarlos de forma ordenada sin dispersarse, los moldes físicos y naturales, de hecho, tantos moldes como cantidad de miembros, serían necesarios para que las partículas que se habían reunido pudieran formar los cuerpos de aquellos seres vivos.

Así, atribuirle todas las cosas a un solo Ser es tan fácil como es necesario y atribuírselas a las numerosas causas es tan difícil como imposible y descartado. De modo similar, si todas las cosas se le atribuyen al Único de Unidad, se vuelven valiosas, llenas de arte, significativas y poderosas al más absoluto nivel al mismo tiempo que es infinitamente barato. Mientras que si, en el camino de asociar copartícipes con Allah, se atribuyen a las numerosas causas y a la naturaleza, se vuelven sin valor y completamente carentes de arte, significado y poder, así como también son infinitamente costosas.

Porque desde que un hombre se une al ejército se conecta con su comandante en jefe y se apoya en él, obtiene la fuerza espiritual potencial del ejército, si es necesario. Y ya que el poder del ejército es su fuerza de reserva, adquiere una fuerza física excediendo su fuerza individual al extremo. Y ya que debido a que el ejército los lleva, no está obligado a llevar las fuentes de esa fuerza significativa y sus municiones, será capaz de realizar obras súper-humanas. A pesar de ser un solo soldado raso, puede capturar un mariscal de campo enemigo, u obligar a todos los habitantes de un pueblo a migrar, o capturar un castillo. Sus obras serán extraordinarias y de gran valor.

Si, sin embargo, deja el ejército y se queda por su cuenta, perderá esa fortaleza espiritual milagrosa, ese poder y esa fuerza, y será capaz de realizar sólo obras insignificantes y sin valor, según su fuerza personal como un soldado irregular y común. Sus logros disminuirán en proporción.

De exactamente la misma manera, ya que en el camino de la unidad Divina todo se conecta con el Todopoderoso de Gloria y apoya en Él, una hormiga puede derrotar al Faraón, una mosca puede vencer a Nimrod, y un microbio puede someter a un tirano. Así también una semilla del tamaño de una uña puede cargar sobre sus hombros un árbol del tamaño de una montaña, y ser la fuente de todas las partes y miembros del árbol y sus mesas de trabajo. Cada una de las partículas, también, a través de esa conexión y ese apoyo, puede realizar innumerables tareas en la formación de los cuerpos y los rostros, que son de innumerables tipos y artes. Los actos para los que se emplean aquellos oficiales minúsculos y soldados diminutos son infinitamente perfectos y del arte y valor más elevado. Porque quien los hace es el Todopoderoso de Gloria; es Él Quien pone los actos en sus manos, haciéndolos un velo. Mientras que si se les atribuye a las causas en el camino de asociar copartícipes con Allah, las obras de una hormiga hubieran sido tan insignificantes como la hormiga, ni el valor de un átomo hubiera quedado en el arte de la partícula, y todo hubiera perdido todo el valor ya sea en significado y físicamente para que nadie diera un cuarto de penique por el mundo vasto.

Ya que la realidad es esta; y ya que vemos con nuestros propios ojos que todo es infinitamente valioso, y lleno de arte, de significado, y es poderoso; seguramente no puede haber otro camino que no sea el de la unidad Divina. Si lo hubiera, sería necesario cambiar a todos los seres, vaciar al mundo en la inexistencia, y luego volverlo a llenar con basura sin sentido, para que un camino se pudiera abrir para asociar copartícipes con Allah.

Entonces ahora has oído un breve resumen de sólo cientos de pruebas que aclara la afirmación de la unidad Divina en Risale-i Nur, que en las palabras del Imám Ali (la paz sea con él) es Siracü’n-Nur (La Lámpara Que Ilumina) y Siracü’s-Sürc. Puedes hacer analogías con esto para los demás.

El Tercer Asunto que Necesita la Unidad Divina

Ya que, junto con el arte extraordinario de la creación de las cosas, especialmente de los seres vivos, una semilla es una pequeña muestra del fruto, un fruto es una especie en miniatura del árbol, un árbol es un índice resumido de la especie, y la especie es un mapa conciso del universo es su semilla espiritual, y cada una de estos es un punto abarcativo y una gotita reunida y destilada del universo según los principios del conocimiento y el equilibrio de la sabiduría; quien creó cualquiera de ellos debe ser quien creó a todo el universo. Sí, quien crea la semilla de un melón es evidentemente quien creó el melón; es imposible y está descartado que deba se cualquier otro que no sea él.

Sí, miramos y vemos que cada uno de los átomos en la sangre está tan ordenado y realiza tantas tareas diferentes que no es inferior a las estrellas. Cada uno de los glóbulos rojos y blancos de la sangre trabaja con tal nivel de conciencia para proteger y alimentar el cuerpo que es más eficiente que los mejores comisarios o guardaespaldas. Cada una de las células del cuerpo manifiesta procesos, entradas y salidas tan ordenados que su administración es más perfecta que el cuerpo o el palacio mejor manejado. Cada una de las plantas y cada uno de los animales cargan con tal sello sobre sus rostros y tales maquinarias en sus pechos que sólo quien los creó a todos ellos podría ubicar esos sellos y maquinarias en sus lugares. Y cada una de las especies de seres vivos se ha esparcido por la faz de la tierra de manera tan ordenada y se ha mezclado con las otras especies teniendo relaciones mutuas con ellas, que quien no pudiese simultáneamente crear, administrar, regular y criar a todas esas especies, y no pusiera ese velo sobre la faz de la tierra, y no tejiera ese tapiz vivo, artístico y ornamentado con su urdimbre y trama de las cuatrocientos mil plantas y especies de animales; quien no pudiese hacer todo esto no podría crear ni administrar una sola especie. Si se hacen analogías como éstas para otras cosas, se comprenderá que en relación a la creación y al surgir en la existencia, el universo es un todo que no puede ser dividido en partes, y en relación a la divinidad y el manejo es un universal cuya división es imposible.

Este tercer factor necesario se ha explicado y demostrado decisiva y brillantemente en muchos de los tratados de La Lámpara Que Ilumina, y en especial en el Primer Lugar de Parada de la Palabra Treinta y Dos, demostrando que como los reflejos del sol, una prueba de unidad y su afirmación se refleja y representa en el espejo de todo. Siendo suficiente con esas explicaciones, acortamos aquí una larga historia.

  * * *

[1]  Por ejemplo: اِنَّ اللّهَ هُوَ الرَّزَّاقُ ذُو الْقُوَّةِ الْمَتِينُ

Tercera Estación

[En esta estación se explicarán tres signos universales de la afirmación de la unidad Divina.]

Los signos, las pruebas y las evidencias de la unidad Divina son incalculables. Ya que miles de ellos se han explicado en detalles en La Lámpara Que Ilumina, en esta Tercera Estación se presentan tres pruebas universales brevemente.

El Primer Signo y Prueba

La frase وَحْدَهُ es la conclusión de esto. Hay una unidad en todo, y la unidad señala a uno. Sí, una obra que tiene unidad evidentemente procede de un hacedor. Uno procede de uno. El hecho de que haya una unidad en todo demuestra que son las obras y artes de un solo ser. El universo es como un pimpollo de rosa envuelto en mil velos de unidad. O es un gran ser  humano vestido en tantas unidades como Nombres Divinos y las obras Divinas universales. O es un árbol de Tuba de la creación sobre cuyas ramas cuelgan tantas unidades como cantidad de reinos de seres.

Sí, la administración del universo es uno; y su regulación es uno; y su regulación es una; su soberanía es una; su sello es uno; hasta mil y una cosas son todas una. También, a pesar de que los Nombres y actos que hacen que el universo gire son uno, cada uno abarca el universo, o la mayoría de él. Es decir, la sabiduría que trabaja en él es una; la gracia en él es una; su regulación es una; la provisión de sustento en él es una; la misericordia que se apresura a asistir a los necesitados es una; la lluvia, que es un suministro de bebidas de esa misericordia, es una, y así sucesivamente; miles de cosas son todas una. El sol, la estufa del universo, es uno; la luna, su lámpara, es una; el fuego, su cocina, es uno; sus montañas, que son sus almacenes, tesorerías y mástiles, son una; sus distribuidores de agua son uno; sus esponjas que riegan los jardines son una; mil y una cosas son todas una.

Todas estas instancias de unidad en el universo son pruebas que indican al Único de Unidad, tan claro y brillante como el sol. Además, los elementos y reinos de seres del universo cada uno abarcando la faz de la tierra, también siendo uno, y su interpenetración y su unión por sus relaciones mutuas e incluso la asistencia mutua, son signos claros que su Dueño, Creador y Maestro es uno.

El Segundo Signo y Prueba

La conclusión de eso es la frase لاَشَرِيكَ لَهُ .  Es el hecho de que hay un orden impecable y perfecto en todo en el universo, desde las partículas diminutas hasta las estrellas, y una armonía absolutamente bella que está libre de defectos, y un justo equilibrio que no hace mal a nada. El orden perfecto y la armonía equilibrada pueden ocurrir sólo por la unidad. Porque numerosas manos interfiriendo en un solo acto causan confusión.

Ven ahora y contempla la magnificencia de este orden: ha convertido al universo en una mansión espléndida en la que cada una de sus piedras está llena de arte como un palacio; y en una ciudad magnificente cuyas entradas y salidas incalculables, y los bienes y alimentos valiosos ilimitados, llegan perfecta y regularmente en exactamente el momento adecuado de lugares inesperados, desde detrás del velo de lo Oculto. El orden también ha transformado al universo en un libro milagroso tan lleno de significado que cada una de sus letras expresan los significados de cien líneas, y cada una de sus líneas, los significados de cien páginas, y cada una de sus páginas, los significados de cien capítulos, y cada uno de sus capítulos, los significados de cien libros. Además, todos sus capítulos, todas sus páginas, líneas, palabras y letras se consideran entre sí y aluden a sí mismas.

Ahora ven y observa el perfecto orden dentro de este orden maravilloso: ha hecho el vasto universo tan claro como una ciudad moderna; o lo hizo como un delicado palacio que constantemente se barre y se pule; o una huríe del Paraíso con setenta vestimentas ornamentadas una sobre la otra; o un pimpollo de rosa inmaculado envuelto en setenta pétalos delicados y ornamentados.

Ahora ven y considera la justicia perfecta del equilibrio dentro del orden y la limpieza; los seres pequeñitos y sutiles y los organismos microscópicos que son visibles sólo al magnificarlo mil veces se pesan en esos platillos y balanzas junto con los soles y estrellas mil veces más grandes que la tierra. A todos se les dan sus necesidades sin deficiencia. Aquellos seres diminutos y aquellos seres vastos se paran hombro a hombro ante los platillos de la justicia, a pesar de estar entre los grandes algunos que si no perdieran su equilibrio ni siquiera por una milésima de segundo, destruirían el equilibrio del mundo y ocurriría el Día Final.

Ahora ven y contempla la belleza maravillosamente atractiva dentro del orden, la limpieza, y equilibrio; convirtió al vasto universo en un festival espléndido, una exhibición de obras elevadamente decoradas, y una primavera con flores frescamente abiertas. La vasta primavera también fue convertida en un bello macetero y un hermoso ramo de flores, y a cada primavera se le dio la forma de una flor magnífica con cientos de miles de adornos que abre cada estación sobre la faz de la tierra. Cada una de las flores de esa primavera ha sido embellecida con todo tipo de decoración. Sí, por los cientos de manifestaciones de los Más Bellos Nombres, que poseen belleza y encanto al grado infinito, cada uno de los reinos de seres del universo, y cada miembro de cada uno, manifiestan tal belleza según sus capacidades que Hujjat al-Islam Imám Ghazali dijo:  لَيْسَ فِى اْلاِمْكَانِ اَبْدَعُ مِمَّا كَانَ  “No puede haber nada mejor ni más bello que lo que existe en la esfera de la contingencia”. Así, esta belleza abarcativa y cautivante, y esta limpieza maravillosa y general, y este equilibrio sumamente sensible y que todo lo invade, y el orden y la armonía abarcativa y en todo sentido milagrosos, son tales pruebas y signos de unidad Divina que son más claros y más brillantes que la luz que indica el sol al mediodía.

[A continuación sigue una concisa pero a la vez poderosa respuesta a la pregunta de dos partes relacionada con esta Estación.]

La Primera Parte de la Pregunta: Tú dices en esta Estación que la belleza, el bien y la justicia abarcan el universo, entonces ¿qué dices de todo lo feo, los desastres, las enfermedades, las tribulaciones y la muerte que vemos a nuestro alrededor?

La Respuesta: Una sola instancia de fealdad que resulta o demuestra numerosas instancias de belleza es indirectamente una instancia de belleza. Mientras que la inexistencia de algo feo, o que sea invisible, que entonces ocultan numerosas instancias de belleza y no permite que se vean, no es un sola, sino una fealdad múltiple. Por ejemplo, si algo feo que es una unidad de medida es inexistente, la belleza sería de sólo un tipo y sus numerosos niveles permanecerían ocultos. Porque es por la intervención de lo feo que se descubren los niveles de belleza. Tal como los grados de calor se evidencian por la existencia del frío y los grados de luz se conocen por la oscuridad, así también las instancias universales de bien, los beneficios universales, las bendiciones universales y las instancias universales de belleza se evidencian por ser instancias menores del mal, del daño, de las calamidades y lo feo. Esto significa que la creación de lo feo no es fea, es bella, porque la mayoría de sus resultados son bellos. Sí, una persona haragana que sufre pérdidas por la lluvia, no puede negar los buenos resultados que ella produce, que se llama ‘misericordia’; no puede transformar la misericordia en daño.

En cuanto a la trascendencia y la muerte, se demostró con pruebas extremadamente poderosas y decisivas en la Carta Veinticuatro que no son contrarias a la misericordia general, a la belleza abarcativa y al bien abarcativo; de hecho, les son necesarias. La creación de Satanás, incluso, ya que él es la causa del esfuerzo y la competición, resorte motor del progreso espiritual del ser humano, también es bueno, como lo es la creación de su especie; su creación es bella desde ese punto de vista. También, para que los incrédulos sufran los tormentos en el Infierno incluso es bueno, ya que por su incredulidad han transgredido los derechos de todos los seres e insultado su honor. Estos dos puntos se han explicado en detalle en otros tratados, entonces aquí acortamos la discusión con esta breve indicación.

La Segunda Parte de la Pregunta[1]: Está bien, entonces podemos aceptar la respuesta sobre Satanás y los incrédulos desde un punto de vista general, pero ¿cómo es que ese Absolutamente Bello, el Absolutamente Compasivo, el Absolutamente Auto-Suficiente, Quien es bondad absoluta, inflige el mal, las calamidades y la fealdad en los particulares individuos desdichados?

La Respuesta: Cualquier bien, belleza o generosidad que haya, vienen directamente de la tesorería de misericordia de ese Absolutamente Bello y Compasivo, y de Su otorgamiento particular. Los males y las calamidades, por otra parte, son los resultados ocasionales de los muchos resultados de las leyes universales generales que se llaman ‘adat Allah y representan Su voluntad universal. Ya que son menores y requeridos por aquellas leyes, Él los crea para preservar y mantener las leyes, que son el medio para los beneficios universales. Pero en la faz de aquellos resultados dolorosos y menores, Él responde con asistencia misericordiosa especial y tribulaciones. Y al demostrar que Él actúa como Él desea, que todos los aspectos de todas las cosas están atados a Su voluntad, que las leyes universales también están siempre sujetas a Su voluntad y elección, y que un Sustentador Compasivo le presta atención a los individuos que gritan ante la coacción de las leyes y responde a sus gritos de ayuda con Sus favores, con la excepción de aquellos principios Divinos universales y aquellas leyes generales y sus resultados malignos menores y Sus favores particulares. Haciéndose amar en formas especiales, Él abre un campo infinito sin restricciones para las manifestaciones infinitas ilimitadas de Sus Nombres, y abre también las puertas de las manifestaciones particulares.

Este segundo signo de la afirmación de la unidad Divina se ha esclarecido en tal vez cien lugares de La Lámpara Que Ilumina, y aquí nos conformamos con una breve insinuación de él.

El Tercer Signo y Prueba:        Este consiste  de innumerables sellos de unidad Divina aludidos por la  frase لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ  . Tal como la manifestación del sol en un espejo demuestra el sol, así también en los rostros de todas las cosas, ya sean particulares o universales, desde las partículas hasta los planetas, hay un sello como un espejo que, señalando al Sol de la Eternidad, da testimonio de Su unidad. Ya que un gran número de aquellos sellos se han descrito en detalle en La Lámpara Que Ilumina, aquí con una breve indicación, observaremos sólo tres de ellos. Como sigue:

Tal como en la faz del universo como todo un gran sello de unidad se ha ubicado consistiendo de asistencia mutua, cooperación, parecido mutuo, e interpenetración entre las especies de seres, así también en la faz de la tierra hay un sello que afirma la unidad Divina ubicada por el ejército del Glorioso, compuesto de cuatrocientos mil especies de animales y plantas, a todos se les da sus diferentes provisiones, armas, uniformes, instrucciones y ceses con absoluta regularidad y sin confusión exactamente en el momento correcto. Así también en los rostros de los seres humanos, un sello de unidad se ubica a través de cada uno conteniendo características que los distinguen de todos los otros rostros, como hay en los rostros de todos los seres, ya sean particulares o universales. También, sobre las cabezas de todos los seres, ya sean grandes o pequeños, numerosos o escasos, se observa una marca de la unicidad Divina. Los sellos sobre los seres vivos son particularmente muy brillantes; por cierto, todos los seres vivos son en sí mismos un sello de unidad, una marca de unicidad, y una firma del Eterno Adorado.

Sí, cada una de las flores, cada uno de los frutos, cada una de las hojas, cada una de las plantas, cada uno de los animales son tales marcas de la unicidad Divina y sellos del Eterno Adorado que transforman a cada uno de los árboles en una misiva divina, cada una de las especies de seres en un libro del Más Misericordioso, y cada uno de los jardines en un decreto Divino, ubicando sellos sobre las letras del árbol, tantos como sus flores, tantas firmas como sus frutos, y tantos sellos como sus hojas. Para mostrar su escriba, los sellos se han puesto sobre las especies y grupos de seres, tantos como los individuos. Y para anunciar y describir a su gobernante, los sellos se han establecido sobre el decreto del jardín, tantos como las plantas, los árboles y los animales que contiene. De hecho, hay cuatro sellos de unidad Divina sobre los árboles; en sus orígenes, fines, exteriores e interiores, aludido por el Nombre de

هُوَاْلاَوَّلُ وَاْلآخِرُ وَالظَّاهِرُ وَالْبَاطِنُ .

Como el Nombre de Primero sugiere, la semilla que es la origen principal de cada árbol es un cofre que contiene el programa, el índice y el plan; y es una mesa de trabajo que produce sus implementos, necesidades y sistemas; es una máquina que lleva al principio, sus ingresos sutiles y sus gastos delicados y su ordenamiento[2].

Como el Nombre de Último sugiere, el resultado y el fruto de cada árbol son hojas de instrucción que establecen a través de las semillas en el corazón de ese fruto, las formas de los árboles, los atributos y etapas; son proclamaciones que afirman sus funciones, beneficios y características; y los resúmenes que anuncian los pares, la ascendencia y la progenie de ese árbol.

Como el Nombre de Manifiesto sugiere, las formas y diseños en que cada árbol se viste están hábilmente diseñado y las vestimentas bordadas que se han cortado, adornado y decorado exactamente según las ramas, miembros y partes de ese árbol. Son tan delicados, bien proporcionados y lleno de significado que transforman ese árbol en una oda, una misiva y un libro.

Como el Nombre de Oculto sugiere, la mesa de trabajo dentro de cada árbol es una fábrica que produce todas las partes y los miembros de ese árbol, los maneja y dirige con el más delicado equilibrio. También se despachan con perfecta regularidad y orden, el alimento y las sustancias necesarias para todos los miembros por separado. Aquella fábrica maravillosa funciona con la velocidad de un relámpago, la facilidad de poner en hora un reloj y la uniformidad de conducir un ejército.

En Breve: El origen de cada árbol es un cofre y un programa, su fin es una hoja de instrucción y muestra, su rostro externo está diseñado artísticamente su vestimenta bordada, y su rostro interno es fábrica y mesa de trabajo. Estos cuatro aspectos se consideran entre sí y como un todo forman un sello supremo. Por cierto, un Gran Nombre se vuelve aparente por ellos, porque evidentemente nadie más de que el Único Creador de Unidad Quien administra a todo el universo podría realizar estos actos. Como el árbol, los orígenes, el fin y los rostros externo e interno de cada ser vivo llevan las marcas de unicidad Divina y los sellos de unidad.

Haciendo una analogía con los árboles en estos tres ejemplos, la primavera es un árbol cargado de flores. Las semillas y raíces encomendadas a las manos del otoño llevan el sello del Nombre de Primero. Los frutos, los granos y los vegetales servidos en la falda del verano, llenando sus faldas, llevan el sello del Nombre de Último. Los brocados y las vestimentas naturales decorados con cien mil diseños que la primavera viste uno sobre el otro como una huríe lleva el sello del Nombre de Manifiesto. Mientras que las fábricas del Eternamente Adorado que trabajan alejadas en la primavera dentro de la tierra, y los calderos burbujeantes del Más Misericordioso y las cocinas divinas que preparan las comidas, cada uno lleva el signo del Nombre de Oculto.

Todas las especies, por ejemplo la humana, son árboles: tal como, con sus raíces y semillas del pasado y los frutos y resultados del futuro, las leyes ordenadas que regulan la vida sexual y la perpetuación de la especie lleva un sello de unidad; así también sus circunstancias presentes llevan un sello de unidad gobernada por los principios de la vida individual y social; la humanidad lleva un sello de unidad oculto y ordenado debajo del desorden aparente; y debajo de sus circunstancias confusas, lleva un sello de unidad gobernado por los principios del Decreto Divino, conocido como el curso designado de vida.

  * * *

Conclusión

[Una breve alusión a los otros pilares de la fe, dentro del misterio de la afirmación de la unidad Divina.]

¡Ser humano descuidado! Ven ahora y considera si sólo una vez los tres Frutos, las Causas Necesarias y las Pruebas de estas tres Estaciones de este tratado: ¿es acaso posible, ya que el Todopoderoso, Sabio, Compasivo y Creador Conocedor Quien tiene disposición sobre el universo tome en cuenta la más pequeña cura y el menor agradecimiento; no refiere a otros ni es indiferente con el arte más diminuto, como la del ala de una mosca; le asigne a la semilla más humilde y común tareas e instancias de sabiduría tan grandes como un árbol; y hace que se perciba Su misericordia, compasión y sabiduría a través de todas Sus obras de arte, se da a conocer a Sí mismo por todos los medios y se hace amar por cada generosidad; es acaso posible que Él sea indiferente hacia las virtudes de la realidad de Muhammad (PyB) y sus glorificaciones, y las luces del Islam que abarcan el universo espiritualmente?

¿Es acaso posible que la misión profética de Muhammad (PyB), que hace doradas a todos los seres y las llena de felicidad, ilumina el universo y trae los cielos y la tierra a un tumulto, y durante catorce siglos han tomado bajo su gobierno, físico y espiritual, la mitad del globo terráqueo y un quinto de la humanidad, y ha perpetuado ese glorioso gobierno en honor al Creador del universo y en Su Nombre; es acaso posible que su misión Profética no sea un objetivo más importante del Creador, una luz y un espejo; y que los otros profetas, que sirvieron la misma verdad que Muhammad (PyB) no hayan sido también los enviados, amigos y oficiales del Creador? ¡Que Allah no lo permita, tanto como la cantidad de milagros de los profetas!

¿Y es acaso posible que el Creador Sabio y Compasivo Que asigna cien propósitos y frutos a la cosa más insignificante como una rama o una ramita, y por Su sabiduría y misericordia general da a conocer y hace amar Su soberanía, que niegue toda Su sabiduría y misericordia, e incluso Su soberanía y perfección, al no provocar la resurrección, que es tan fácil para Su poder como lo es la primavera?

¿Es acaso posible que no abra una morada de felicidad y un reino eterno, y niegue Su sabiduría y misericordia, su soberanía y perfección, y condene a la aniquilación eterna a todos Sus seres amados a quienes Él ama? ¡Allah no lo permita ni en un millón de años! Ese Absolutamente Bello está cien mil veces exento de semejante abominación.

Una Larga Nota

Una pregunta relacionada a la resurrección de los muertos:

La aleya frecuentemente repetida: اِنْ كَانَتْ اِلاَّصَيْحَةً وَاحِدَةً y la aleya: وَمَااَمْرُالسَّاعَةِاِلاَّكَلَمْحِ الْبَصَرِ muestran que la resurrección de los muertos y la Gran Reunión ocurrirán instantáneamente, en un destello. Pero la razón estrecha del ser humano requiere de algún ejemplo tangible para que pueda concebir este evento maravilloso, extraordinario y sin precedente.

La Respuesta: En la resurrección estará el regreso de los espíritus a sus cuerpos, la revivificación de los cuerpos y la nueva creación de cuerpos. Consiste de tres asuntos:

EL PRIMER ASUNTO: Un ejemplo del regreso de los espíritus a sus cuerpos es la reunificación, con un llamado fuerte de clarín, de los miembros de un ejército disciplinado después de que se han dispersado a descansar. Sí, el Sur del Ángel Israfil no es menos poderoso que un clarín del ejército. Los espíritus, también, quienes están en la eternidad y el universo de las partículas, responden con اَلَسْتُ بِرَبِّكُمْ a la pregunta de قَالُوا بَلَى que viene de la eternidad, están infinitamente más subyugados, son más disciplinados y obedientes que los soldados de un ejército. La Palabra Treinta ha demostrado con pruebas decisivas que no sólo los espíritus, sino todas las partículas, forman un ejército Divino y son sus soldados cumpliendo órdenes.

SEGUNDO ASUNTO: Un ejemplo de la revivificación de los cuerpos es el surgimiento a la vida en un instante de las cien mil luces eléctricas de una gran ciudad una noche de fiesta, encendidas de un centro. Sería posible iluminar de la misma manera a cien millones de lámparas esparcidas por la faz de la tierra desde un centro. Ya que por el entrenamiento y la instrucción en la regularidad y el orden que ha recibido de su Creador, un ser de Allah Todopoderoso como la electricidad – un siervo y un portador de velas en Su casa de huéspedes – posee esta cualidad, seguramente la resurrección de los muertos podría ocurrir en un abrir y cerrar de ojos dentro de los límites de las leyes regulares de sabiduría Divina que miles de siervos luminosos representan, como la electricidad.

TERCER ASUNTO: Un ejemplo de la nueva creación de los cuerpos instantáneamente es la prefecta creación dentro de algunos días de todos los árboles en primavera, que son mucho más numerosos que toda la humanidad, junto con todas sus hojas, de exactamente la misma manera que aquellos de la primavera anterior; y el surgimiento, nuevamente como aquellos de las primaveras anteriores, todas las flores, frutos y hojas de los árboles con la velocidad de un relámpago; y el repentino despertar de incontables cantidades de semillas, granos y raíces, que son la fuente de la primavera, y su desarrollo y surgimiento a la vida; y reflejando el significado de “la resurrección después de la muerte”, el repentino surgimiento a la vida a la orden de los cadáveres de los árboles como esqueletos; y la reanimación artística de los innumerables miembros de todas las especies de pequeños animales; la revivificación de todos los tipos de insectos voladores, particularmente aquellos que continuamente se limpian sus rostros, ojos y alas, nos recuerdan nuestras abluciones y limpieza, acarician nuestros rostros; la resurrección y la nueva creación de todos los miembros de esta tribu en sólo unos días cada primavera ante nuestros propios ojos junto con todas las otras especies, a pesar de ser más grande en número que toda la humanidad desde la época de Adán, brinda no sólo un ejemplo de la nueva creación de todos los cuerpos humanos en la resurrección, sino de miles.

Sí, ya que este mundo es el reino de la sabiduría y el Más Allá es el reino de poder, numerosos Nombres Divinos como Omnisciente, Organizador, Disponedor y Cuidador, así como también la sabiduría divina requiere que la creación de las cosas en este mundo sea gradual y con el correr del tiempo. En el Más Allá, sin embargo, el poder y la misericordia se manifestarán más que la sabiduría, y sin necesitar de materia, tiempo ni esperas, las cosas serán creadas instantáneamente. Aludiendo al hecho de que las cosas que son hechas aquí en un día o en un año serán creadas en el Más Allá en un instante o en un destello, el Corán de Milagrosa Exposición dice:

وَمَااَمْرُالسَّاعَةِاِلاَّكَلَمْحِ الْبَصَرِ اَوْهُوَاَقْرَبُ .

Si quieres estar tan seguro sobre el acontecimiento de la resurrección de los muertos como lo estás sobre la llegada de la próxima primavera, ¡estudia las Palabras Diez y Veintinueve con cuidado, que son sobre esto, y verás! Si entonces no crees que ocurrirá como crees que llegará la primavera, ¡ven y mete tu dedo en mi ojo!

UN CUARTO ASUNTO: La muerte del mundo y el Día Final. La colisión repentina con este globo terráqueo, nuestra casa de huéspedes, con la orden divina, de un planeta o cometa, podría borrar esta morada nuestra. Como la destrucción en un minuto de un palacio cuya construcción había llevado diez años.

Los resúmenes mencionados sobre los cuatro asuntos de la resurrección son suficientes por ahora, y regresamos a nuestro tema principal. También, ¿es acaso posible que el Corán de Milagrosa Exposición, que es el intérprete elocuente de todas las verdades elevadas del universo, la lengua milagrosa de todas las perfecciones del Creador del universo y la colección maravillosa de todos Sus objetivos, no sea la palabra de ese Creador? Allah no lo permita, ni por todos los misterios de sus aleyas.

También, ¿es acaso posible que el Creador Omnisciente haga que sus seres vivos y concientes hablen entre sí con todas sus miles de lenguas, que Él conozca sus voces y lo que dicen, las escuche y claramente responda a Su manera con bendiciones, pero Él Mismo no hable o no sea capaz de hablar? ¿Existe alguna posibilidad o probabilidad de esto? Ya que evidentemente Él habla y el jefe de aquellos a quienes dirigió Su discurso, quien lo comprende a la perfección, es el ser humano; ciertamente, primero el Corán y todas las conocidas sagradas escrituras son Su discurso.

También, ¿es acaso posible que el Creador Omnisciente, Quien hizo del universo un medio para darse a conocer a Sí Mismo, hacerse amar y alabar; y por Sus muy diversas bendiciones hace a los seres vivos felices y contentos, de su agradecimiento y gratitud un eje central de Su soberanía; e hizo del vasto universo junto con todos sus elementos y reinos, un siervo dócil, un lugar de morada, una exhibición, y un banquete; entonces quiso multiplicar los miles de todos los diferentes tipos de seres vivos, que Él hizo algunas de las hojas de los árboles que no dan fruto como el álamo y el olmo ambos la cuna, el útero, el almacén de alimentos para los seres vivos que realizan sus glorificaciones en el aire, es decir, para un regimiento de moscas; es acaso posible que habiendo hecho todo esto deje vacío, sin sentido y sin dueño, vida, espíritu ni habitantes, los cielos adornados y las estrellas que esparcen luz; es decir, que Él los deje sin ángeles y seres espirituales? ¡Allah no lo permita, ni por todos los ángeles y seres espirituales!

También, ¿es acaso posible que el Creador Omnisciente, el Disponedor, escriba con la pluma de Su decreto en las semillas y frutos de la planta más común y el árbol más pequeño sus orígenes y finales y el curso de sus vidas dentro de un orden perfecto, y que Él escriba con perfecto orden y diferenciación lo orígenes y resultados de la primavera vasta como si fuera un árbol, y no permanezcan indiferentes ante las cosas menos significativas, entonces no registre las acciones y obras del ser humano, que tiene gran importancia, ya que él es el resultado del universo, el vicegerente de Allah sobre la tierra, el supervisor de todos los reinos de seres y su oficial; que Él no los incluya dentro de Su decreto ni esté preocupado por ellos? ¡Allah no lo permita, ni por todas las obras del ser humano, las que serán pesadas en la balanza!

En Breve: El universo junto con todas sus verdades aclama:

آمَنْتُ بِاللّٰهِ وَ مَلٰئِكَتِهِ وَ كُتُبِهِ وَ رُسُلِهِ وَ بِالْيَومِ اْلآخِرِ وَ بِالْقَدَرِ خَيْرِهِ وَ شَرِّهِ مِنَ اللّٰهِ تَعَالَى وَ الْبَعْثُ بَعْدَ الْمَوْتِ حَقٌّ اَشْهَدُ اَنْ لاَ اِلهَ اِلاَّ اللّٰهُ وَ اَشْهَدُ اَنَّ مُحَمَّدًا رَسُولُ اللّٰهِ صَلَّى اللّٰهُ عَلَيْهِ وَ عَلَى آلِهِ وَ صَحْبِهِ وَ اِخْوَانِهِ وَ سَلَّمَ آمِينَ

Una Súplica sobre la Unidad Divina y su Introducción

En su Qasidat al-Jaljalutiya, en las partes que lo menciona, el Imám Ali (la paz sea con él) le da a Risale-i Nur los nombres de Siracü’n-Nur y Siracü’s-Sürc de manera maravillosa. Ya que él le da estos dos nombres adicionales y el nombre de Siracü’n-Nur es repetidamente mencionado en este tratado, hemos tomado una de sus más importantes súplicas, y expandiéndola dos niveles, la ofrecemos en su elevada lengua y en nuestras lenguas en su honor ante la Corte del Único de Unidad.

Súplica

اَللّٰهُمَّ اِنَّهُ لَيْسَ فِى السَّمٰوَاتِ دَوَرَاتٌ وَ نُجُومٌ مُحَرَّكَاتٌ سَيَّارَاتٌ وَ لاَ فِى الْجَوِّ سَحَابَاتٌ وَ بُرُوقٌ مُسَبِّحَاتٌ وَ رَعَدَاتٌ وَ لاَ فىِ اْلاَرْضِ غَمَرَاتٌ وَ حَيَوَانَاتٌ وَ عَجَائِبُ مَصْنُوعَاتٍ. وَ لاَ فِى الْبِحَارِ قَطَرَاتٌ وَ سَمَكَاتٌ وَ غَرَائِبُ مَخْلُوقَاتٍ. وَ لاَ فِى الْجِبَالِ حَجَرَاتٌ وَ نَبَاتَاتٌ وَ مُدَّخَرَاتُ مَعْدَنِيَّاتٍ. وَ لاَ فِى اْلاَشْجَارِ وَرَقَاتٌ وَ زَهَرَاتٌ مُزَيَّنَاتٌ وَ ثَمَرَاتٌ. وَ لاَ فِى اْلاَجْسَامِ حَرَكَاتٌ وَ آلاَتٌ وَ مُنَظَّمَاتُ جِهَازَاتٍ. وَ لاَ فِى الْقُلُوبِ خَطَرَاتٌ وَ اِلْهَامَاتٌ وَ مُنَوَّرَاتُ اِعْتِقَادَاتٍ اِلاَّ وَ هِىَ كُلُّهَا عَلَى وُجُوبِ وُجُودِكَ شَاهِدَاتٌ وَ عَلَى وَحْدَانِيَّتِكَ دَالاَّتٌ وَ فِى مُلْكِكَ مُسَخَّرَاتٌ فَبِالْقُدْرَةِ الَّتِى سَخَّرْتَ بِهَا اْلاَرَضِينَ وَ السَّمٰوَاتِ سَخِّرْلِى نَفْسِى وَ سَخِّرْلِى مَطْلُوبِى وَ سَخِّرْ لِرَسَائِلِ النُّورِ لِخِدْمَةِ الْقُرْآنِ وَ اْلاِيمَانِ قُلُوبَ عِبَادِكَ وَ قُلُوبَ الْمَخْلُوقَاتِ الرُّوحَانِيَّاتِ مِنَ الْعُلْوِيَّاتِ وَ السُّفْلِيَّاتِ يَا سَمِيعُ يَا قَرِيبُ يَا مُجِيبَ الدَّعَوَاتِ وَ الْحَمْدُ لِلّٰهِ رَبِّ الْعَالَمِينَ

سُبْحَانَكَ لاَ عِلْمَ لَنَا اِلاَّ مَا عَلَّمْتَنَا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَلِيمُ الْحَكِيمُ

[1] La respuesta a la segunda parte de la pregunta tiene una gran importancia; disipa numerosas dudas.

[2] Desde antaño, una expresión común en el lenguaje popular era “elevar de la semilla”, que puede considerarse como una especie de alusión al autor de este tratado. Porque por la refulgencia del Corán, ‘el siervo de Risale-i Nur’ [su autor] descubrió dos ascensos en el conocimiento de Allah y la afirmación de la Unidad Divina en la semilla y la flor. Él descubrió el agua de vida en los mismos lugares donde los naturalistas se hundieron. Él alcanzó la realidad y la luz del conocimiento de Allah desde la semilla. Es por esta razón que estas dos cosas se repiten frecuentemente en Risale-i Nur.