Una Biografia Breve de Bediuzzaman Said Nursi

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BEDIÜZZAMAN SAID NURSI

Bediüzzaman Said Nursi nació en el poblado de Nurs, cercano al pueblo de Hizan perteneciente a la ciudad de Bitlis en 1873. Su privilegiado padre, el señor Mizra, era una persona tan religiosa y digna que para no aceptar nada de nadie, él mismo trabajaba y criaba animales. Él cuidaba tanto que su familia no comiese cosas prohibidas por el Islam que tapaba con una tela la boca de sus vacas después de pastar en su huerto para que al pasar por otros campos no comiesen nada sin permiso. Según la ley Islámica el uso sin permiso de propiedades ajenas no está permitido. Él siempre les dio a sus hijos alimentos permitidos por el Islam.

La privilegiada madre de Said, la señora Nuriye, empezó a educarlo cuando tenía sólo un año. Fue una gran maestra afectuosa. A los ochenta años de edad, Bediüzzaman Said Nursi dijo esto: “Durante estos ochenta años, aunque fui sido educado por ochenta mil maestros, les juro que los consejos y las clases más espirituales, que eran las más básicas y duras, como si refrescaran mi aprendizaje, esas clases están emplazadas como semillas en mi interior, especialmente en mi cuerpo material, y noto que las otras clases están establecidas alrededor de esas semillas. Entonces, aprecié las clases y consejos dados por mi madre a mi interior y a mi alma, que son las semillas básicas dentro de las grandes verdades observadas en mis ochenta años.

En resumen, observo con seguridad que tener compasión, que es uno de los cuatro pilares de mis principios y tener piedad y misericordia que son las verdades más grandes de Risale-i Nur, es lo que recibí de las clases espirituales a través de la disposición y los actos de mi madre.”

Bediüzzaman hasta los nueve años fue educado en casa por su digno padre y su misericordiosa madre. A lo largo de su vida aprendió las lecciones más básicas en su hogar. Aunque para su aprendizaje en favor de la ciencia y la enseñanza fue al poblado de Tag, a la meseta de la ciudad de Hizan y a Nursin, tuvo que volver a su pueblo por no haberse llevado bien con los demás estudiantes que le tenían envidia y que actuaban de forma tirana contra él. En una noche sagrada soñó con el profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él). Al pedir iluminación al profeta, recibió una buena noticia como respuesta, se le daría iluminación con la condición de que no hiciera preguntas a los seguidores de Muhammad. Con la abundancia espiritual de su sueño, pidió permiso a sus padres para estudiar. Después de vivir en Arvas y Gevas se fue a Dogu Beyazit. Recibió una educación muy seria de uno de los grandes sabios de la época, Muhammed Celali. Recibió las ciencias y los conocimientos que se aprendían durante veinte años sólo en tres meses, memorizó los contenidos de ochenta libros completos. Allí recibió la abundancia de un gran sabio Ahmedi Hani. De allí pasó a Bitlis, donde se alojó por un corto periodo de tiempo en la madraza del señor Seyh Mehmet Emin y después pasó a Sirvan donde estaba su hermano el sabio Abdullah y de allí se fue a la madraza del sabio Fethullah. Los cuales lo examinaron en todas las ciencias que se estudiaban en ese entonces, respondió todas las preguntas perfectamente y recibió sus agradecimientos. Memorizó un libro de cuatro volúmenes llamado Cem´ül Cevami sobre jurisprudencia islámica. Leyendo sólo una vez algunos pasajes memorizó algunos párrafos de Makamati Haririye. Sus maestros se quedaban asombrados de su memoria y su inteligencia que era de un nivel extraordinario. De Siirt se fue a Tillo. Se quedó tres meses en la cripta del famoso Hamsa, en la cima de una colina a las afueras de un pueblo. Memorizó Kamus-u Okyanus hasta Bab-üs Sin. Durante su estancia allí les daba los fideos de su sopa a las hormigas. Se conformaba con pan y caldo. A los que le preguntaban les decía que las hormigas están organizadas de forma estamental (como una república) las quiero premiar con mi ayuda. Cuando estaba en Tillo soñó con el evliya y sabio Abdüllkadir Geylani que le dijo que se fuera con el jefe de la comunidad de Miran, Mustafa Pasha, y le aconsejara continuar cumpliendo las órdenes de Allah rezando y que dejara de molestar a la gente. Si no lo cumplía tendría que matarlo. Así se fue al jefe de la comunidad y le dijo las órdenes que había recibido. El jefe de la comunidad conociendo la fama del sabio Said le propuso un trato, “en Cizre tengo a mis sabios, si puedes convencerlos, te tomaré la palabra y comenzaré a rezar. Si no puedes convencerlos te voy a tirar al río Tigris”. En la posada de Bani se encontró con los sabios, y contestando sus cuarenta preguntas de memoria los convenció. Y Mustafa Pasha le regaló su rifle y empezó a rezar como le había prometido.

En Mardin y Bitlis se opuso a los asuntos políticos y sociales contrarios al Islam. Se interpuso a los comportamientos prohibidos por el Islam, como el consumo de alcohol y les advirtió duramente. Al poco tiempo fue exiliado a Bitlis por el gobernador. En dos años memorizó entendiendo cuarenta libros como Metali, Mevakif, Mirkad que pertenecen a las ciencias islámicas. Recitaba de memoria cada día una cantidad determinada y los repetía cada tres meses. Se fue a Van invitado por Hasan Pasa y Tahir Pasa. En Van empezó a estudiar las ciencias islámicas y sociales. Aprendió por sí mismo historia, geografía, matemáticas, biología, física, química, astronomía y filosofía. Estando en Van, Tahir Pasa le mostró una noticia terrible en el periódico, el Secretario de las Colonias Británicas, Gladston, mostrando en su mano el Corán, en la Cámara de los Comunes, dijo: “Mientras los musulmanes tengan el Corán en sus manos no podremos dominarlos. Pase lo que pase, tenemos que quitarles el Corán de sus manos o alejarlos del mismo”.

Al oir la noticia Bediüzzaman Said Nursi explotó y contestó: “Voy a probar y demostrar que el Corán, como el sol, no se extingue ni puede ser extinguido”. Bediüzzaman fue a Estambul para construir una universidad en Van y otra en Diyarbakir en nombre de Medreset-üz Zehra. Alquiló una habitación en el barrio de Fatih, en un hotel llamado Sekerci Han, colgó un letrero en su puerta: “Aquí se solucionan todos los problemas, se responden todas las dudas, pero no se hacen preguntas.”

En Estambul los sabios famosos iban en grupos y de forma individual, haciendo preguntas de diferentes ciencias. Contestaba sin ninguna duda. Entonces los sabios de Estambul le atribuyeron el nombre de “BEDIÜZZAMAN” cuyo significado es “la maravilla y el único de la época”.

Durante los acontecimientos del 31 de marzo de 1909, lo detuvieron y juzgaron en el Tribunal Militar. El juez principal le dijo enfadándose:

-Tú también querías la Ley Islámica (Sharía)

Bediüzzaman sin irritarse y tranquilamente dijo: “Si tuviera mil almas estaría listo para darlas sólo por una verdad de la Ley Islámica, porque la razón de la Ley Islámica es la felicidad, la justicia pura y la dignidad, pero no es como la piden los golpistas”. En el juzgado comentó sus servicios y trabajos para con su país. Y les preguntó a los jueces: “¿Consideran ustedes estos trabajos como asesinatos y por eso me trajeron aquí, al juzgado?” Al defenderse a sí mismo estupendamente, fue absuelto por los jueces. Sin dar las gracias salió del juzgado diciendo: “Que el infierno sea para los crueles”.

No siguió más en Estambul. Cuando iba a Van por Batun, pasó por Tbilisi (Georgia). Subió a la colina de Sheyh San´an y cuando estaba contemplando los alrededores, un policia ruso se acercó y le preguntó:

-¿Qué miras con tanta atención?

-Estoy haciendo un plan para mi madraza (universidad)

-¿De dónde eres?

-De Bitlis.

-Pero esto es Tbilisi.

-Bitlis y Tbilisi son hermanas.

-¿Qué quieres decir con eso?

-En Asia, en los pueblos islámicos, tres luces que acabarán con la oscuridad van a desarrollarse una tras otra. Tres oscuridades van a desarrollarse en la Federación Rusa. Esa cortina de crueldad desaparecerá y yo vendré y construiré mi universidad aquí.

-¡Ah! Dudo mucho de tu esperanza.

-Yo también dudo de tu mente. ¿Puedes suponer la continuación de este invierno? Cada invierno tiene su primavera y cada noche tiene su mañana.

-El Islam está dividido.

-Están aprendiendo. La India es una hija talentosa del Islam. Está estudiando en el instituto inglés. Egipto, un hijo inteligente del Islam, está estudiando en la facultad de ciencias políticas. El Cáucaso y Turkmenistan son dos hijos heróicos del Islam, están estudiando en la academia militar rusa. Esos países nobles van a ponerse a la cabeza de un continente. Y van a declarar las razones eternas de la creación del hombre con el concepto del destino eterno a pesar de las miserias sobre el Islam, hondeando la bandera del Islam la cual es su justo padre, espléndida en el perfecto horizonte.

Al llegar a Van, Bediüzzaman, visitó las comunidades de los alrededores, avisándoles sobre las civilizaciones positivistas de la época. ¿Cúal es la Independencia Verdadera? ¿Cómo hay que practicarla? ¿Cómo se entenderá la Monarquía Constitucional? ¿Cuáles son las características de los Sabios evliyas, los jefes de los grupos religiosos y las jefaturas. ¿Cómo se educarán las generaciones en ese camino? Por eso dió lecciones y conferencias sobre la necesidad de abrir universidades donde se estudiaran ciencias religiosas y sociales. Se publicó un libro llamado Munazarat en el cual se explican estos temas.

En el año 1911 por invitación expresa de los eruditos islámicos de Damasco se trasladó a Siria y dio un sermón magistral en la Mezquita de Umayad en Damasco, sobre los Males del Islam y sus Remedios con diez mil personas, incluidos  unos cien eruditos. Este sermón fue publicado después con el nombre de Hutbe-i Samiye (El sermón de Damasco). El sermón estaba en forma de “Seis Mensajes” tomados del Corán que constituyen la cura y medicina de las “Seis graves enfermedades” que diagnosticó Bediüzzaman siendo éstas las causas que impiden el desarrollo máximo del Mundo Islámico y además de toda la humanidad.

Estas enfermedades son:

1. La aparición de la desesperación y ansiedad en la vida social,

2. La muerte de la confianza en la vida social y política,

3. El amor a la enemistad,

4. La falta de reconomiento de los vínculos luminosos que hay entre los creyentes,

5. El despotismo y la tiranía, y,

6. El limitar el propio esfuerzo a lo que es personalmente beneficioso.

Bediüzzaman empezó su sermón con las aleyas de Surat az Zumar (Surat de los Grupos): “Dí: siervos míos que os habéis excedido en contra de vosotros mismos, no desesperáis de la misericordia de Allah, es verdad que Allah perdona todas las faltas, pues Él es Clemente, el Compasivo”. (Corán, 39:50)

Bediüzzaman siguió su sermón mencionando al comandante en jefe del ejército japonés, que en el año 1905 derrotó al ejército ruso: “La historia muestra que los musulmanes crecen en civilización y progreso en relación a su adhesión a la fuerza de las verdades del Islam; quiere decir, en la medida en la que actúan en conformidad con esta fuerza. Y la historia también muestra que caen en un estado de barbarie, decadencia, desastre y de total confusión en cuanto se debilita su adhesión a estas, las Verdades del Islam”.

Bediüzzaman fue a Estambul para que se construyera una universidad llamada Medraza Zehra. Said Nursi participó en el viaje a Rumelia. En esos momentos quería fundar una gran universidad islámica en Kosovo. Pero debido a la Primera Guerra Mundial, esa intención se anuló. Said Nursi aconsejó al Sultán Resad y a los Miembros de la Comunidad de Unón que una universidad así se necesitaba más en el este de Anatolia donde la enseñanza se impartía en árabe, turco y kurdo, con especial énfasis en el primero. Y tenía que ser una fusión de tres diferentes sistemas educativos; la educación moderna (mekteb), la ciencia tradicional Islámica (medrese) y la educación sufí (tekke o zaviye).

Él pidió el dinero, las diecinueve mil monedas de oro de la construcción de la universidad de Kosovo, para la del este de Anatolia y el Sultán lo aceptó. Y los cimientos de este proyecto se empezaron a construir, pero debido al estallido de la Primera Guerra Mundial, la construcción se canceló.

Durante la Primera Guerra Mundial, Bediüzzaman Said Nursi arma a sus estudiantes y participa en la guerra como comandante de un batallón formado por el pueblo. Bediüzzaman y sus estudiantes detienen a los rusos luchando para que los niños y las mujeres no fueran hechos presos por los rusos, al escapar de la guerra. El pueblo de Van se salvó de la matanza. Cuando los rusos ocuparon Van y Mus, Bediüzzaman y sus estudiantes tomaron treinta cañones que los rusos podrían obtener, para que el pueblo de Bitlis se salvase de una masacre. Durante la batalla, en primera fila, a veces a caballo, hizo reescribir a su estudiante, su famoso libro Isaret-ül I´caz.

En Bitlis se cayó a un profundo canal de agua y se rompió un pie, fue detenido por los rusos después de quedarse en el agua durante treinta y tres horas. Fue deportado a Kosturma en Siberia, por la ruta de Van-Celpa-Tiflis. Pasó dos años en un campo de prisioneros. Un día, en el campo de prisioneros, el Comandante General Nicola Nicolaevich, sobrino del Zar, inspeccionaba el lugar. Cuando pasó por delante de Said Nursi le vio sentado sin ponerse de pie. Volvió a pasar otra vez por delante y Said Nursi tampoco le hizo caso. Así el comandante le preguntó si era porque no lo había reconocido. Said Nursi dijo: “Sí, usted es Nicola Nicolaevich”. “Entonces”, dijo el comandante, “¿Por qué no me tratas con el debido respeto como lo hacen los demás?”. Y Bediüzzaman Said Nursi le contestó: “soy un sabio musulmán y tengo fe en mi corazón. Cualquier persona que tiene fe en su corazón es superior a otra que no la tiene. Yo no puedo actuar en contra de mi creencia”. Y, se celebró un juicio militar y la decisión fue: “Ahorcarle” justo antes de la ejecución de la sentencia, Said Nursi empezó a rezar delante de todos con serenidad. Justo entonces el general entendió que no lo hizo por motivos personales, sino por su fe. Le pidió perdón y le levantó la sentencia.

Después de estar dos años en el campo de prisioneros, viajando por la ruta Varsovia-Viena, a pesar de no saber ruso, en pocos días, llegó a Estambul, cuando se solía tardar un año en recorrer la misma ruta. Por su ayuda en la guerra se le dió una medalla al valor, por el consejo del Ejército del Sultanato y lo nombraron miembro del Consejo Islámico de los Sabios, que era la asociación de las ciencias más elevadas. La Oficina del Consejo de Sabios le entregó un certificado especial (por ser un sabio y un héroe extraordinario), otorgado por el Sultán. Bediüzzaman atacó a los ingleses que ocupaban Estambul a través de su libro llamado Hutuvat-i Sitte que contenía palabras muy fuertes e insultantes. Si le hubieran encontrado lo habrían ahorcado, Allah lo protegía.

En esa época se había fundado el Gobierno de Ankara y le invitaron insistiendo en su participación. La gente del Parlamento lo recibió encantada. Se le pidió que hiciera una oración, así que se levantó y la hizo, pero se dió cuenta de que había gente que no había cumplido el rezo musulmán (cinco veces al día). La gente prefería el estilo europeo y se alejaba del Islam. Por eso publicó un folleto con diez consejos, para avisarles de sus responsabilidades religiosas además de las administrativas. Bediüzzaman no aceptó ninguna de las maravillosas ofertas como ser miembro del Parlamento, ni miembro del Consejo Islámico, ni ser el predicador general del Este, ocupando el lugar de Sayh Sinüsi, ni poseer el palacete que querían regalarle con trescientas monedas de oro como salario. Vio que las personas peligrosas y terribles, de las que había avisado en su tiempo los Dichos del Profeta, ya habían aparecido en el mundo Islámico. El significado de los Dichos del Profeta de esa época era así: “Cuando lleguéis a esa época, no podréis vencerlos a través de la política. Sólo se les podrá hacer frente con las luces del Corán que son espadas espirituales del Corán Milagroso”. Y aceptó ese dicho como una orden espiritual y se fue a Van en tren.

Hizó cavar en la montaña de Erek una cueva, al lado del manantial de Zernavad. Las comunidades de los alrededores de Van tenían relación con Bediüzzaman y le obedecían tanto que El Gobierno para prevenir que surgiera un problema, sacándolo de la cueva, le exilió primero a Burdur, después a Isparta y por último a Barla.

Barla fue el centro donde comenzó a publicar la colección de libros Risale-i Nur, la cual fue enviada para ayudar de forma espiritual a la gente de la fe. Barla es un pueblo donde nació el sol de la felicidad y la luz de la fe llegando del Corán, contra la corriente del ateísmo y de la oscuridad que se había enfrentado a la gente del Islam, especialmente a la gente de Anatolia. La razón de los enemigos del Islam era, no permitir a Bediüzzaman que hablara sobre el Islam y no permitirle escribir las obras del Islam y la fe, y rechazar su lucha para servir al Corán. Bediüzzaman, totalmente contrario a esos planes, sin pausa, escribió y distribuyó las obras de Risale-i Nur que enseñaban las verdades del Corán y de la fe.

Fue exiliado de Barla a Isparta en 1934. El 27 de abril de 1935, Bediüzzaman fue detenido en Isparta junto a sus cientoveinte estudiantes. Esposados fueron trasladados a Eskisehir en camiones. A pesar de las torturas en las celdas escribió los libros llamados “El Relámpago Treinta” y “Los Rayos Uno y Dos”. No encontraron testigos para su encarcelamiento, informalmente le condenaron a once meses a él, a seis meses a quince de sus estudiantes y dejaron libres a los demás. Salió de la cárcel el 27 de marzo de 1936. Fue forzado a vivir en la comisaría de Kastamonu. Después de un tiempo se trasladó a vivir a una casa justo enfrente de la comisaría. Pasó ocho años de exilio bajo vigilancia despótica, pero no paró ni un minuto de escribir. Siguió distribuyendo las luces del Corán. Allí escribió “Münacat Risalesi”, el “Rayo Tres”, y Ayet-ül Kübra, el “Rayo Siete” que llegó a su Corazón a través de la inspiración. La relación con sus estudiantes alrededor de Isparta continuó y, con las cartas escritas entre Said Nursi y sus estudiantes se formó el libro llamado “Kastamonu Lahikasi” (Cartas de Kastamonu).

Bediüzzaman Said Nursi y sus cientoveintiséis estudiantes fueron llevados desde Kastamonu  hasta el Juzgado Penal de Denizli, Bediúzzaman fue interrogado por la Orden Religiosa y la Asociación para la Unidad Islámica. Todos sus libros fueron revisados por un consejo de profesores, el resultado fue positivo. Bediüzzaman se defendió estupendamente y se decidió que fuera dejado libre el día 16 de junio de 1944. Esta decisión fue aprobada por la mayoría en el Tribunal de Apelación el 30 de diciembre de 1944. Así que esa decisión ya no se podía cambiar. Bediüzzaman y sus estudiantes después de estar en la cárcel nueve meses fueron dejados libres por medio de dicha decisión. Pero antes le inyectaron veneno, se puso enfermo y estuvo en coma, perdiendo toda esperanza de que sobreviviera. Entonces, su estudiante, Hafiz (el que sabe el Corán de memoria) Ali oró repetidamente llorando “Oh Allah mío coge mi alma en vez de la suya”. Allah aceptó esta sincera oración y en poco tiempo Hafiz Ali se puso enfermo y murió en la cárcel en lugar de Bediüzzaman. Allah curó a Said Nursi. El maestro Bediüzzaman escribió el Meyve Risalesi (Risale del Fruto) en la cárcel de Denizli, lo empezó un viernes y al siguiente viernes ya lo había terminado. Algunos prisioneros leyendo esta carta divina purificaron su alma maligna. Bediüzzaman que fue liberado de la cárcel de Denizli, se quedó dos meses en el Hotel Sehir y luego fue forzado a vivir en Emirdag a través de una orden de Ankara. Su casa siempre estaba bajo vigilancia y control por parte de la policía.

Una vez un policía se acercó al maestro Said Nursi y le llevó a la comisaría insultándolo por llevar turbante. Lo torturaron fuertemente y le dieron muchos problemas. En sus cartas el maestro decía: “Me dieron tantos problemas sólo en un día en Emirdag como en treinta días en Denizli”. La comida se la traía una familia, la dejaban al lado de la ventana, por fuera, para que no se estropeara y los guardias ponían veneno en ella. El maestro fue envenenado y cayó en coma. Se salvó de la muerte gracias a Cavsan, Sakine y Salavat (oraciones especiales y saludos al Profeta)

Lo detuvieron el 23 de diciembre de 1947 en Emirdag y fue encerrado en la cárcel de Afyon. El día 6 de diciembre de 1948 lo condenaron a quedarse en la cárcel, sin tener ningún testigo por el Juzgado Penal de Afyon. Esta decisión de condena se envió al Tribunal de apelación. Y la oficina del Tribunal de Apelación decidió la anulación de la pena diciendo: “como Said Nursi se liberó de la misma acusación en la cárcel de Denizli y no se puede rejuzgar una decisión de un tribunal de apelación, aunque fuera una mala decisión”. A pesar de esto el juzgado de Afyon empezó a juzgarlo de nuevo. Los inocentes querían que obedecieran la decisión del Tribunal de Apelación pero el juzgado de Afyon empezó las investigaciones con la excusa de no tener suficientes testigos o documentos. Pero las investigaciones duraban meses en terminar. Bediüzzaman fue liberado de la cárcel el día 20 de septiembre de 1949 después de pasar veinte meses en la cárcel a pesar de que la decisión fuera anulada. Pero le sometieron a más torturas que a cualquier sabio en la historia. Fue dejado en la cárcel, solo y sin cristales en las ventanas, sin estufa a pesar de que las temperaturas eran muy bajas. Quisieron matarlo con inyecciones de veneno, sufrió los efectos de dichas inyecciones durante meses. No podía ni levantarse de la cama y no permitieron que nadie le ayudara. Él mantuvo la paciencia durante todas las torturas. Nunca insulto a los torturadores y continuó escribiendo los libros de Risale-i Nur.

Escribió la carta llamada El Huccet-uz Zehra en esta cárcel. Y también escribió la defensa de Afyon que comprendía las grandes verdades y la carta del Tribunal de Apelación. Envió cartas de protesta y peticiones para acabar con su sufrimiento a la Jefatura de los Asuntos Religiosos, al Gobierno, al Estado y a la Comisaría General. Durante el encarcelamiento Said Nursi y sus estudiantes se escribieron cartas comprendiendo reglas y consejos muy importantes. Algunas partes de estas cartas y defensas se incluyeron en los “Rayos” Doce y Trece. El 20 de noviembre se fue por segunda vez a Emirdag donde escribió cartas a los Estudiantes de la Luz (Risale-i Nur) tan valiosas que merecería la pena escribirlas con letras de oro. Estas cartas se escribieron en el libro “Cartas de Emirdag” (Emirdag Lahikalari). El Maestro pasó dos años en Emirdag hasta el año 1950 no fue a ningún otro lugar que no fuera el lugar al que lo habían exiliado.

En 1951 se fue a Eskisehir. Se quedó en el Hotel Yildiz un mes y medio, se reunió con los estudiantes del Risale-i Nur y juntos se fueron a Isparta. Después de estar setenta días en Esparta, el Tribunal los citó en Estambul debido al libro Guía para los Jóvenes (Gençlik Rehberi). En enero de 1952 se dirigieron hacia allí. Los estudiantes de Risale-i Nur habían imprimido y distribuido esta Guía para los Jóvenes, habían infringido el artículo 163 de la Constitución de la República Turca (“En Turquía no se permite un Estado Islámico”). Por eso tenía que defenderse con grandes verdades y le ayudaron además tres abogados. En la segunda vista el 5 de marzo de 1952 el Juez del Tribunal lo declaró inocente. Tras un corto tiempo volvieron a Emirdag, durante los meses de verano de 1953 se fueron a Isparta. Escribió en su testamento que a su muerte fuese enterrado en Sav o en Barla. Formó junto a cuatro o cinco alumnos de su círculo privado la Academia Nuriyelerini (la academia de los estudiantes de Risale-i Nur) en una casa alquilada. De vez en cuando iban a otros lugares, pero en esta casa vivieron en paz hasta morir, se marcharon a Urfa porque el Maestro sentía que iba a morirse y quería morir allí (por ser un lugar más religioso).

Después de ocho años, se decidido en el Juzgado de Afyon que los libros fueran investigados por el Comité de Investigación. Debido al resultado positivo de ese comité el Tribunal de lo Penal de Afyon decidió devolver los libros, el Maestro y sus estudiantes recogieron sus libros con alegría ya que habían sido retenidos durante muchos años. La Colección de Libros Risale-i Nur comenzó a imprimirse por primera vez en Ankara en 1958. “Palabras” (Sözler), “Cartas” (Mektubat), “Destellos” (Lemalar) y su Biografía Completa después de Ankara comenzaron a publicarse en Estambul y de manera libre se intentó que se entregasen y llegasen a todas partes. El Maestro dijo: “estamos de festejo por poder imprimir y distribuir la Colección de Risale-i Nur y ya puedo morirme tranquilamente.

Veinticinco años después de salir de Barla, Bediüzzaman volvió allí, el lugar dónde empezó a escribir la Colección de Risale-i Nur. Recordó los inolvidables ocho años que había vivido con sus amistades y estudiantes leales. Observó de nuevo los lugares donde experimentó la prosperidad divina y donde planteó y amplió la inspiración divina. No pudo aguantar sin llorar cuando se acercó a la Madraza de la Luz (Medrese-i Nuriye). Las lágrimas caían de sus sagrados ojos. Y abrazó al árbol (plátano de sombra) que había frente a su casa, donde había pasado las noches orando hasta por la mañana y había recibido la inspiración divina, de nuevo allí sus lágrimas volvieron a brotar.

Bediüzzaman fue a Ankara invitado por sus estudiantes. Se quedó tres días en el Hotel Beirut. Reuniendo a sus estudiantes les dio lecciones y consejos. Después de unos meses volvieron a Ankara y alquilaron una casa en el barrio de Bahçelievler donde pasó tres días. Muchos diputados lo visitaron y pidieron consejos desde el punto de vista del Islam. Después de unos dos meses fueron a Estambul pero no se quedaron mucho allí. Dos meses antes de morir volvió a Ankara, en febrero de 1960, pero desafortunadamente el gobierno de entonces receló debido a la acusación de integrismo, y lo hicieron volver a Gölbasi un pueblo a unos veinte kilómetros de Ankara. Después de unos días se marchó a Urfa, para morir. El 23 de marzo, en la noche veinticinco del mes de Ramadán volvió a la Misericordia del Todo Compasivo, al lugar eterno. Que Allah lo bendiga y que aprovechemos su prosperidad y abundancia. Amén.