Una Biografia Breve de Bediuzzaman Said Nursi

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«No es exageración afirmar que si la fe islámica permanece en Turquía es debido a los esfuerzos incansables de Bediuzzaman Said Nursi»
(Maryam Jámeelah)

Publication Committee
Suleyman Kurter
Fethullah Canpolat
Nafiz Efe

Editor
Havva Kurter – Septiembre 2006

Una Publicación por el Servicio Islámico de Información

Acerca De La Traductora

310320151306186141359_2La traductora es una méjico-americana que se convirtió a musulmana en 1970. Trabajó con la Asociación Estudiantil Musulmana como organizadora de musulmanes en el Comité de Mujeres, fue la Representante de la Región del Medio este de los Estados Unidos.

Ayudó a su marido a traducir del turco al inglés los libros de Nursi en 1975. Ayudó a traducir del inglés al español un folleto, Una Vista del Islam. Ella fue una educadora bilingüe en la enseñanza secundaria durante más de 32 años. La Asociación Nacional del Educación Bilingüe la reconoció para establecer un Centro de Lectura de la Familia en 2002.

Cuando se jubiló en 2005, decidió dedicar el resto de su vida a traducir el Risale-I Nur al español. Vive con su marido, Suleyman Kurter, quien es de descendencia turca y sus cuatro hijos, dos de ellos son Doctores en Medicina, el tercero se prepara en la Escuela de Medicina y el cuarto, quien está discapacitado, vive con ellos.

«Agradezco al Todopoderoso Allah, quien abrió mi corazón al Islam y me dio la oportunidad de leer y traducir el Risale- I Nur. Pido que este trabajo ayude a darle a alguien una mejor comprensión acerca del Islam y a cambio que no se induzca al error por la propaganda ante-Islámica. Con la comprensión correcta del Islam, la paz y la tranquilidad prevalecerán ».

Evelyn (Havva) Figueroa Kurter Milwaukee, Wisconsin U.S.A. 2006. Gracias al Dr. Narciso Alemán por corregir el texto y revisar este trabajo.

Una Biografía Breve de Bediuzzaman Said Nursi

bediüzzamanLa colección de Risale-I Nur es un comentario de seis mil páginas sobre el Corán escrito por Bediuzzaman Said Nursi en conformidad con la mentalidad de esa era. Desde nuestra era la fe en el Islam ha sido objeto de los ataques lanzados en nombre de la supuesta ciencia y la lógica. Por consiguiente, Bediuzzaman Said Nursi concentró el Risale-I Nur en probar las verdades de la fe en conformidad con las ciencias modernas, la prueba racional directa y manifestando los aspectos milagrosos del Corán guardando primordialmente la relación con nuestro siglo. Esta colección ahora la tienen millones de lectores dentro y fuera de Turquía.

Gracias al Risale-I Nur, los turcos lograron mantener su religión a pesar de los regímenes más despóticos de los decenios pasados; Aunque su autor afrontó tormentos insoportables, prisiones y el exilio y no escatimaron ningún esfuerzo para poner fin a su servicio para la fe. El pudo completar sus escrituras comprendiendo el Risale-I Nur y consiguió un grupo vasto de creyentes que valientemente se opusieron a la opresión y conservaron la predominancia del Islam en el país.

LA MARAVILLA DE LA ÉPOCA

Bediuzzaman Said Nursi nació en 1876, en un pueblo, Nurs, del cual recibió su nombre, Nursi, en el este de Anatolia. Recibió su educación básica bajo la tutorial de los maestros mejor conocidos del distrito. La capacidad e inteligencia extraordinaria de aprendizaje que mostró desde una edad muy temprana le popularizaron con sus maestros, colegas y demás personas.

A la edad de dieciséis años, silenció a los eruditos distinguidos que le habían invitado a un debate (el debate era una práctica popular entre académicos). Esto ocurrió varias veces más con diversos grupos de académicos, y por consiguiente comenzó a ser designado Bediuzzaman (La Maravilla de la Época).

El tiempo que pasó en la educación preparó su mente para cuando el mundo introdujera una época nueva y diferente, donde la ciencia y la lógica prevalecerían. El sistema educativo clásico de teología no sería suficiente para quitar las dudas sobre el Corán y el Islam. Él concluyó que las ciencias religiosas deberían ser enseñadas en escuelas modernas por un lado, y las ciencias modernas en escuelas religiosas por otra parte. «Así,» él dijo, «las personas de la escuela estarán protegidas del descreimiento, y de lo que da a luz el fanatismo».

Con esta idea, él fue dos veces a Estambul – una vez en 1896, la otra en 1907 – donde trató de convencer al Sultán de establecer una universidad en Anatolia, una que enseñaría ciencias religiosas y modernas conjuntamente. Pero las palabras fuertes en su conversación con el Sultán causaron que fuera enjuiciado ante un tribunal militar, y durante su juicio tampoco titubeó en usar la misma agudeza.

Alarmados por esto, los jueces militares pensaron que sería mejor enviarlo a un hospital psiquiátrico, pero el médico que le examinó reportó: « ¡Si hay un grano de locura en Bediuzzaman, entonces no debe haber una persona sana en todo el mundo!»

LA PRIMERA ABSOLUCION

bediüzzamanEl ser objeto de acusaciones en contra de su meta y su intención fue, de hecho, una característica invariable del destino de Bediuzzaman. Cuando los grandes tumultos del 31 de marzo, 1909, tuvieron lugar, él estaba arrestado y fue enjuiciado ante un tribunal militar acusado de incitar al gran alboroto, aunque él había hecho el intento, y hasta cierto punto se las había ingeniado, para apaciguar los acontecimientos. Mientras los cuerpos de los convictos ajusticiados se vieron a través de las ventanas del cuarto del consejo de guerra, Bediuzzaman hizo una defensa heroica y al fin fue declarado inocente.

Después de una serie de absoluciones, Bediuzzaman Said Nursi regresó a Anatolia del este, visitó las provincias remotas aclarando a las personas que el movimiento de libertad que comenzaba a emerger en el país no era contrario al Islam. Él les dijo que toda clase de dictadura fue rechazada por las Leyes Sagradas, las cuales serían alimento y manifestarían sus virtudes en una atmósfera libre. Más tarde él coleccionó estos discursos en un libro titulado ‘Los Debates’.

En el invierno de 1911, Bediuzzaman fue a Damasco y presentó un sermón en la mezquita Umayyad a una audiencia incluyendo a ciento cincuenta eruditos bien conocidos, explicando que la civilización verdadera contenida en el Islam dominaría el mundo moderno. Después él fue a Estambul otra vez, para continuar sus esfuerzos por establecer una universidad en el este Anatolia. Como representante de las provincias del este, él acompaño al Sultán Resad en su viaje en Rumelia y cuando estaban en Kosovo, Metohija, dónde el Sultán pensaba establecer una universidad, Bediuzzaman le dijo, «El este tiene más necesidad de una universidad, porque es el centro del mundo musulmán». Así convenció al Sultán Resad para designar diecinueve mil liras de oro, y luego fue a Van y colocó la fundación de la universidad.

Desafortunadamente, la construcción no fue completada debido a que la Guerra Mundial pronto se manifestó.

EL MIEDO DE LOS RUSOS

En la Primera Guerra Mundial, Bediuzzaman Said Nursi sirvió como comandante del regimiento de voluntarios en el Caucasiano Fronterizo y en el del este de Anatolia. El heroísmo que demostró en combate causó la admiración de los generales del ejército Otomano, incluyendo a Enver Pasa, Ministro de Defensa, el Diputado Comandante en-Jefe de las Fuerzas Armadas Otomanas. Junto con sus voluntarios conocidos como «las Gorras de Fieltro,» él llenó de terror a las fuerzas rusas y armenias. Mientras tanto escribió su famoso comentario sobre el Corán en árabe, algunas veces escribió a caballo, otras veces en primera línea de combate y otras en la trinchera. Este comentario, nombrado los Signos del Milagroso, recibió un aprecio inmenso de los sabios eminentes.

En una de las batallas contra las fuerzas rusas invasoras, Bediuzzaman y otros noventa oficiales, fueron capturados. Él fue enviado a un campamento de prisioneros en Kostroma, al noroeste de Rusia, donde pasó más de dos años. Una vez estuvo ante un pelotón de fusilamiento, como resultado de ofender al general ruso, Nicola Nicolaevich, el Comandante en Jefe del Caucasiano Fronterizo y el tío del Zar. Un día el general vino al campamento para la inspección y cuando pasó al lado de Bediuzzaman, él no se puso de pie ante el general. Cuando le preguntaron a Bediuzzaman, la razón por la que no se había puesto de pie, explicó con estas palabras: «Soy un musulmán erudito y tengo creencia en mi corazón. Quién tenga fe en su corazón es superior al que no la tiene. No puedo actuar en contra de mi creencia ».

Fue ante el tribunal y fue sentenciado a muerte, y, cuando debió ser ejecutado, empezó su última obligación, su oración, delante del pelotón de fusilamiento. El general presenció la escena y se dirigió a Bediuzzaman – esta vez con una disculpa. Él dijo que ahora se daba cuenta de que el acto de Bediuzzaman fue resultado de la importancia de su fe, y la condena fue retirada. El general pidió disculpas por perturbar a Bediuzzaman. Tristemente, esta virtud de un ruso, enemigo de los musulmanes por mucho tiempo, nunca fue demostrado hacía Bediuzzaman en su tierra natal por los que le causaron una vida llena de tormentos de todo tipo.

EN CONTRA DE LAS FUERZAS BRITÁNICAS

En medio de los grandes tumultos causados por la revolución comunista, Bediuzzaman encontró una forma de escapar y, después de un largo viaje, regresó a Estambul en 1908. Él fue recompensado con un medallón de guerra y Enver Pasa, Ministro de Defensa, le ofreció algunas posiciones en el gobierno. Rechazó todas estas ofertas de honores. Sin embargo, como sugerencia del ejército y sin su conocimiento, él estaba designado para Dar Al Hikmat Al Islamiya, la academia religiosa de la época. Él no rechazó este nombramiento, porque era una posición puramente científica.

Cuando el país fue invadido por fuerzas imperialistas después de la derrota en la Primera Guerra Mundial, Bediuzzaman desafió al invasor británico en Estambul con ataques que casi le costaron la vida. Él les dirigió palabras en sus artículos en diarios con locuciones como, « ¡Oh perro más perro de los perros de la ultranza de ser perro!» y « ¡Escupe en la cara desvergonzada del británico maldito!» Estos ataques le hicieron objetivo de la ira británica, pero, con la ayuda del Padre Eterno, él se libró de todos los complots en su contra y corrió hacia los servicios nuevos que le esperaban.

En 1922, en las invitaciones del gobierno que recurrió dieciocho veces, Bediuzzaman Said Nursi fue a Ankara y fue recibido en Asamblea Nacional Grandiosa con una ceremonia. Sin embargo, él no encontró en Ankara lo que esperaba, más bien vio la mayoría de los representantes eran negligentes en sus obligaciones religiosas. El 19 de enero de 1923 escribió una evaluación de los representantes. Como resultado de esta evaluación cincuenta de los sesenta representantes comenzaron a rezar.

Bediuzzaman pasó ocho meses en Ankara y luego salió con destino a Van. Durante dos años, vivió allí en reclusión y se ocupó sólo de la meditación y la oración.

Mientras tanto los acontecimientos desafortunados conocidos como «La Rebelión del Este» se manifestaron.

Los rebeldes buscaron la ayuda de Bediuzzaman, porque él tenía una influencia fuerte sobre las personas, pero Bediuzzaman rehusó sus peticiones, el dijo, «La Espada debe ser usada en contra del enemigo exterior; no debe ser usada en el interior de nuestro propio pueblo. Abandonen su intento, pues están condenados al fracaso y pueden causar la aniquilación de miles de hombres inocentes y mujeres por unos pocos criminales». Otra vez Bediuzzaman fue acusado falsamente y enviado al exilio en Burdur, Anatolia occidental. Allí fue mantenido bajo vigilancia estricta y opresión, pero esto no le impidió enseñar las verdades de la fe a las personas a su alrededor y de coleccionar sus escrituras en secreto en un libro. Sus actividades fueron reportadas a Ankara, y luego tenían un plan preparado para silenciarlo. Le enviaron a Barla, un lugar remoto en Anatolia central rodeada por montañas, con el pensamiento de que Bediuzzaman eventualmente muriese allí de impotencia y soledad.

EL SURGIMIENTO DEL RISALE-I NUR

En realidad, la diseminación de las verdades de la fe no debía de haber causado alarma, ni debían de haber sido un crimen que causara hacer planes contra la vida de un hombre. ¡Sin embargo, fue un crimen imperdonable bajo las circunstancias del tiempo! Pues esos fueron los días en que el despotismo había fracasado sobre la nación con toda su oscuridad y pavor:

Una abolición había sido puesta sobre El Adhan (La llamada para la oración); Cientos de mezquitas servían propósitos poco religiosos; los planes a recortar todo lo que conectaban la nación con su pasado y sus valores morales estaban en trámite; Y la mera mención de religión fue cuestión de gran discusión. El cabeza del departamento de prensa del gobierno ordenó a los editores de los periódicos terminar en diez días con todos los artículos que directa o indirectamente mencionaron la religión, por «considerarla dañina por conducir al surgimiento del concepto de religión en las mentes de la juventud».

Tales eran las circunstancias bajo las cuales Bediuzzaman Said Nursi entró en la segunda parte de su vida que él llamó, el Said Nuevo, y que estaba dedicada a la escritura y diseminación de las verdades de la fe. Tomando como meta la reanimación de la fe, que es la primera parte y la verdad más importante del cosmos, Bediuzzaman dijo, «Demostraré al mundo que el Corán es un sol espiritual que nunca se sedimentará y nunca será apagado».

Así lo hizo. Bediuzzaman no murió en Barla, dónde él había sido enviado a morir aisladamente, sino que un Said nuevo emergió allí, y con él emergió un sol sobre el mundo de la ciencia y la cultura, uno que ha estado iluminando millones de personas.

En Barla, le esperaba a Bediuzzaman una opresión y una vigilancia asombrosa. Parecía que sus enemigos aún no conocían al que en la Guerra Mundial había sido el terror de los rusos, en Estambul había escupido en la cara del británico que estaba en su búsqueda, y al que regresó varias veces de las horcas. Más tarde tuvieron tiempo de conocerle y al fin tuvieron que admitir, «A pesar de todo lo que hemos hecho durante veinticinco años, no hemos podido impedirle a Said Nursi sus actividades».

Bediuzzaman escribió tres cuartas partes de la colección del Risale-I Nur durante los ocho años y medio que pasó bajo opresión absoluta en Barla. Los ensayos se estaban multiplicando por escribir a mano, ya que ni el autor ni sus estudiantes podrían permitirse los costos de los timbres postales. Y aunque hubieran podido, no tenía esa libertad. La escritura a mano fue también una tarea peligrosa, pues estas personas fueron torturadas en prisiones y estaciones de policía, y cada intento se hacía para impedir a las personas el contacto con Bediuzzaman.

600,000 COPIAS ESCRITAS A MANO

Aquí debe decirse que en aquel tiempo la escritura o diseminación de la literatura religiosa no era nada menos que un intento de desafío, y la lucha firme, valiente y continua que Bediuzzaman Said Nursi y sus estudiantes ejecutaron. Cuando bajo estas circunstancias las cuales el Risale-I Nur fue escrito y diseminado por Anatolia son tomadas en cuenta, uno no puede encontrar difícil darse cuenta de lo buena que fue Maryam Jameelah, la escritora musulmana americana bien conocida, cuando dijo, «No es exageración afirmar que si la fe islámica permanece en Turquía es debido a los esfuerzos incansables de Bediuzzaman Said Nursi.» Ciertamente, esos instruidos por el Risale-I Nur en las lecciones de la fe de realización se reforzaron, en así haciendo o, sus creencias y lograron un coraje islámico impregnable y un heroísmo.

Con Bediuzzaman, quien representó con su persona la personalidad espiritual del Risale-I Nur, como su líder, esos centenares ahora millones de estudiantes de Nur son un patrón para otros musulmanes y constituyeron un soporte para ellos en esos días llenos de riesgos – como comandantes valientes alentando el ejército con sus estados. La fuerza de su creencia y su lucha continua en contra del ateísmo tuvo efectos amplios en personas, y así removieron el miedo y las dudas de los corazones, congregaron el estado de ánimo de la nación, causaron esperanza y alivio y salvaron a los musulmanes de la desesperación.

Bediuzzaman fue arrestado en 1930 con 125 de sus estudiantes y los juzgaron en Eskisehir, en la Corte Criminal. En la prisión de Eskisehir pasaron once meses, tuvieron que aguantar tormentos insoportables. Fueron liberados la siguiente primavera, pero no dejados en paz.

Otra vez escoltado por gendarmes (policía militar), Bediuzzaman fue enviado en exilio a otra ciudad, Kastamonu. Allí pasó los primeros tres meses en una estación de policía, luego fue transferido a una casa en frente de la estación de policía.

Bediuzzaman vivió en Kastamonu siete años y continuó escribiendo y diseminando el Risale-I Nur. Él y sus estudiantes estaban privados de casi toda clase de libertad, por consiguiente formaron su organización postal secreta designada «Los Carteros Nur». A través del «Los Carteros Nur» 600,000 copias de los libros Nursi fueron multiplicados por la escritura a mano de otras personas en la ciudad.

En 1943, él fue arrestado otra vez y lo juzgaron en la Corte Criminal de Denizli junto con 126 de sus estudiantes. El motivo principal fue que Bediuzzaman había recientemente escrito un libro concerniente a la existencia de Allah; lo escribió y lo publicó en secreto en Estambul.

También, en la prisión, él escogió continuar su servicio, tal como él lo hizo cuando él estaba en exilio. Rehabilitaba a los criminales que eran considerados perdidos por la sociedad. Escribía libros. El papel y la pluma no estaban permitido en la prisión, así es que los libros fueron escritos en pedacitos de papel roto de bolsas de papel y pasados como contrabando hacía fuera en cajas de cerillas. De esta manera, el libro, Frutas del Árbol de la Luz, fue producido.

La prueba acabó en la absolución unánime. Pero eso no quiso decir que a Bediuzzaman se le hubiera devuelto su libertad – en una orden de Ankara, fue enviado a otro pueblo, Emirdag.

LA ABSOLUCIÓN QUE LLEGÓ DEMASIADO TARDE

Para él, Emirdag fue tal cual había sido cualquier otra parte: Otra vez las búsquedas, las presiones y las conspiraciones, y a pesar de esto, un servicio continuo e incansable de fe. Este período, como siempre, acabó en el arresto. Conjuntamente con cincuenta y tres estudiantes, Bediuzzman fue enviado a Afyon a la Corte Criminal y pasó veinte meses en la prisión. Las crueldades que sufrieron allí fueron peores que todas las prisiones anteriores. Para entonces, Bediuzzaman tenía setenta y cinco años de edad y sufría diversas enfermedades. Pero estaba aislado en una celda con ventanas quebradas donde pasó dos inviernos severos. Por si no fuera suficiente para matarlo, también lo estaban envenenando. Cuando él estuvo aquejado del efecto del veneno, los estudiantes que desafiaron acercarse a ayudarlo fueron cruelmente golpeados.

Las condenas se anularon por la Corte Suprema; el tribunal, sin embargo, se tomó su tiempo en decidirse si retirar la condena o no. El tribunal decidió que debían ser liberados después de que Bediuzzaman y sus estudiantes sirvieran las sentencias dictaminadas. Ocho años más tarde rindieron la decisión final: ¡En 1956, el tribunal anunció que esos que estuvieron presos bajo condiciones insoportables y pasaron casi dos años en prisión ahora eran encontrados inocentes!

Cuando las primeras elecciones libres y justas fueron sustentadas en Turquía en 1950 y el sistema multipartidista estaba establecido, el despotismo del Partido Republicano de la Gente – que todavía tiene una actitud hostil hacía la religión – acabó, y por con siguiente las libertades comenzaron a ser reconocidas. Así una era nueva se abría al público en la historia de la República Turca: En la sesión primerísima del parlamento nuevo, la abolición sobre El Adhan fue levantada. Durante los años que siguieron, Bediuzzaman tuvo solamente un proceso judicial – el único en el cuál él no fue condenado – en Estambul y fue declarado inocente por decisión unánime.

CON HONOR, LA DIGNIDAD Y LA VICTORIA

Y, después de completar toda una vida de casi un siglo, cada minuto pasado en el servicio de la fe, Bediuzzaman Said Nursi se fue de este mundo en la mañana del 23 de marzo, 1960, con honor completo, dignidad y victoria, dejando atrás un trabajo que iluminaría éste y los próximos siglos con un amor que sería trasmitido de generación en generación.

 

 

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